Tácticas
De
Enseñanza
Este manual es un de los
cursos de varios módulos del plan de estudios que lleva a los creyentes de la
visualización a través de la delegación, multiplicación, organización, y
movilización para lograr la meta de evangelización.
Para informaciones
adicionales sobre los cursos escriba a:
Harvestime
International Institute
Instituto Internacional
Tiempo de Cosecha
3092 Sultana Dr.
Madera, California
93637,
USA
© Harvestime
International Institute
CONTENIDO
Cómo Usar Este Manual, 3
Sugerencias Para el
Estudio en Grupo, 3
Introducción, 5
Objetivos del Curso, 6
1. Una Introducción A
Enseñanza, 7
2. Un Maestro Venido De
Dios: La Misión, 17
3. Un Maestro Venido De
Dios: El Mensaje - Parte I, 29
4. Un Maestro Venido De
Dios: El Mensaje - Parte II, 34
5. Un Maestro Enviado Por
Dios: Los Métodos - Parte I, 51
6. Un Maestro Enviado Por
Dios: Los Métodos - Parte II, 63
7. Ayudas Didácticas, 78
8. Analizando El Público,
84
9. Declarando Objetivos,
98
10. Planeando la Lección,
105
11. Evaluación, 117
12. Selección del Plan de
Estudios, 123
13. Enseñando a Los
Estudiantes Analfabetos, 132
14. Adiestrando Maestros,
136
15. Una Introducción A
Predicación, 143
16. Planeando Un Sermón,
151
Respuestas de la Sección
“Prueba Personal”, 165
CÓMO USAR ESTE MANUAL
EL FORMATO DEL MANUAL
Cada lección consiste
de:
Objetivos: Éstas son las metas que usted debe lograr
estudiando el capítulo. Léalos antes de empezar la lección.
Versículo Llave: Este versículo da
énfasis al concepto principal del capítulo.
Memorícelo.
Contenido del Capítulo: Estudie cada sección. Use su Biblia para
buscar cualquier referencia que no fue imprimada en el manual.
Prueba Personal: Haga esta prueba después de que usted
terminar de estudiar el capítulo. Intente contestar las preguntas sin usar su
Biblia o este manual. Cuando usted ha
concluido esta prueba, verifique sus respuestas en la sección de las respuestas
proporcionada al final del manual.
Para Estudio Adicional: Esta sección le ayudará a continuar su
estudio de la Palabra de Dios, mejorará sus habilidades de estudio, y aplicará
lo que usted ha aprendido a su vida y ministerio.
Examen Final: Si usted esta matriculado en este curso para
recibir los créditos e diploma, usted recibió un examen final juntamente con
este curso. En la conclusión de este
curso, usted debe completar este examen y debe devolverlo para obtener el
grado.
MATERIALES ADICIONALES
NECESARIOS
Usted necesitará
solamente de una versión de la Biblia Reina Valera Actualizada.
PRIMERA REUNIÓN
Abriendo: Abra con oración e introducciones. Conozca y matricule a los estudiantes.
Establezca los
Procedimientos Del Grupo: Determine quién conducirá las reuniones, el horario,
lugar, y fechas para las sesiones.
Alabanza Y Adoración: Invite la presencia del
Espíritu Santo en su sesión de entrenamiento.
Distribuya los Manuales A
los Estudiantes: Introduzca el título del manual, formato, y objetivos del curso
proporcionados en las primeras páginas del manual.
Haga La Primera Tarea: Los estudiantes leerán los capítulos
determinados y harán la prueba personal para la próxima reunión. El número de
capítulos que usted enseñará por sesión dependerá del tamaño del capítulo,
contenido, y de las habilidades de su grupo.
SEGUNDA Y LAS REUNIONES
SIGUIENTES
Abriendo: Ore. Dé las bienvenidas
y matricule a cualquier nuevo estudiante. También dales un manual. Vea quien está presente o ausente. Tenga un
tiempo de alabanza y adoración.
Revisión: Presente un breve resumen de lo que usted
enseñó en la última reunión.
Lección: Discuta cada sección
del capítulo usando los TÍTULOS EN LETRAS MAYÚSCULAS Y EN NEGRITO como un
esbozo de la enseñanza. Pida a los estudiantes que hagan preguntas o comentarios sobre lo que ellos han estudiado. Aplique
la lección a las vidas y ministerios de sus estudiantes.
