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Batalla

Por El Cuerpo

 

 

 

 

Este manual es un de los cursos de varios módulos del plan de estudios que lleva a los creyentes de la visualización a través de la delegación, multiplicación, organización, y movilización para lograr la meta de evangelización.

 

Para informaciones adicionales sobre los cursos escriba a:

 

 

 

 

Harvestime International Institute

Instituto Internacional Tiempo de Cosecha

3092 Sultana Dr.

Madera, California 93637,

USA

© Harvestime International Institute


CONTENIDO

 

Sugerencias Para Estudio En Grupo, 4

Introducción, 5

Objetivos, 7

 

PARTE UNO: LA BATALLA POR EL CUERPO

 

1. Reinos en Conflicto, 9

2. Un Llamado a las Armas, 19

3. Antes de la Batalla, 25

 

PARTE DOS: EL ATAQUE

 

4. La Fuente de Enfermedad, 32

5. Las Razones Para la Enfermedad, 38

6. Los Tipos De Enfermedad, 44

7. El Resultado Final De la Enfermedad, 48

 

PARTE TRES: EL CONTRAATAQUE

 

8. La Base Bíblica De La Sanidad, 53

9. Los Propósitos De La Sanidad, 76

10. Los Dones De Sanidades, 81

 

PARTE CUATRO: DESAFÍOS A VENCER

 

11. Las Tradiciones de los Hombres, 88

12. Un Aguijón En La Carne, 98

13. Las Preguntas Sin Respuestas, 103

 

PARTE CINCO: LAS ESTRATEGIAS PARA SANAR

 

14. Ministrando Sanidad, 117

15. Continuación Del Ministerio de Sanidad, 126

16. La Sanidad Última, 132

 

PARTE SEIS: LAS ESTRATEGIAS PARA LA LIBERACIÓN

 

17. "A Quien Satanás Ha Tenido Atado”, 139

18. Ministrando La Liberación, 151

19. La Continuación del Ministerio de Liberación, 162

 

PARTE SIETE: LAS ESTRATEGIAS PARA LA LIBERACIÓN

 

20. Guerreros Sanos, 166

 

Conclusión, 178

 

Apéndice A: Análisis de Diagnóstico, 180

 

Apéndice B: La Base Bíblica De la Sanidad Y Liberación, 184

 

Apéndice C: Formulario de Análisis, 209

 

Respuestas a la sección “Prueba Personal”, 211

 

SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO EN GRUPO

 

PRIMERA REUNIÓN

 

Abriendo: Abra con oración e introducciones. Conozca y matricule a los estudiantes.

 

Establezca los Procedimientos Del Grupo: Determine quién conducirá las reuniones, el horario, lugar, y fechas para las sesiones.

 

Alabanza Y Adoración: Invite la presencia del Espíritu Santo en su sesión de entrenamiento.

 

Distribuya los Manuales A los Estudiantes: Introduzca el título del manual, formato, y objetivos del curso proporcionados en las primeras páginas del manual.

 

Haga La Primera Tarea: Los estudiantes leerán los capítulos determinados y harán la prueba personal para la próxima reunión. El número de capítulos que usted enseñará por sesión dependerá del tamaño del capítulo, contenido, y de las habilidades de su grupo.

 
LA SEGUNDA Y REUNIONES SIGUIENTES

 

Abriendo: Ore. Dé las bienvenidas y matricule a cualquier nuevo estudiante. También dales un manual. Vea quien está presente o ausente. Tenga un tiempo de alabanza y adoración.

 

Revisión: Presente un breve resumen de lo que usted enseñó en la última reunión.

 

Lección: Discuta cada sección del capítulo usando los TÍTULOS EN LETRAS MAYÚSCULAS Y EN NEGRITO como un esbozo de la enseñanza. Pida a los estudiantes que hagan preguntas o comentarios sobre lo que ellos han estudiado. Aplique la lección a las vidas y ministerios de sus estudiantes.

 

Prueba Personal: Repase con los estudiantes la prueba que ellos han completado. (Nota: Si usted no quiere que los estudiantes tengan el acceso a las respuestas, usted puede quitar las páginas con las respuestas en la parte final de cada manual).

 

Colocando en Acción: Usted puede hacer esta sección en una base individual o en grupo.

 

Examen Final: Si su grupo está matriculado en este curso para los créditos y Diploma usted recibió un examen final con este curso. Reproduzca una copia para cada estudiante y administre el examen en la conclusión de este curso.

 


CURSO: LA BATALLA POR EL CUERPO

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La Iglesia Primitiva vio su experiencia espiritual por lo que se refiere a la guerra. La terminología militar se usa a lo largo del Nuevo Testamento. Protección se vio en la armadura de Dios. La Palabra de Dios se comparó a una espada. Los ataques de Satanás se llamaron flechas ardientes. La fe era la “buena milicia” y se dijeron a los creyentes que guerrearan una “buena batalla”. La Iglesia Primitiva conocía que ella estaba comprometida en una intensa lucha espiritual.

 

La Biblia declara que el pueblo de Dios es destruido debido a la falta de conocimiento (Oseas 4:6).

 

Una de las áreas en que se derrotan los creyentes debido a la falta de conocimiento es en esta guerra invisible. Hay una gran guerra emprendiéndose en el mundo hoy. No es un conflicto entre naciones, tribus, o líderes gubernamentales. No es una rebelión o golpe. Es una batalla invisible importante en el mundo del espíritu.

 

La vida cristiana es la guerra. Lo más pronto nosotros reconocemos y nos preparamos para ella, lo más pronto nosotros experimentaremos la victoria. Un aspecto de esta guerra invisible atinge el alma y el espíritu del hombre.

 

El Instituto Internacional Tiempo de Cosecha tiene un curso titulado “Estrategias Espirituales: Un Manual De Guerra Espiritual” que enfoca en esta porción de la guerra invisible.

 

Pero hay otra parte de esta guerra que se manifiesta en el reino físico. En este curso nosotros la llamamos de la “Batalla Por El Cuerpo”. Satanás tiene por objetivo atingir los cuerpos físicos de los creyentes porque él sabe que los guerreros débiles y enfermizos no pueden emprender una batalla eficaz contra su reino.

 

Lucas 14:31 dice, “¿O qué rey, que sale a hacer guerra contra otro rey, no se sienta primero y consulta si puede salir con diez mil al encuentro del que viene con veinte mil?” Nadie debe entrar en la batalla en la vida sin un examen cuidadoso de sus recursos y desarrollo de estrategias de batalla.

 

En este curso nosotros estamos haciendo una evaluación cuidadosa de las estrategias disponibles para ganar la guerra contra Satanás en la batalla por su cuerpo. Usted aprenderá a batallar por su cuerpo físico y ministrar estas verdades a otros guerreros heridos en el ejército de Dios.

 

EL MANUAL

 

Este manual es dividido en siete secciones:

 

PARTE UNO: LA BATALLA POR EL CUERPO discute la guerra invisible entre el reino de Dios y el Reino de Satanás. Contiene un llamado a las armas para la batalla y provee la preparación preliminar a la guerra.

 

PARTE DOS: EL ATAQUE discute la fuente, razones, tipos, y el resultado final de la enfermedad.

 

PARTE TRES: EL CONTRAATAQUE presenta las estrategias para derrotar al enemigo mientras usted gana entendimiento de la base bíblica de la sanidad, los propósitos de la sanidad, y los dones de sanidades.

 

PARTE CUATRO: DESAFÍOS A VENCER trata con los desafíos difíciles de la sanidad y del ministerio de liberación incluso las tradiciones de los hombres, el aguijón en la carne de Pablo, y las preguntas sin respuestas.

 

PARTE CINCO: ESTRATEGIAS PARA SANAR arma usted con las estrategias para ministrar la sanidad, la continuación del ministerio de sanidad, y la sanidad última.

 

PARTE SEIS: ESTRATEGIAS PARA LIBERACIÓN enfoca en el ministerio de liberación en las lecciones “A Quien Satanás Ha Tenido Atado”, “Ministrando la Liberación” y “La Continuación del Ministerio de Liberación”.

 

PARTE SIETE: LA VIDA DEL REINO contiene estrategias preventivas y curativas de la Palabra de Dios para permitirle ser un guerrero sano, uno que está sanado en el cuerpo, alma, y espíritu, y preparado para la batalla.