Prueba Personal: Repase con los
estudiantes la prueba que ellos han completado. (Nota: Si usted no quiere que los estudiantes tengan el acceso a
las respuestas, usted puede quitar las páginas con las respuestas en la parte
final de cada manual).
Para Estudio Adicional: Usted puede hacer estos proyectos en una
base individual o en grupo.
Examen Final: Si su grupo está
matriculado en este curso para los créditos y Diploma usted recibió un examen
final con este curso. Reproduzca una copia para cada estudiante y administre el
examen en la conclusión de este curso.
MÓDULO: Multiplicación
CURSO: Tácticas de Enseñanza
INTRODUCCIÓN
El asunto de este curso
es "Tácticas de Enseñanza." "Enseñanza" es el acto de
instruir a otra persona. La enseñanza bíblica incluye impartir el conocimiento
y demostrar cómo aplicar ese conocimiento a la vida personal y ministerio.
"Tácticas" son los métodos que logran una meta, propósito, u
objetivo. En el ejército, el asunto de "tácticas" enseña a los
soldados cómo usar sus armas para lograr una ventaja sobre el enemigo. El mismo
es verdad en el mundo espiritual. Si nosotros aplicamos los métodos de Dios o
Sus "tácticas", nosotros podemos conquistar a los enemigos
espirituales que incluyen el mundo, la carne y Satanás con todo sus poderes.
En "Tácticas de
Enseñanza" usted aprenderá a usar una gran arma espiritual. Esa arma es la
espada del Espíritu que es la Palabra de Dios (Efesios 6:17). Usted aprenderá
tácticas de predicar y enseñar la Palabra de Dios con el propósito de derrotar
al enemigo. Este curso usa la Palabra de Dios, la Biblia, como la revelación en
que toda la enseñanza es basada. En la enseñanza Bíblica el maestro, el asunto,
y los métodos deben todos estar en armonía con la Biblia.
Enseñar no es sólo la
comunicación de doctrinas o informaciones. Los estudiantes deben experimentar a
Dios, no sólo aprender informaciones sobre Él. Enseñar es la transmisión
[impartir] tanto de la vida cuanto del estilo de vida. La vida a ser
impartida a los estudiantes es la nueva vida en Jesucristo a través del nuevo
nacimiento espiritual (Juan 3). El estilo de vida a ser impartido es
aquel del Reino de Dios. Debemos enseñar a los estudiantes cómo vivir como
"ciudadanos" en este Reino, mientras aprendiendo los privilegios y
responsabilidades de su posición.
A veces, nosotros hemos
estado satisfechos en pedir prestado los sistemas educativos artificiales,
hechos por los hombres, en lugar de aprender y aplicar lo que la Palabra de
Dios revela sobre la enseñanza. Este curso enfoca en el mensaje Bíblico y en
los métodos de enseñar. Usted aprenderá y aplicará los métodos del maestro
supremo, Jesucristo. Usted entenderá las funciones de Dios el Padre, el Hijo, y
el Espíritu Santo en su enseñanza.
En este curso son dadas
directrices para analizar el público, declarar objetivos, planear la lección,
usar métodos de enseñanza diferentes, y evaluar su enseñanza. La relación entre
enseñar y predicar se examina y se dan pautas para predicar mensajes Bíblicos.
Usted también aprenderá a entrenar otros para enseñar y cómo adaptar su
enseñanza a las personas analfabetas [aquellos que no pueden leer o escribir].
Si usted está tomando los
cursos del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha en su orden sugerido, éste
es el segundo curso del Módulo titulado "Multiplicación", un módulo
que detalla cómo multiplicarse compartiendo con otros las verdades espirituales
que usted ha aprendido. Otros cursos en el Módulo incluyen "Desarrollando
Una Visión Mundial Bíblica", "Metodologías de Multiplicación", y
"Principios de Poder."
Al concluir este curso
usted será capaz de:
n Explicar la diferencia entre la posición de un maestro,
el don de enseñar, y el orden a todos los creyentes para enseñar.
n Resumir la misión y métodos del maestro supremo,
Jesucristo.
n Explicar las funciones del Padre, Hijo, y Espíritu Santo
en la enseñanza.
n Usar métodos Bíblicos de enseñanza.
n Explicar la misión del maestro.
n Listar las calificaciones Bíblicas para maestros.
n Analizar el público.
n Declarar objetivos educacionales.
n Enseñar una lección Bíblica.
n Explicar la relación entre enseñar y predicar.
n Predicar un mensaje de la Biblia.
n Desarrollar y usar ayudas audio-visuales.
n Evaluar su enseñanza y predicación.
n Adiestrar otros para enseñar.
n Seleccionar y/o desarrollar un plan de estudios Bíblico.
n Adaptar su enseñanza a aquellos que son analfabetos.