 

EL APÉNDICE de este manual proporciona estudios bíblicos adicionales sobre la sanidad y el ministerio de liberación y un formulario de análisis para habilitar el estudio adicional de las Escrituras sobre el asunto. También incluye una análisis de diagnóstico para usar cuando usted busca o ministra la sanidad.

 

LAS LECCIONES

 

Cada lección en este manual está organizada como sigue:

 

OBJETIVOS: Éstas son las metas que usted debe lograr estudiando la lección.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR: Ésta es una promesa especial de sanidad de la Palabra de Dios para usted memorizar y reivindicar para su vida.

 

INTRODUCCIÓN: La introducción proporciona una apreciación global del contenido del capítulo.

 

LECCIÓN: Ésta es la sesión de instrucciones militares para el capítulo. Una sesión de instrucción es un tiempo antes de la batalla que proporciona la información necesaria para emprender una guerra eficaz.

 

PRUEBA PERSONAL: La prueba personal lo examina cuanto a los conceptos importantes de la lección.

 

COLOCANDO EN ACCIÓN: La Biblia dice para “colocar en acción su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12 – Traducción del Original). Como usted aprenderá en este curso, sanidad es parte de la salvación proporcionada a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Fe y obras siguen juntas. La fe sin las obras está muerta, así como las obras sin la fe es inútil (Santiago 2:17-26).

 

En la sección titulada “Colocando en Acción” usted tomará los conceptos enseñados en la lección y los aplicará personalmente. Ésta es una parte importante de la lección. Si usted está enfermo, esto se diseña para ayudarle a recibir su sanidad. Si usted está ministrando  a alguien que está enfermo, primero comparta el contenido de la lección con él y entonces “colocaran en acción” para ayudarle a recibir la sanidad.

 

¿USTED ESTÁ LISTO?

 

Exponer el enemigo y sus estrategias es una de las mayores revelaciones de la Palabra de Dios. Este manual no es de manera alguna un estudio exhaustivo de la sanidad y liberación, pero es un análisis bíblico con profundidad. Como en la guerra natural, la habilidad en la batalla por el cuerpo es progresiva y desarrolla mientras usted entra en la zona del combate y empieza a luchar.

 

 

OBJETIVOS DEL CURSO

 

Al concluir este curso usted será capaz de:

 

n       Demostrar entendimiento de los reinos natural y espiritual.

n       Definir “guerra espiritual”.

n       Identificar la razón para la guerra invisible.

n       Declarar el principio básico para la comprensión de la guerra espiritual.

n       Definir “sanidad divina”.

n       Distinguir entre sanidad y liberación.

n       Explicar cómo sanidad y liberación se relaciona a la comisión para alcanzar el mundo con el Evangelio.

n       Identificar la fuente de la enfermedad.

n       Explicar las razones para la enfermedad.

n       Identificar los tipos de enfermedad.

n       Listar los resultados finales de la enfermedad.

n       Resumir la base bíblica de la sanidad.

n       Listar los propósitos de sanidad.

n       Entender y usar los dones de sanidades.

n       Responder a las tradiciones de los hombres con respecto a la sanidad.

n       Tratara con las cuestiones sin respuestas con respecto a la sanidad.

n       Ministrar y recibir la sanidad.

n       Ministrar y recibir la liberación.

n       Preparar las personas para la sanidad última.

n       Conducir ministerios de acompañamiento para la sanidad y liberación.

n       Resumir las directrices para vivir como un guerrero sano.

n       Empeñarse en la guerra eficaz en la batalla por el cuerpo.

 


PARTE UNO

 

LA BATALLA POR EL CUERPO

 

Hay una gran batalla emprendiéndose en el mundo espiritual. Es una batalla personal interior entre la carne y el espíritu. Es una batalla social con las fuerzas malignas del mundo. Es una batalla espiritual con los poderes sobrenaturales malignos. También es una batalla física, con ataques lanzados contra su cuerpo que es el templo del Espíritu Santo.

 

En los tiempos del Antiguo Testamento, una trompeta se usaba para convocar el pueblo de Dios para batallar. Hoy, una convocación espiritual está sonando a lo largo de las naciones del mundo. Es una convocación a la guerra invisible. Es la convocación a las armas.

 


CAPÍTULO UNO

 

REINOS EN CONFLICTO

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir este capítulo usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Demostrar entendimiento de los reinos natural y espiritual.

n       Definir la palabra “rey”.

n       Definir la palabra “reino”.

n       Identificar los dos reinos espirituales.

n       Determinar a que reino usted pertenece.

n       Identificar las fuerzas espirituales del bien.

n       Identificar las fuerzas espirituales del mal.

n       Explicar lo que significa “guerra espiritual”.

n       Identificar la razón para la guerra invisible.

n       Declarar el principio básico para entender la guerra espiritual.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Diciéndole: --Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré a ti, porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay una gran guerra emprendiéndose en el mundo hoy. No es un conflicto entre las naciones, tribus, o los líderes gubernamentales. No es una rebelión o un golpe. Es una batalla invisible que tiene lugar en el mundo del espíritu. Este capítulo introduce la guerra invisible en que cada creyente está comprometido. Es una guerra dónde nadie lleva un uniforme, pero dónde todos somos un blanco. Los registros históricos y proféticos de esta guerra están en la Palabra de Dios, la Biblia.

 

LOS REINOS NATURAL Y ESPIRITUAL

 

Para entender esta guerra invisible, usted debe entender los mundos natural y espiritual primero.

 

El hombre existe en dos mundos: El mundo natural y el mundo espiritual. El mundo natural es lo que usted puede ver, sentir, tocar, oír o saborear. Es tangible y visible.

 

El país, la nación, ciudad o villa en la cual usted vive es parte del mundo natural. Usted es un residente en el mundo natural localizado en uno de los continentes visibles del mundo. Usted puede ver la gente que es parte de su ambiente. Usted puede comunicarse con ellos. Usted puede experimentar los paisajes, sonidos, y olores alrededor de usted.

 

Pero hay otro mundo en que usted vive. Ese mundo es un mundo espiritual. Usted no puede verlo con sus ojos físicos, pero es tan real como el mundo natural en que usted vive. En 1 Corintios 15:40, Pablo habla de esta división de natural y espiritual. Él dice que hay un cuerpo natural (terrestre) y hay un cuerpo espiritual (celestial).

 

Todos los hombres tienen un cuerpo natural que vive en el mundo natural, pero el hombre también es un ser espiritual con una alma eterna y un espíritu eterno. El hombre es cuerpo, alma, y espíritu. Su ser espiritual (alma y espíritu) es parte de un mundo espiritual así como su cuerpo natural es parte del mundo natural.

 

EL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL

 

Porque la guerra espiritual simplemente es eso – espiritual – ella debe entenderse con una mente espiritual.

 

En nuestro estado natural, pecador, nosotros no podemos entender las cosas espirituales:

 

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

 

Es necesario usar el discernimiento espiritual para entender las cosas espirituales.

 

Quizás uno de los mejores ejemplos de discernimiento natural y espiritual está registrado en I1 Reyes capítulo 6. Registra la  historia de una batalla natural en la cual tropas de la enemiga nación de Siria  habían rodeado un pequeño pueblo llamado Dotán donde el profeta Eliseo se estaba quedando.

 

Cuando el siervo de Eliseo, Giezi, vio el gran ejército del enemigo sintió temor. Eliseo oró para que Dios abriera los ojos espirituales de Giezi para que él pudiera ver las huestes espirituales que los rodeaban y los protegían. En esta ocasión, Dios abrió los ojos espirituales de Giezi y le permitió ver visiblemente las fuerzas superiores de Dios alistadas para la batalla.

 

La historia de esta batalla en Dotán es similar a las condiciones espirituales en la Iglesia. Hay algunos, como Eliseo, que ven claramente dentro del reino del espíritu. Ellos saben que hay un conflicto que está ocurriendo, han identificado al enemigo, y reconocido las grandes fuerzas de Dios que aseguran la victoria. Hay otros como Giezi, que con un poco de aliento, serán capaces de abrir sus ojos espirituales y no serán  más temerosos o derrotados por el enemigo. Pero tristemente, hay muchas personas quienes, como aquellos en la ciudad de Dotán, están durmiendo espiritualmente. Ellos no saben incluso que el enemigo los ha rodeado y está posicionado para el ataque.

 

DOS REINOS ESPIRITUALES

 

Dentro de los reinos natural y espiritual de los cuales estamos hablando existen reinos separados que están gobernados por líderes naturales y espirituales.

 

Todos los hombres viven en un reino natural en este mundo. Ellos viven en una ciudad o en un pueblo lo cual es parte de una nación. Esa nación es un reino del mundo. Un reino natural es un territorio o pueblo sobre el cual un rey o líder político es el gobernante soberano. La Biblia habla de estos reinos naturales como los “reinos del mundo”. Los reinos del mundo han venido a estar bajo el poder y la influencia de Satanás:

 

“Otra vez lo llevó [a Jesús] el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,9 y le dijo: —Todo esto te daré, si postrado me adoras” (Mateo 4:8-9).

 

1 Juan 5:19 tristemente nos recuerda que “el mundo entero está bajo el control del maligno”.

 

Reinos espirituales:

 

En adición a los reinos naturales de este mundo hay dos reinos espirituales: el Reino de Satanás y el Reino de Dios. Cada persona viva es una residente de uno de estos dos reinos.

 

El Reino de Satanás consiste de Satanás, seres espirituales llamados demonios, y todos los hombres que viven en pecado y rebelión a la Palabra de Dios. Éstos, junto con el mundo y la carne, son las fuerzas espirituales del mal que obran en el mundo hoy.

 

El Reino de Dios consiste de Dios el Padre, Jesucristo, el Espíritu Santo, seres espirituales llamados ángeles, y todos los hombres que viven en justa obediencia a la Palabra de Dios. Éstas son las fuerzas espirituales del bien.

 

El Reino de Dios no es una iglesia denominacional. Las denominaciones son organizaciones de hechura humana de grupos de iglesias. Han sido establecidas con propósitos prácticos de organización y administración. Las denominaciones son organizaciones como los Bautistas, Asambleas de Dios, Metodistas, Luteranos, etc.  La Biblia nos habla de la verdadera Iglesia la cual no es una denominación u organización religiosa. La verdadera Iglesia está compuesta de todos aquellos que se han convertido en residentes del Reino de Dios.

 

En el tiempo presente en el mundo natural, el Reino de Dios existe individualmente dentro de cada hombre, mujer, niño o niña que haya hecho a Jesús el Rey de su vida. Existe comunitariamente en la verdadera iglesia y dondequiera que las personas hagan de este mundo el tipo de mundo que Dios quiere que sea. En el futuro, habrá una manifestación visible del Reino de Dios.

 

 

LA GUERRA INVISIBLE

 

La guerra espiritual invisible es una batalla que envuelve a todos los hombres y mujeres. Puesto que el Reino de Satanás es un reino espiritual...

 

“...porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

La guerra espiritual no es una batalla natural entre la sangre y la carne. No es una batalla del hombre contra el hombre. No es una batalla visible. Es un conflicto invisible en el mundo del espíritu. Es una batalla dentro y alrededor del hombre. No es una guerra visible porque los espíritus están involucrados y aprendemos de Lucas 24:39 que un espíritu no tiene carne ni huesos.

 

La guerra espiritual es “multidimensional”, lo cual significa que es librada en diferentes dimensiones. Es...

 

1.      Una batalla social entre el creyente y el mundo: Juan 15:18-27

2.      Una batalla personal entre la carne y el espíritu: Gálatas 5:16-26

3.      Una batalla supernatural entre el creyente y los poderes sobrenaturales malignos: Efesios 6:10-27

 

Toda persona viva está comprometida en esta guerra, se de cuenta o no. No hay campo neutro. Los no creyentes están bajo el yugo del mal y han sido llevados cautivos por las fuerzas del enemigo. Son víctimas de la guerra.

 

Los creyentes han sido librados del enemigo mediante Jesucristo y son victoriosos, pero están todavía comprometidos en la guerra. El versículo llave de este capítulo indica que nosotros (todos los creyentes) combatimos contra fuerzas espirituales malignas.

 

“Combatir” implica contacto personal cercano. Ninguno está exento de esta batalla. Ninguno puede verla desde la distancia. Usted está en el medio del conflicto ya sea que lo reconozcas o no. Si no lo reconoces será mejor... usted está equivocado. La guerra del cristiano nunca cesa.

 

DONDE LA BATALLA HACE FUROR

 

La guerra invisible está siendo librada en la tierra:

 

“El ladrón [Satanás] no viene [a la tierra] sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Satanás lucha para mantener el control de los reinos del mundo. Él no quiere que estén bajo la autoridad de Dios. La batalla también se efectúa dentro de los corazones, mentes, y almas de los hombres y mujeres. Satanás ciega las mentes de los hombres en áreas como la adoración, la Palabra, su caminar diario e su obra para Dios. La batalla también se da en su cuerpo físico lo cual Satanás ataca a través de enfermedades e dolencias.

 

COMO LA BATALLA EMPEZÓ

 

La batalla invisible empezó en el Cielo con un ángel nombrado Lucifer que fue originalmente un hermoso ángel creado por Dios y era parte del Reino de Dios. Lucifer  decidió que quería tomar el control del Reino de Dios. Usted puede leer de su rebelión en Isaías 14:12-17 y en Ezequiel 28:12-19. Usted estudiará sobre esto con más detalle después en este curso. Un grupo de ángeles se unió a Lucifer (ahora llamado Satanás) en su rebelión. Lucifer y los ángeles rebeldes fueron expulsados del cielo por Dios. Ellos formaron su propio reino sobre la tierra:

 

“Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón [Satanás]. Luchaban el dragón y sus ángeles” (Apocalipsis 12:7).

 

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9).

 

Lucifer llegó a ser conocido como Satanás y los ángeles que lo siguieron en su rebelión como demonios. Los espíritus demoníacos pueden entrar, atormentar, controlar, y usar a los humanos que pertenecen al Reino de Satanás. Ellos motivan actos malignos que son  realizados por hombres y mujeres. Satanás dirige a sus demonios en sus actividades malignas. Él combina estas fuerzas poderosas con el mundo y la carne para batallar contra todo el género humano.

 

RAZONES DETRÁS DEL CONFLICTO

 

El hombre fue originalmente creado a la imagen de Dios y para la gloria de Dios             (Génesis capítulo 2). La guerra invisible contra el hombre comenzó con la primera tentación en el jardín del Edén (Génesis capítulo 3). Satanás hizo pecar a Adán y Eva. Esto resultó en que todo el género humano heredaría la naturaleza pecaminosa y realizara actos individuales de pecado conforme a esta naturaleza:

 

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

También resultó en la guerra invisible entre el hombre y las fuerzas del mal:

 

“Pondré enemistad entre ti [Satanás] y la mujer [género humano], y entre tu simiente [las fuerzas del mal] y la simiente suya [las fuerzas del bien representadas por el Señor Jesucristo]...” (Génesis 3:15).

 

A causa del pecado, el hombre fue separado de Dios y condenado a la muerte. Pero Dios amó al hombre tanto que ideó un plan especial para salvarlo del pecado:

 

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”  (Juan 3:16-17).

 

Mediante la fe en Jesús, la confesión y el arrepentimiento del pecado, los hombres y mujeres pueden ser liberados del poder del enemigo. La muerte y resurrección de Jesús no solamente resultó en la salvación del pecado. También derrotó al enemigo, Satanás:

 

“... Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

 

¿Pero si Satanás está derrotado, porque entonces la guerra continúa? Seguido a cada guerra quedan siempre residuos de resistencia enemiga, tropas rebeldes que no se rendirán hasta que la fuerza los obligue a hacerlo. Aunque Jesús derrotó a Satanás, estamos viviendo en territorio todavía ocupado por las fuerzas enemigas de resistencia. Entender las estrategias de  guerra espiritual nos da la habilidad de tratar con estos poderes malignos.