Capítulo Uno
OBJETIVOS:
Al concluir este capítulo
usted será capaz de:
n Identificar una referencia del Nuevo Testamento que
comisiona a los creyentes para enseñar.
n Definir las palabras "enseñar",
"maestro", y "enseñanza."
n Explicar por qué nosotros necesitamos de maestros.
n Explicar la diferencia entre la posición de liderato del
maestro y el don de enseñar.
n Identificar quién será enseñado.
n Identificar dos objetivos principales de enseñar.
n Listar las advertencias Bíblicas dadas a los maestros.
VERSÍCULOS LLAVES:
“Por tanto, id y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:19-20).
INTRODUCCIÓN
¿Usted ha explicado
alguna vez a otra persona algo que ella no sabía? ¿Acaso usted le mostró cómo
hacer una cierta tarea? En ese caso, usted ya ha experimentado la enseñanza.
Usted puede estar
preguntándose, "¿Por qué yo debo estudiar esta lección? ¿Por qué yo debo
tomar un curso sobre “tácticas de enseñanza”? En este capítulo usted aprenderá
por qué cada creyente debe saber enseñar. Usted aprenderá lo que quiere decir
enseñar, los objetivos principales de enseñar, por qué se necesitan de
maestros, y quién deberá ser enseñado.
Usted aprenderá la
diferencia entre la posición de liderato de un maestro, el don de enseñar, y el
orden general a todos los creyentes para enseñar. Usted también aprenderá sobre
la seria responsabilidad de enseñar mientras usted estudia las advertencias
Bíblicas especiales.
Dios ordenó a Su pueblo
que enseñasen Su Palabra desde el principio de la historia Bíblica:
"Estas palabras que
yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablarás de
ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te
levantes” (Deuteronomio
6:6-7).
La enseñanza de la
Palabra de Dios era de la responsabilidad de cada creyente en los tiempos del
Antiguo Testamento.
Después de Su muerte y
resurrección y antes de volver al Cielo, Jesucristo dio algunas instrucciones
importantes a Sus seguidores:
“Por tanto, id y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo" (Mateo 28:19-20).
Cada seguidor de Jesús
debería enseñar "todas las naciones." Ellos deberían llevar las
personas al arrepentimiento y bautismo en Cristo y entonces continuar
instruyéndolas en "todas las cosas" que Jesús había enseñado.
Todos ésos que sirven al
Señor deben ser "aptos" o "capaces" para enseñar otros:
“Pues el siervo del
Señor... apto para enseñar...” (2 Timoteo 2:24).
Todos los creyentes
maduros deben estar involucrados en enseñar otros. Pablo corrigió a algunos
creyentes porque ellos eran espiritualmente inmaduros y no podrían enseñar:
“Debiendo ser ya maestros
por el tiempo transcurrido, de nuevo tenéis necesidad de que alguien os
instruya desde los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Habéis llegado
a tener necesidad de leche y no de alimento sólido” (Hebreos 5:12).
Estos creyentes no habían
crecido espiritualmente para que ellos pudiesen enseñar otros. Ellos aún
estaban en necesidad de enseñanza básica [la leche de la Palabra]. Cada
creyente debe enseñar. Esto es por qué el asunto de enseñar es de interés a
todo los Cristianos.
La palabra
"enseñar" quiere decir instruir, mostrar, demostrar, informar,
impartir conocimiento, entrenar y guiar los estudios de otro. Un
"maestro" es uno que enseña. "Enseñanza" es el acto de
instruir y entrenar otros.
¿POR QUÉ NOSOTROS
NECESITAMOS DE MAESTROS?
La enseñanza y
predicación por los verdaderos creyentes son los métodos que Dios ha escogido
para alcanzar las naciones con el Evangelio. Lea la historia del eunuco etíope
[un líder de su nación] en Hechos 8:26-40. Este hombre estaba en el lugar
espiritual correcto. Él estaba en Jerusalén dónde el gran templo de adoración
estaba localizado (Hechos 8:27). Él estaba allí para el propósito correcto. Él
había venido a rendir culto a (Hechos 8:27). Él estaba leyendo el libro
correcto. Él estaba leyendo una porción de la Palabra de Dios en Isaías 53:7
(Hechos 8:30). Pero él todavía necesitaba a alguien para ayudarle a entender.