 

Satanás está tratando de mantener a los hombres cautivos en el pecado. Mediante métodos engañosos está incitando a los hombres y mujeres a las lujurias de la vida pecaminosa. Él apunta a los afectos del alma y el espíritu los cuales legítimamente pertenecen a Dios:

 

“El ladrón [Satanás] no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Satanás todavía quiere ser el gobernante supremo. Está librando una batalla intensa por el corazón, mente, alma y espíritu del hombre. Sus estrategias están dirigidas contra Dios, Su plan, y Su pueblo.

 

EL SIGNIFICADO DE LA GUERRA ESPIRITUAL

 

La guerra espiritual es el análisis de y la participación activa en la guerra espiritual invisible. Incluye el estudio de las fuerzas opuestas del bien y el mal, las estrategias de Satanás y las estrategias espirituales para vencer a Satanás. La guerra espiritual es más que un mero análisis de principios espirituales. Incluye la participación activa en la guerra mediante la aplicación de estas estrategias en la vida y el ministerio.

 

Una de las más efectivas estrategias de Satanás es mantener a los creyentes ignorantes  de sus engaños. Pablo dice que es importante conocer las estrategias de Satanás...

 

“... para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

 

Debemos aprender todo lo que podamos sobre las estrategias de ataque de Satanás. Debemos también entender las bases bíblicas de la victoria sobre Satanás y las fuerzas del mal. Estamos llamados a un combate inteligente. Básico al entendimiento de la guerra espiritual es este principio llave:

 

Debes reconocer que todas las batallas de la vida, sean físicas, espirituales, emocionales, mentales, financieras o con personalidades humanas son solamente manifestaciones exteriores de una causa espiritual.

 

Aunque en el mundo natural los problemas pueden parecer ocurrir a través de circunstancias de la vida, la base  de estas batallas naturales está en el mundo espiritual. Lee la historia de Job (Job capítulos 1-2) que confirma este principio.

 

Hemos tratado de corregir los males de este mundo mediante la educación, legislación y un ambiente mejorado. No ha funcionado porque los males visibles de este mundo son el resultado de una causa espiritual subyacente. No pueden ser corregidos por medios naturales.


¿A QUÉ REINO USTED PERTENECE?

 

En el reino natural un rey es el soberano de un reino. Todo el territorio y el pueblo en el reino pertenecen a él. Tiene el poder de la vida y la muerte sobre sus sujetos. Lo mismo es cierto en el mundo espiritual. Usted es parte o del Reino de Dios o del Reino de Satanás.. O Dios o Satanás tiene el poder sobre su vida.

 

Una de las parábolas de Jesús ilustra que todos los hombres o son parte del Reino de Satanás o del Reino de Dios. Jesús comparó el mundo con un campo. La buena semilla en el campo eran los hijos del Reino de Dios. La mala semilla, la cual resultó en el crecimiento de malezas (cizañas), eran los hijos del maligno:

 

“El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del malo” (Mateo 13:38).

 

La gente entra en el Reino de Satanás mediante el nacimiento natural. La Biblia enseña que todos los hombres son nacidos en pecado. Esto significa que ellos tienen una naturaleza básica de pecado o la “semilla” del pecado dentro de ellos. Su inclinación natural es a hacer lo malo:

 

“En maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5).

 

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre [Adán] y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

 

Puesto que  todos hemos nacidos con la naturaleza de pecado, todos en algún tiempo hemos sido parte del Reino de Satanás. Todos los que se mantienen pecadores continúan siendo parte del Reino de Satanás.

 

Todo el mensaje de la Palabra escrita de Dios, la Santa Biblia, es la apelación al hombre de trasladarse del Reino maligno de Satanás al Reino de Dios. Los hombres son nacidos dentro del Reino de Satanás mediante el nacimiento natural. Deben ser renacidos dentro del Reino de Dios a través del nacimiento espiritual. La entrada en el Reino de Dios es por la experiencia del nuevo nacimiento explicado en Juan capítulo 3.

 

Hay solamente dos divisiones en la guerra invisible. Jesús dijo, “el que no está de mi parte, está contra mi” (Lucas 11:23, NVI). Usted no puede ser neutral en esta guerra. Usted está de un lado u otro en esta guerra espiritual. Incluso algunos creyentes debido a su temor a la confrontación con el enemigo, tratan de ignorar la guerra y tratan de hacer una tregua con el enemigo. Piensan que si ignoran a Satanás, él no los molestará. Esta es una de las principales estrategias del enemigo. Él trata de dejar inmóviles a los miembros del ejército de Dios mediante sus tácticas de terror.

 

Pero no hay neutralidad en esta guerra. Usted es o una víctima o un vencedor. El “llamado espiritual a las armas” está sucediendo... ¿Usted está en el lado del bien o del mal? ¿Usted es parte del Reino de Satanás o del Reino de Dios? ¿A qué reino usted pertenece? ¿ Usted es víctima o vencedor en la guerra invisible?

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Qué dos divisiones se hacen en 1 corintios 15:44-49?

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3. ¿Cuáles son los dos reinos invisibles en el mundo hoy?

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4. Liste las fuerzas espirituales del mal.

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5. Liste las fuerzas espirituales del bien.

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6. Defina la palabra “rey”. 

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7. Defina la palabra “reino”.

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8. ¿Qué significa el término “guerra espiritual”?

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9. ¿Cuál es la razón detrás de este gran conflicto espiritual?

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10. ¿Cuál es el principio básico para comprender la guerra espiritual?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. La Biblia dice para “colocar en acción su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12 – Traducción del Original).

 

Sanidad es parte de la salvación proporcionada a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Usted puede preguntar, “¿Si se proporciona a través de la expiación, entonces cómo también se dice para “colocar en acción”?

 

Fe y obras van de manos dadas. La fe sin las obras está muerta, así como las obras sin la fe es inútil (Santiago 2:17-26). Usted debe ser un hacedor de la Palabra y no sólo un oidor.

 

La promesa de sanidad para esta lección revela que usted debe trabajar en cooperación con Dios en el área de salud física:

 

“Diciéndole: --Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré a ti, porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

En cada lección en este manual, la sección “Colocando en Acción” toma los conceptos enseñados y provee la oportunidad de ejercer su fe por la aplicación personal. Le ayuda a volverse un hacedor de la Palabra, no sólo un oidor.

 

Esta sección es una parte importante de la lección. Si usted está enfermo, se diseña para llevarlo paso a paso para recibir su sanidad. Si usted está ministrando a alguien que está enfermo, primero comparta el contenido de la lección con ellos y entonces completen esta sección juntamente para llevarlos a recibir la sanidad.

 

2. Lea la historia de Jesús y la mujer sirofenicia en Marcos 7:24-30. Éste relato revela que sanidad es el “pan de los hijos”. Esto significa que la sanidad pertenece a aquellos que son hijos del Reino de Dios. Dios sana a los incrédulos en misericordia para atraerlos a la salvación, pero sanar realmente es para los hijos de Dios.

 

Si usted necesita de sanidad, el primero paso es volverse un hijo de Dios. Usted debe arrepentirse de sus pecados y debe aceptar a Jesucristo como su Salvador personal y sanador. Si usted aún no ha hecho esto, haga esta oración:

 

Estimado Señor, yo sé que yo soy un pecador y yo reconozco y me arrepiento de mis pecados. Yo creo que Jesucristo es el Hijo del verdadero y viviente Dios y que Él es el camino, la verdad, y la vida. Yo acepto el sacrificio de Jesucristo y creo que Él murió por mí en la cruz. Perdóneme y límpiame de todos mis pecados. En el nombre de Jesús, Amén.

 

3. Un buen fundamento espiritual es necesario para emprender la guerra espiritual exitosa. Si usted es un nuevo creyente, obtenga el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha titulado “Fundamentos De Fe”. 

 

4. ¿Usted siente que usted ha sido una víctima de la guerra invisible? ¿En qué áreas de su vida o ministerio usted siente que está perdiendo la batalla? Usted ha estado perdiendo la batalla en la...

 

___ ¿Esfera espiritual?

___ ¿Esfera emocional?

___ ¿Esfera física?

___ ¿Esfera mental?

 

Mientras usted estudia este manual, usted aprenderá las estrategias para ayudarlo en estas áreas.

 

5. Repase la historia en 2 Reyes 6 que se discutieron en esta lección. ¿Usted conoce personas como Giezi o aquellos en la ciudad de Dotán que están desprevenidos o temerosos de los ataques de Satanás en sus cuerpos físicos? ¿Cómo usted podría ayudarlos?

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6. Desde que la guerra espiritual tiene muchas dimensiones, usted debe guerrear personalmente contra el pecado, socialmente contra el mal en el mundo, y sobrenaturalmente a través del ministerio de sanidad y liberación. Empiece a orar sobre su parte en esta batalla espiritual. Si usted no está familiarizado con la guerra espiritual, estudie más sobre ella en el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha titulado “Estrategias Espirituales: Un Manual De Guerra Espiritual”.

 

7. Estudie la Biblia entera como un manual de guerra espiritual. Ella es el registro histórico de la guerra espiritual, revocando las victorias y derrotas de las batallas del pasado. También es profética, revelando la guerra futura hasta el tiempo del conflicto final.


CAPÍTULO DOS

 

UN LLAMADO A LAS ARMAS

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar varios términos usados para sanidad.

n       Definir sanidad divina.

n       Distinguir entre sanidad y liberación.

n       Explicare cómo sanidad y liberación se relacionan a la comisión para alcanzar el mundo con el Evangelio.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Pero servirás a Jehová tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré las enfermedades de en medio de ti” (Éxodo 23:25).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En los tiempos del Antiguo Testamento una trompeta se usaba para convocar el pueblo de Dios para batallar. Hoy, un llamado espiritual está sonando a lo largo de las naciones del mundo. Es un llamado a la guerra invisible. Es el llamado a las armas. Esta lección emite un llamado para usted moverse de una vida de derrota y esclavitud a una vida de victoria y libertad en Jesucristo.

 

DEFINICIÓN DE TÉRMINOS

 

Hay muchos términos diferentes usados para la palabra sanidad:

 

Sanidad Psíquica: Esto término describe la mente sobre la materia, la brujería, Chamanismo, y las sanidades ocultistas.

 

Sanidad Sobrenatural: Hay fuentes de sanidades sobrenaturales de que no Dios, por esto nosotros no usaremos este término en nuestro estudio. Satanás puede realizar obras sobrenaturales (Éxodo 7:8-13).

 

Sanidad Médica: Este tipo de sanidad es ayudado por doctores, enfermeras, hospitales, y las remedios. Como nosotros aprenderemos, la sanidad médica legítima no está en conflicto con la Palabra de Dios, pero es una extensión de Su bondad.

 

Sanidad Natural: La sanidad que ocurre a través de los procesos naturales del cuerpo realmente es Dios en acción. Los procesos del cuerpo natural revelan Su naturaleza y Su gran artesanía en el cuerpo humano. La sanidad natural también incluye el uso de métodos naturales como dieta apropiada, vitaminas, reposo, etc.

(Nota: las sanidades médicas y naturales son en cierto sentido divinas, porque en la realidad es Dios que causa la sanidad)

 

Sanidad por fe: Este término es usado frecuentemente para significar sanidad por Dios. Nosotros no lo usaremos, sin embargo, porque tiende a enfocar la atención en la fe de quién ministra o del destinatario del ministerio.

 

Sanidad Divina: La Palabra “divina” enfoca la atención en Dios, no en las contestaciones de la fe por el hombre. También la distingue de las practicas de las sanidades sobrenatural y psíquica.

 

“Divina” significa que pertenece al único verdadero Dios y Su naturaleza, como revelado en Su Palabra, la Biblia Santa.

 

“Sanidad” significa curar o hacer entero. La sanidad puede incluir el alivio de las condiciones espirituales, físicas, emocionales, mentales, o demoníacas. Sanidad no es inmunidad a la enfermedad.

 

Nuestros cuerpos están en “proceso de decadencia” y abiertos a los ataques Satánicos con tal que nosotros estemos en este mundo. La sanidad divina es cuando el verdadero Dios revela Su naturaleza, cumple Sus promesas, y actúa en Su provisión de la expiación de Cristo curando a una persona y haciéndola sana en cuerpo, alma (mente, voluntad y emociones), y espíritu.

 

La sanidad divina puede ser instantánea (milagrosa) o gradual (un proceso). Aunque la sanidad milagrosa, instantánea demuestre la presencia divina y el poder de Dios más llenamente, la sanidad divina que ocurre como un proceso no es menos sanidad que aquellas que son instantáneas. (Vea a Marcos 8:22-25.)

 

SANIDAD Y LIBERACIÓN

 

Nosotros usaremos los términos “sanidad” y “liberación” intercambiablemente en este curso. Sanidad ministra al físico, emocional, y mentalmente enfermo, mientras la liberación trata de las condiciones físicas y mentales causadas por demonios.

 

Como usted aprenderá después en este curso, porque el hombre es cuerpo, alma, y espíritu condición mental causada por demonios puede producir una enfermedad física. Una enfermedad física puede llevar a la opresión mental demoníaca. Así aunque sanidad y liberación sean diferentes, ellas también están relacionadas debido a la naturaleza triuna del hombre.

 

EL LLAMADO A LAS ARMAS

 

LA Iglesia Primitiva vio su experiencia espiritual por lo que se refiere a la guerra. La terminología militar se usa a lo largo del Nuevo Testamento. Protección está en la armadura de Dios. La Palabra de Dios se compara a una espada. Los ataques de Satanás se llaman flechas ardientes. La fe es la buena milicia y se dicen a los creyentes que guerreen una buena batalla.

 

La vida cristiana es todavía una guerra. Satanás continúa batallando por el alma y espíritu del hombre. Él todavía ataca el cuerpo físico con enfermedad, dolencias, y esclavitud. Dios está llamando a Su pueblo al combate inteligente. El llamado está saliendo para los creyentes armarse con la Palabra de Dios y llevar cura y liberación a esta generación.

 

En los Evangelios en el Nuevo Testamento, Jesús nunca comisionó nadie para predicar el evangelio sin también ordenarle a ministrar sanidad y liberación. Él dijo que “Y cuando vayáis, predicad diciendo: 'El reino de los cielos se ha acercado.' Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. De gracia habéis recibido; dad de gracia” (Mateo 10.1, 7-8).

 

Mientras las multitudes venían para recibir sanidad y liberación, la cosecha espiritual empezó a multiplicarse tan rápidamente que nuevos obreros fueron necesarios. No demoró para que 70 más discípulos fuesen necesarios y enviados para predicar, enseñar, sanar y libertar.

 

Hay muchos nuevos métodos que pueden ayudar a extender el Evangelio. Ellos incluyen las cosas como prensas, computadoras, radios, televisiones, audio y video, y satélites.

 

Los nuevos métodos de transporte también ayudan las personas a viajar para extender el Evangelio rápidamente. Estas nuevas tecnologías son todo útiles pero el poder real del Evangelio todavía es interior. Por esto nosotros queremos decir que el poder está en el propio Evangelio. Esto es lo que la parábola de la levadura ilustra:

 

“Otra vez dijo: --¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado” (Lucas 13.20-21).

 

Éste pasaje revela que la obra de Dios no procede con una gran cuantidad de clamor y publicidad. Usted puede esperar que el Reino se extienda por medios externos como sojuzgar ejércitos y conquistar continentes. Pero la diseminación del Reino de Dios es como un poco de levadura en una masa de pan. La levadura puede ser pequeña y oculta, pero ella tiene un potencial ilimitado. Como levadura, el poder del Reino no es externo, antes, él es interno.

 

El Evangelio del Reino de Dios se multiplicará para extenderse a lo largo del mundo entero debido al poder interior del Reino que es como el fermento en la masa de pan.

 

En otro ejemplo, Jesús comparó la diseminación del Evangelio del Reino de Dios a una semilla de mostaza:

 

“Por lo tanto, él decía: --¿A qué es semejante el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció y se convirtió en un árbol, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas” (Lucas 13.18-19).

 

Semejante a la manera como la levadura se esparce, una pequeña semilla de mostaza se desenvuelve para tornarse un gran árbol. Este ejemplo también ilustra la silenciosa, pero poderosa manera como el Reino avanza.

 

En una otra parábola, Jesús comparó la fe con la semilla de mostaza. Él dijo que nada es imposible mismo con una pequeña cuantidad de fe. Esto significa que la extensión  del evangelio no está limitado adonde las personas no tiene avanzadas tecnologías. Hasta mismo con una pequeña cuantidad de fe, el reino avanzará.