Él necesitaba de un maestro. Dios envió a Felipe para instruirlo. El eunuco
aceptó el Evangelio y fue bautizado en el agua.
Sin maestros, las
personas no salvas son como ovejas sin un pastor. Ellas no entienden el camino
a seguir:
“Cuando Jesús salió, vio
una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no
tenían pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas” (Marcos 6:34).
Hasta los creyentes
tienen problemas sin la enseñanza apropiada. Dios dijo...
"Mi pueblo es
destruido porque carece de conocimiento” (Oseas 4:6).
Hay dos objetivos
principales de la predicación y enseñanza bíblica: la evangelización y el
discipulado. Dios usa a los creyentes, que son parte de Su Iglesia, para lograr
estos objetivos.
La Iglesia es un grupo de
personas que han oído y han respondido al llamado de Dios y han sido unidos por
la fe en Jesucristo. Es constituida de todos los verdaderos creyentes que se
han arrepentido del pecado y han aceptado a Jesús como el Salvador.
La Iglesia local es un
grupo de creyentes que están organizados en una cierta área para lograr los
propósitos de Dios en esa comunidad. Cada Iglesia local es parte de lo que el
Nuevo Testamento llama de "el Cuerpo de Cristo." El "Cuerpo de
Cristo" es la Iglesia, la cuál está compuesta de creyentes de todas las
épocas y tiempos en todas las partes del mundo.
La Iglesia se llama
"el Cuerpo de Cristo" porque ella es lo medio a través de que Dios
logra Sus propósitos en el mundo hoy. Jesús es la cabeza de la Iglesia. Los
creyentes son Su cuerpo, llevando a cabo los propósitos de Dios en la tierra.
El propósito principal de
Dios en la tierra se describe en el libro de Efesios:
“Él nos ha dado a conocer
el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Cristo, a
manera de plan para el cumplimiento de los tiempos: que en Cristo sean reunidas
bajo una cabeza todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que
están en la tierra” (Efesios 1:9-10).
“En él tenemos redención
por medio de su sangre, el perdón de nuestras transgresiones, según las
riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).
El propósito de Dios es
que cada persona sea traída a una relación personal con Él a través de Jesús.
Su método para lograr este propósito es usar la Iglesia:
“Todo esto es para que
ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de
Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales, conforme
al propósito eterno que realizó en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Efesios 3:10-11).
Cada creyente debe
compartir el Evangelio de Jesucristo y llevar otros a una relación correcta con
Dios. Esto se llama "evangelización."
Pero lea el versículo
llave de esta lección de nuevo:
“Por tanto, id y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo" (Mateo 28:19-20).
Después de aceptar el
mensaje del Evangelio, debe enseñarse a los nuevos creyentes "todas las
cosas" que Jesús ordenó. Ellos deben aprender a vivir en el nuevo Reino de
Dios de lo cuál ellos ahora son una parte. Este tipo de enseñanza se llama
"discipulado." La evangelización y discipulado son los objetivos
principales de la enseñanza y predicación bíblicas
¿QUIÉN NOSOTROS
ENSEÑAMOS?
Nosotros enseñamos dos
grupos principales de personas:
TODAS LAS NACIONES:
Nosotros debemos enseñar
a los incrédulos. Cada persona en cada nación debe oír el Evangelio. Nosotros
logramos esto a través de enseñar y predicar la Palabra de Dios:
“Por tanto, id y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
LOS HOMBRES FIELES:
Nosotros también debemos
enseñar los hombres y mujeres "fieles” que se vuelven creyentes en
Jesús...
“Y enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20).
Estas personas deben
continuar el proceso de enseñar a otros:
“Lo que oíste de parte
mía mediante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).
Cada persona enseñada
debe enseñar a otros que también puedan enseñar. Éste es el modelo de enseñanza
continua que rápidamente se multiplica para extender el Evangelio a lo largo
del mundo:
“El que recibe
instrucción en la palabra comparta toda cosa buena con quien le instruye” (Gálatas 6:6).