 

La mayor cosecha espiritual en la historia de la Iglesia aún permanece a ser recogida. Como en los tiempos del Nuevo Testamento, se segará a través de la demostración del poder de Dios en sanidad y liberación. Esto es por qué el Apóstol Pablo dijo:

 

“Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Coríntios 2.4-5).

 

Cuando Él volvió al Cielo, Jesús les dio una gran responsabilidad a los creyentes para extender el Evangelio a las naciones del mundo:

 

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

 

Usted no puede cumplir la responsabilidad sin la autoridad. Jesús también dio Su autoridad a los seguidores para cumplir la responsabilidad. Esa autoridad incluye el poder sobre todo el poder del enemigo:

 

“Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios,  hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa venenosa, no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

 

¿Usted está listo para responder al llamado espiritual a las armas y moverse de una vida de enfermedad, dolencia, y esclavitud a una vida de victoria en Jesucristo? ¿Usted está listo a ministrar en demostración del poder de Dios? ¿Usted está listo a batallar para el cuerpo físico? ¿Usted quiere ver el enfermo hecho sano y aquellos atados por los demonios liberados?

 

Éste es el ministerio de sanidad y liberación. No es sólo para los líderes denominacionales. No es sólo para los pastores y evangelistas. "Estas señales seguirán a los que creen”.

 

¿Usted es un creyente? En ese caso, usted, también, debe responder a este llamado espiritual a las armas.

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. Defina los siguientes términos usados para sanidad:

 

Sanidad psíquica:

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Sanidad sobrenatural:

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Sanidad médica:

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Sanidad natural:

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Sanidad por la fe:

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3. Defina la sanidad divina.

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4. ¿Qué diferencia hay entre sanidad y liberación?

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5. ¿Cómo sanidad y liberación se relacionan a la comisión para alcanzar el mundo con el Evangelio?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa venenosa, no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

 

¿Usted es un creyente?

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¿En ese caso, están las señales siguiendo usted? ¿Está el enfermo sanándose y aquellos afectados por demonios siendo liberados?

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Si no, ore para que mientras usted estudia este manual Dios le abra su corazón para recibir este ministerio de sanidad y liberación que es legítimamente suyo.

 


2. Si usted es pastor, evangelista, o maestro, considere estas palabras de Pablo:

 

“Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5).

 

Predicación y enseñanza sin poder resultan en hablar con “la sabiduría de los hombres” y encorajar la fe en el hombre en lugar de Dios. ¿Usted puede imaginar a Pablo pesquisando en los pergaminos ilustraciones cómicas para sus mensajes? ¿Usted puede imaginarlo gastando el tiempo de ministerio narrando historias cómicas de lo que pasó en Atenas o Corinto? ¿Usted puede visualizarlo planeando un programa dramático? Pablo sabía que no eran palabras persuasivas, sabiduría de los hombres, o entretenimiento que atraen los hombres a Dios. Es la demostración del Espíritu y poder. ¿Cómo su ministerio es medido?

 

3. ¿Usted necesita de sanidad o liberación? Estudie la definición de sanidad de nuevo:

 

“Sanidad divina es cuando el verdadero Dios revela Su naturaleza, cumple Sus promesas, y actúa en Su provisión de la expiación de Cristo curando a una persona y haciéndola sana en cuerpo, alma (mente, voluntad y emociones), y espíritu”.

 

Nuestra oración para usted es que antes de que usted concluya este curso, Dios habrá revelado Su naturaleza, cumplido Sus promesas, y a través de la provisión de la expiación de Cristo usted estará sano en el cuerpo, alma, y espíritu.

 


CAPÍTULO TRES

 

ANTES DE LA BATALLA

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Listar cuatro contestaciones comunes a la sanidad y liberación.

n       Resumir las advertencias dadas a los líderes que no ministran la sanidad.

n       Explicar la necesidad para la enseñanza apropiada con respecto a la sanidad y liberación.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Hijo mío, pon atención a mis palabras; inclina tu oído a mis dichos. No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón. Porque ellos son vida a los que los hallan, y medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida” (Proverbios 4:20-23).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Antes de que usted empiece su estudio de la sanidad y liberación es útil entender algunas de las actitudes actuales que usted enfrentará mientras usted empieza a ministrar en esta área. Con respecto a sanidad y liberación, muchos creyentes tienen...

 

IGNORADO:

 

Un teólogo repasó unas 87,125 páginas de los escritos teológicos en las bibliotecas de seminarios evangélicos. De estas páginas totales, había sólo 71 páginas consagradas a sanidad; 131 páginas a los milagros; y 85 páginas a las señales y maravillas. Cuando comparamos el número elevado de versículos consagrados a estos asuntos en el Nuevo Testamento con el número bajo de las páginas escritas sobre los mismos temas en la teología moderna, nosotros vemos una tendencia para ignorar el asunto en muchos círculos evangélicos modernos.

 

Algunos ignoran debido a las advertencias bíblicas contra los milagros falsos (Marcos 13:22-23). Ellos consideran esto como una advertencia sobre todos los milagros. Algunos creen en sanidad en la teoría, pero la ignora en la práctica. Otros la ignoran porque ellos no pueden contestar todas las preguntas asociadas con la enfermedad y el sufrimiento. Algunos ignoran la sanidad debido al miedo de fracaso. Nosotros  parecemos tener un doble patrón. Nosotros oramos confiadamente por las finanzas, sabiduría, etc., pero nosotros somos temerosos para orar por sanidad. Otros no comprenden cómo el racionalismo y el materialismo los han afectado. Muchos deben “ver para cree” y son consumidos con el mundo natural, materialista en lugar del sobrenatural.

 

NEGADO:

 

Algunas personas niegan que la sanidad y liberación sean para hoy porque ellas no tienen ninguna teología, modelo, práctica, o experiencia con ella. Los Evangelios contienen 26 relatos de sanidad física.

 

El libro de Hechos contiene cinco. La sanidad física se menciona en 1 Corintios 12:8-11 y 28-30.

 

Santiago 5:13-16 da instrucciones específicas sobre cómo orar por el enfermo.

 

No hay nada en las Epístolas que modifican lo que el Evangelio enseña sobre sanidad. Orar por el enfermo se tomó por cierto en el momento en que las Epístolas fueran escritas, y no hay ningún indicio que la sanidad divina era polémica en la iglesia primitiva.

 

COMPLICADO:

 

Muchas personas complican la sanidad y liberación con las tradiciones de los hombres contrarias a la Palabra de Dios. Usted aprenderá sobre algunas de estas tradiciones en la próxima lección.

 

Otros lo complican con la experiencia porque en el pasado ellos oraron por sanidad y no la recibieron. Pero nosotros debemos basar nuestras creencias en la Palabra de Dios, no en la experiencia (excepto dónde la experiencia apoya la Palabra). Modelos  equivocados de sanidad complican este problema para algunas personas pues ellas han observado cultos de personalidad, personas que sanan por dinero, decepción, y enfoque indebido en la sanidad física en lugar de la totalidad.

 

Sanidad y liberación también son complicadas por el desequilibrio. Cualquier verdad, no importa cuán válido, es enfatizada a la exclusión de otras verdades es un error práctico.

 

RETARDADO:

 

Algunas personas retardan en ministrar sanidad y liberación porque ellas no tienen las respuestas a todo. Ellas no entienden por qué algunos se sanan y otros no. (Usted estudiará más sobre esto en la próxima lección.)

 

No es necesario entender todo sobre sanidad para ministrar o recibirla ya que usted no entendía sobre la salvación cuando usted fue salvo y empezó a dar testimonio de a otros.

 

Algunas respuestas vendrán mientras usted ministra y experimenta el poder sanador de Dios. Otras preguntas nunca se contestarán. Si usted conociera entonces todos los “por qué” y “cómo” sobre todo, usted no necesitaría de Dios. La Biblia dice, “nosotros conocemos en parte”. La sanidad dice respecto a enfermedades y sufrimiento y habrá siempre misterios porque el misterio de iniquidad está en funcionamiento (2 Tesalonicenses 2:7).

 

LA NECESIDAD PARA LA ENSEÑANZA APROPIADA

 

Una revisión de las actitudes actuales hacia la sanidad y liberación ilustra por qué nosotros necesitamos de la enseñanza apropiada en este asunto. Muchos están destruyéndose físicamente y espiritualmente porque ellos no tienen conocimiento de lo

que la Palabra de Dios enseña con respecto a la sanidad:

 

“Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento...” (Oseas 4:6).

 

Sanidad (totalidad) es parte del Evangelio del Reino que nosotros somos comisionados a extender (Lucas 16:15-18). Jesús nos llamó a predicar, enseñar, sanar, y libertar.

 

Sanidad y liberación no deben omitirse, pero no se debe darlos énfasis a la exclusión de los otros dos.

 

La Biblia revela que nuestras iglesias deben ser centros de sanidad (Lucas 14:16-24). Nosotros debemos ver las personas sanadas en lugar de rechazadas:

 

“Y enderezad para vuestros pies los caminos torcidos, para que el cojo no sea desviado, sino más bien sanado” (Hebreos 12:13).

 

Como creyentes, es pecado si nosotros no compartimos las noticias buenas de sanidad y liberación con un mundo perdido y agonizante. La Biblia dice:

 

“Por tanto, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, eso le es pecado” (Santiago 4:17).

 

Dios da algunas advertencias duras a los líderes que ignoran la sanidad:

 

“No fortalecéis a las ovejas débiles ni curáis a las enfermas. No habéis vendado a la perniquebrada, ni habéis hecho volver a la descarriada, ni habéis buscado a la perdida. Más bien, las habéis dominado con dureza y con violencia. Buscaré a la perdida y haré volver a la descarriada. A la perniquebrada vendaré, y fortaleceré a la enferma. Y a la engordada y a la fuerte guardaré. Las apacentaré con justicia” (Ezequiel 34:4,16).

 

EMPEZANDO CON LA ACTITUD APROPIADA

 

Mientras usted acercase al asunto de sanidad y liberación, usted necesita hacer esto con una actitud apropiada.

 

Usted debe dejar de lado las experiencias pasadas y las tradiciones en las cuales usted ha sido enseñado. Usted debe ser enseñable.

 

Una de las marcas de la sabiduría de lo alto es que está abierta a la razón (Santiago 3:17 – “complaciente”). Usted está espiritualmente en peligro cuando usted deja de ser enseñable.

 

Recuerde que el pecado de presunción es poner a Dios en su molde pequeño. Los amigos de Job pecaron vanidosamente de esta manera. La aplicación universal de la experiencia individual es errada. Empiece este estudio como si usted nunca haya oído las enseñanzas tradicionales de los hombres sobre él. Acepte lo que la Palabra de Dios dice: Si dice que usted se sana, créalo. Si dice para poner las manos sobre el enfermo, hágalo. Qué dice Dios que hará, espere que Él lo haga.

 

No busque fórmulas y métodos para recibir o ministrar la sanidad. La Biblia no da ninguna fórmula específica, aunque se revelan varios principios y nosotros trataremos de éstos. En lugar de buscar fórmulas, comprenda que el Sanador está dentro de usted. Busque aumentar su conocimiento de Él y su relación íntima con el Sanador.

 

Jesús y el Espíritu Santo habitan dentro de usted. Sanar no es algo que usted busca del exterior, pero algo que usted aprende a soltarlo del interior. Usted sólo está buscando entender los principios que liberan el poder dentro de usted.

 

EL MINISTERIO DE SANIDAD

 

Antes de usted empezar el ministerio de sanidad y liberación, usted debe saber que si usted está verdaderamente siguiendo el ejemplo del ministerio sanador de Jesús:

 

n       Usted será un siervo en lugar de un “señor”: Marcos 10:44.

n       Usted quedará cansado, no rico: Marcos 6:31; Juan 4:6; Hechos 3:6.

n       Usted encontrará incredulidad en otros: Marcos 13:58.

n       Usted experimentará persecución de los líderes religiosos: (Algunos de ellos son como los Fariseos... más preocupados con la ley y tradición que con la vida): Lucas 6:6-9.

n       Usted experimentará la persecución de los más íntimos a usted: Marcos 6:4 y  Mateo 13:58.

n       Usted evitará la publicidad en lugar de buscarla: Marcos 8:26; 17:36; Mateo 8:4.

n       Usted rechazará el lucro personal o beneficios materiales del poder de Dios: Hechos 8:18-

n       Usted rechazará la gloria personal: Hechos 14:8-18.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. Liste cuatro contestaciones comunes hacia sanidad y liberación.

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3. Resuma las advertencias dadas a los líderes que no ministran la sanidad.

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4. ¿Por qué la enseñanza apropiada con respecto a la sanidad y liberación es necesaria?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Examine su propia actitud con respecto a la sanidad. Marque aquellos que se aplican. Usted tiene:

 

___ ¿Ignorado?

___ ¿Negado?

___ ¿Complicado con las tradiciones, experiencias, modelos malos, y desequilibrio?

___ ¿Retardado?

 

2. Escriba un plan para corregir su actitud:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

3. Si usted es un líder espiritual, ¿usted ha estado predicando, enseñando, y ministrando la sanidad consistentemente? ________ Si no, escriba su plan para corregir esto:

____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

4. Si usted ya está ministrando la sanidad, cómo su ministerio se compara al de Jesús en términos de:

 

n       Ser un siervo en lugar de un “señor”: Marcos 10:44.

n       Quedarse cansado, no rico: Marcos 6:31; Juan 4:6; Hechos 3:6.

n       Encontrar incredulidad en otros: Marcos 13:58.

n       Experimentar persecución de los líderes religiosos: (Algunos de ellos son como los Fariseos... más preocupados con la ley y tradición que con la vida): Lucas 6:6-9.

n       Experimentar la persecución de los más íntimos a usted: Marcos 6:4 y  Mateo 13:58.

n       Evitar la publicidad en lugar de buscarla: Marcos 8:26; 17:36; Mateo 8:4.

n       Rechazar el lucro personal o beneficios materiales del poder de Dios: Hechos 8:18-

n       Rechazar la gloria personal: Hechos 14:8-18.

 

5. Estudie la promesa de sanidad para esta lección:

 

“Hijo mío, pon atención a mis palabras; inclina tu oído a mis dichos. No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón. Porque ellos son vida a los que los hallan, y medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida” (Proverbios 4:20-23).

 

Note o que usted debe:

 

n       Poner atención a la Palabra de Dios.

n       Inclinar su oído a la Palabra de Dios.

n       No apartar Su Palabra antes de sus ojos.

n       Guardarla en su corazón.

n       Guardar su corazón con diligencia.

 

La Palabra de Dios se relaciona a la salud. Sus mandamientos son:

 

n       Vida a aquellos que los encuentran.

n       Salud a su carne.

 

También note en versículo 23 la relación de la condición de su corazón con los problemas de la vida (la vida procede de su cuerpo físico).

 

6. Reconocer a Jesucristo como la fuente de la verdadera sanidad divina es vital delante del levantamiento de movimiento que se llama Nueva Era. Este movimiento usa técnicas humanísticas y busca la ayuda de los poderes espirituales impíos. La Nueva Era usa espíritus guías, cristales, hierbas, y otros rituales no-bíblicos para efectuar la sanidad física. Tales métodos deben ser rechazados pues ellos violan la Palabra de Dios.

 


PARTE DOS

 

EL ATAQUE

 

Un ataque es un asalto poderoso y violento. El pecado es el ataque de Satanás en el alma y espíritu del hombre.

 

La enfermedad es su ataque al cuerpo físico.

 

Para luchar eficazmente contra los ataques de Satanás en su cuerpo físico, usted debe primero entender la enfermedad. En esta sección usted aprenderá sobre:

 

n       LA FUENTE DE LA ENFERMEDAD.

n       LAS RAZONES PARA LA ENFERMEDAD.

n       LOS TIPOS DE ENFERMEDAD.

n       EL RESULTADO FINAL DE LA ENFERMEDAD.

 


CAPÍTULO CUATRO

 

LA FUENTE DE ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Describir cómo la enfermedad y la muerte entraron en el mundo.

n       Identificar la fuente de la enfermedad.

n       Identificar los elementos destructivos de la enfermedad.

n       Explicar cómo Dios ve la enfermedad.

n       Explicar cómo usted puede librarse de la maldición de la enfermedad y de la muerte.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gálatas 3:13).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay una fuente de enfermedad, aunque hay razones variadas por qué una persona se enferma.