En el mundo hay muchos
tipos de maestros. Hay maestros en las escuelas públicas a cada nivel, de la
niñez hasta la edad de la universidad. Para cada trabajo hay maestros que
pueden enseñar otros a realizar esa tarea o servicio especial. Pero cuando
nosotros hablamos de maestros en este curso, nosotros no estamos hablando sobre
maestros en el sistema mundano de educación. Nosotros estamos hablando de
maestros que Dios pone en la Iglesia y de la tarea de instruir a los creyentes.
Usted ya ha aprendido que
todos los creyentes deben enseñar el Evangelio a otros [evangelización] y
enseñar a los nuevos creyentes [discipulado]. Para enseñar, Dios da dones
especiales de enseñar a algunos creyentes además de esta comisión general:
“A unos puso Dios en la
iglesia, primero apóstoles, en segundo lugar profetas, en tercer lugar
maestros” (1 Corintios 12:28).
“Y él mismo constituyó a
unos... maestros” (Efesios 4:11).
Hay muchas habilidades
especiales que Dios da qué se llaman "dones espirituales." Estas
habilidades permiten a los creyentes que logren los propósitos de Dios en el
ministerio. Hay dos dones espirituales de enseñar. Hay una posición de
liderato de maestro y un don de hablar enseñando.. Aquellos con
estos dones tienen una habilidad especial de comunicar la Palabra de Dios
eficazmente de tal manera que otros aprenden y aplican lo que se enseña. Su
habilidad de instrucción va más allá de lo que cada creyente debe tener para la
evangelización y discipulado. Ellos tienen una unción y se sienten un
"llamado" o deseo ardiente para enseñar y predicar la Palabra de
Dios.
Dios pone algunos de
estos maestros en posiciones de liderato para guiar los asuntos de la iglesia.
Hechos 13:1-4 ilustra la posición de liderato de enseñar. Otros son
especialmente ungidos por Dios para enseñar, pero no tienen una posición de
liderazgo en la Iglesia. Ellos sólo enseñan, ellos no gobiernan los asuntos de
la iglesia.
Ni todos tenemos la
posición de liderato del maestro. Ni todos tenemos el don espiritual de
enseñar. Pablo escribió:
¿Acaso son todos
apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos maestros?” (1 Corintios 12:29).
La respuesta a estas
preguntas es "No." Ni todos tenemos estos dones espirituales. El
Cuerpo de Cristo es similar al cuerpo humano. Cada persona tiene una posición
diferente así como cada miembro de su cuerpo tiene una función diferente:
“Porque de la manera que
en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero todos los miembros no tienen la
misma función; así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo,
pero todos somos miembros los unos de los otros. De manera que tenemos dones
que varían según la gracia que nos ha sido concedida: Si es de profecía, úsese conforme
a la medida de la fe; si es de servicio, en servir; el que enseña, úselo en la
enseñanza” (Romanos
12:4-7).
Es importante descubrir
su don espiritual porque cuando el Cuerpo entero está trabajando adecuadamente,
con cada persona en su lugar, los propósitos de Dios son cumplidos:
“De parte de él todo el
cuerpo, bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las
coyunturas, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a
cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor” (Efesios 4:16).
Pero recuerda: aun que usted no tenga
estos dones especiales de enseñar, Dios ha llamado a TODOS los creyentes para
enseñar el Evangelio a todas las naciones en evangelización y para entrenar a
los nuevos creyentes en el proceso de discipulado.
¿QUÉ NOSOTROS ENSEÑAMOS?
La Palabra de Dios es la
autoridad en que todo la enseñanza Bíblica es basada. La revelación total de la
Palabra de Dios debe ser enseñada. Cuando usted enseña la Palabra de Dios,
usted no debe enseñar simplemente doctrina o la información precisa. Usted debe
comunicar una vida y un estilo de vida. Usted comunica la vida de Jesús y busca
traer a todos los hombres a la comunión con Él. Usted enseña el estilo de vida
del Reino de Dios de que los nuevos creyentes se volvieron una parte. Pueden
usarse otros libros y materiales de enseñanza, pero ellos siempre deben estar
en armonía con la Palabra de Dios.
Después en este curso
usted estudiará en más detalle el contenido de la enseñanza Bíblica mientras
usted aprende lo que Jesús enseñó y lo que los líderes de la Iglesia Primitiva
continuaron enseñando después de que Él volvió al Cielo.
Hay tres advertencias
Bíblicas que Dios da sobre la enseñanza:
LA ENSEÑANZA DEBE SER
BASADA EN LA PALABRA DE DIOS, NO EN LAS DOCTRINAS DE HOMBRES:
“Y en vano me rinden
culto, enseñando como doctrina los mandamientos de hombres” (Marcos 7:7).
Enseñar las reglas,
mandamientos y doctrinas de hombres es "vano." Esto significa que es
infructuoso y no logra ningún propósito bueno. La enseñanza bíblica no es
basada en la sabiduría del hombre:
“De estas cosas estamos
hablando, no con las palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las
enseñadas por el Espíritu, interpretando lo espiritual por medios espirituales” (1 Corintios 2:13).
La sabiduría de Dios
logra Sus propósitos en las vidas de aquellos que son enseñados:
“....Cristo en vosotros,
la esperanza de gloria. A él anunciamos nosotros, amonestando a todo hombre y
enseñando a todo hombre con toda sabiduría, a fin de que presentemos a todo
hombre, perfecto en Cristo Jesús” (Colossenses 1:27-28).
LOS MAESTROS DEBEN VIVIR
LO QUE ELLOS ENSEÑAN:
“Tú, pues, que enseñas a
otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? Tú que
hablas contra el adulterio, ¿cometes adulterio? Tú que abominas a los ídolos,
¿cometes sacrilegio?” (Romanos 2:21-22) (también Vea Mateo 5:19).
Maestros deben vivir lo
que ellos enseñan porque ellos serán juzgados con base en lo que ellos han
enseñado:
“Hermanos míos, no os
hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos juicio más riguroso” (Santiago 3:1).
Maestros deben tener
conocimiento por experiencia propia de la Palabra de Dios. Esto significa que
ellos deben entender a través de la experiencia [no simplemente del
conocimiento de cabeza] lo que ellos están enseñando. Pablo habla de aquellos
que...
“Queriendo ser maestros
de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman con tanta seguridad” (1 Timoteo 1:7).
El entendimiento viene a
través de la experiencia y aplicación de la Palabra de Dios en su propia vida.
HABRÁ MAESTROS FALSOS:
“Pero hubo falsos
profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá falsos maestros que
introducirán encubiertamente herejías destructivas, llegando aun hasta negar al
soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita destrucción” (2 Pedro 2:1).
Algunos de estos maestros
falsos atraerán grandes multitudes grandes porque ellos dicen lo qué las
personas quieren oír:
“Porque vendrá el tiempo
cuando no soportarán la sana doctrina; más bien, teniendo comezón de oír,
amontonarán para sí maestros conforme a sus propias pasiones, y a la vez que
apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4).
Muchos falsos maestros
tendrán un motivo malo. Ellos enseñarán por la ganancia financiera:
“A ellos es preciso tapar
la boca, pues por ganancias deshonestas trastornan casas enteras, enseñando lo
que no es debido” (Tito 1:11).
Usted no debe aceptar las
doctrinas de los falsos maestros:
“Pero aun si nosotros
mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os
hemos anunciado, sea anatema. Como ya lo hemos dicho, ahora mismo vuelvo a
decir: Si alguien os está anunciando un evangelio contrario al que recibisteis,
sea anatema” (Gálatas
1:8-9).
1. Escriba los Versículos
Llaves de memoria.
_______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
2. Liste una referencia
del Nuevo Testamento que comisiona a los creyentes a enseñar.
_____________________________________________________________________
3. Defina estas palabras:
Enseñar:______________________________________________________________
Maestro:______________________________________________________________
Ensenãnza:____________________________________________________________
4. ¿Por qué nosotros
necesitamos de maestros?
__________________________________________________________________________________________________________________________________________
5. Explique la diferencia
entre la posición de liderato del maestro y el don de enseñar.
__________________________________________________________________________________________________________________________________________
6. ¿Esta declaración es
verdadera o falsa? "Todos los creyentes no tienen el dones o la posición
de liderato de enseñanza, pero todos los creyentes deben enseñar." La
declaración es _____________________________.
7. ¿Quién nosotros
debemos enseñar?
_____________________________________________________________________
8. ¿Cuáles son los dos
objetivos principales de la enseñanza Bíblica?
_____________________________
y _____________________________
9. Liste tres advertencias
Bíblicas sobre enseñar discutidas en esta lección.
______________________
________________________ ____________________
(Las respuestas se
encuentran al final del último capítulo de este manual.)
1. En 2 Pedro capítulo 2
y el libro de Judas se listan algunas de las características personales por las
cuales nosotros podemos reconocer a los maestros falsos.