 

Pablo verificó esto cuando él dijo, “Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y debilitados, y muchos duermen” (1 Corintios 11:30). Este capítulo trata con la fuente de enfermedad y el Capítulo Cinco examina las razones para la enfermedad.

 

CÓMO LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE ENTRARON EN EL MUNDO

 

Los capítulos de Génesis 1 y 2 en la Biblia registran la historia de la creación del hombre. Dios creó al hombre en Su propia imagen, sopló en él el soplo de vida, y el hombre se tornó una alma viviente.

 

El hombre fue creado con una naturaleza triuna de cuerpo, alma, y espíritu. El cuerpo es la parte física del hombre. El alma y espíritu son las partes espirituales que le permiten actuar, pensar, sentir, reaccionar emocionalmente, y espiritualmente responder a Dios. Originalmente, cada parte de esta naturaleza triuna estaba en armonía con los otros dos, y la naturaleza triuna entera del hombre estaba en armonía con Dios.

 

El hombre era puro y saludable en el cuerpo, alma, y espíritu.

 

El capítulo Génesis 3 registra cómo el primer hombre y mujer, Adán y
Eva, pecaron contra Dios desobedeciendo a Su Palabra. Su pecado trajo la maldición del pecado y de la muerte sobre todos los hombres:

 

“Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

Esta maldición de la muerte fue una separación espiritual entre el hombre y Dios así como la muerte física que acabaría con la vida de un hombre. Nosotros podemos ver los efectos de la maldición inmediatamente en el registro de Génesis. Adán y Eva se escondieron de Dios debido a la enfermedad espiritual del pecado. Adán culpó Eva, lo que fue es inicio de la enfermedad emocional que es el resultado de desintegrar las relaciones.

 

Caín mató Abel que es un ejemplo de la enfermedad social. La enfermedad física entra en el registro a través de la esterilidad de Sara y la plaga en Abimelec.

 

SATANÁS: LA FUENTE

 

Cuando la maldición de la muerte vino sobre el hombre, Satanás entró en el sistema genético del cuerpo para empezar su misión destructiva. La Biblia confirma que Satanás es la fuente del mal en el mundo. Jesús dijo que él es un ladrón y...

 

“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir.” (Juan 10:10).

 

La enfermedad destruye el cuerpo como el pecado destruye el espíritu. La enfermedad roba la salud, felicidad, dinero, tiempo, esfuerzo, pensamiento, y fuerza. Mata y destruye. Incluso los “accidentes” que dañan el cuerpo son agentes destruidores de Satanás.

 

Porque la fuente de enfermedad es Satanás, usted debe resistirlo así como usted hace  con la tentación y el pecado.

 

Cuando usted resiste a la tentación y al pecado usted está haciendo la guerra espiritual contra los ataques de Satanás en su alma y espíritu. Cuando usted resiste a la enfermedad usted está emprendiendo la guerra espiritual contra sus ataques en su cuerpo físico.

 

LOS ELEMENTOS DESTRUCTIVOS DE LA ENFERMEDAD

 

Cada enfermedad viene de un germen de vida. Así como su espíritu da la vida al cuerpo, Satanás proporciona los elementos destructivos de la enfermedad. En el mundo natural, Dios toma una célula viviente y la multiplica para traer más vida y un nuevo niño nace. Satanás falsifica este proceso positivo con un ciclo negativo de sí propio. Él toma una célula viviente (el virus, el cáncer, etc.) y lo multiplica para traer la muerte. Éste es el “espíritu de enfermedad” que trabaja en su cuerpo cuando usted está enfermo. Cuando el espíritu de enfermedad es expulso, la enfermedad en su cuerpo muere. Con tal de que ese germen exista en el cuerpo, la enfermedad vive y continúa su trabajo destructivo.

 

Aunque cada enfermedad no es un ataque directo de espíritus demoníacos, los elementos de la enfermedad existen en el mundo debido a Satanás. Por ejemplo, usted podría pegar un resfriado porque usted caminó descalzo en tiempo helado. Éste no es un ataque directo de espíritus demoníacos, pero los elementos de la enfermedad que resultaron en su resfriado existe en el mundo debido a Satanás. ¡(Usted también debe usar mejor el sentido común! Más sobre eso en Capítulo Veinte.)

 

CÓMO DIOS MIRA LA ENFERMEDAD

 

Si usted entiende cómo Dios mira la enfermedad usted nunca dudará de nuevo de su fuente. Dios llama la cautividad de enfermedad:

 

“Jehová restauró a Job de la cautividad, cuando él oraba por sus amigos...” (Job 42:10 – Traducción del Original).

 

Jesús vino a predicar la liberación a los cautivos:

 

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4.18).

 

Jesús llamó la esclavitud de enfermedad:

 

“Y a ésta, siendo hija de Abraham, a quien Satanás ha tenido atada por dieciocho años, ¿no debía ser librada de esta atadura en el día de sábado?” (Lucas 13:16).

 

Jesús vino a poner a las personas libres con la verdad:

 

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

 

La verdad es que Jesús vio la enfermedad como opresión y sanó aquellos que estaban oprimidos:

 

“Me refiero a Jesús de Nazaret, y a cómo Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder. El anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38).

 

La Biblia identifica la muerte como un enemigo:

 

“El último enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15:26).

 

Se llama la enfermedad de algo que inflama:

 

“Porque mis espaldas están inflamadas, y no hay parte sana en mi cuerpo” (Salmos 38:7).

 

También se ve como algo abominable:

 

“Algo abominable se ha derramado sobre él. El que cayó en la cama no se volverá a levantar” (Salmos 41:8).

 

Hay versículos en la Biblia que indican que Dios envió una plaga o enfermedad. Mientras Dios no es el creador de tales males, Él a veces los usa para lograr Sus propósitos ejecutando el juicio sobre el enemigo.

 

LA REDENCIÓN DE LA MALDICIÓN

 

Usted aprendió en esta lección que la enfermedad y muerte son parte de la maldición de pecado, pero Gálatas 3:13 declara, “Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley". Cuando Jesús murió en la cruz, Él tomó la maldición del pecado y de la muerte sobre Él y...

 

“Así que, como la ofensa de uno alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:18-19).

 

Salvación y sanidad son ambas beneficios de la expiación hecha por Jesús en la cruz de Calvario. A través de Su muerte y resurrección, Jesús tomó la maldición del pecado, de la enfermedad, y de la muerte en su lugar. Porque Él llevó la punición por su pecado, usted no necesita más llevarla. Porque Él llevó su enfermedad, usted no necesita más llevarla. ¡Porque Él resurgió en la vida de resurrección, usted también resurgirá!

 

Satanás viene a matar, robar y destruir, pero Jesús dijo...

 

“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Cuando usted recibe a Jesús como su Salvador, la maldición del pecado está rota. Aunque usted vive en un cuerpo mortal que está sujeto a los ataques tanto del pecado cuanto de la enfermedad, usted ya no es condenado por la maldición. ¡Jesús lo ha redimido de la maldición de la ley!

 

¿Cuando usted cuestiona la fuente de la enfermedad (o algo más) que entra en su vida, pregúntelo, “mata, roba o destruye?” En ese caso, su fuente es Satanás. ¿Me “permite que viva la vida más abundantemente?” En ese caso, su fuente es Dios. También recuerde...

 

“Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

 

Pregunte:  ¿este sufrimiento es un don bueno y perfecto”? Si usted no puede contestar honestamente “sí”, entonces usted debe aceptar lo que la Palabra dice... ¡La enfermedad no es de Dios!

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

2. ¿Cómo la muerte y la enfermedad entraron en el mundo?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

3. ¿Quién es la fuente de la enfermedad?

_____________________________________________________________________

 

4. ¿Cómo Dios ve la enfermedad?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

5. ¿Qué usted aprendió en esta lección sobre los elementos destructivos de la enfermedad?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

6. ¿Cómo usted puede librarse de las maldiciones de la enfermedad y muerte?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLANDO EN ACCIÓN

 

1. ¿Si usted trae su opinión de la enfermedad en armonía con la opinión de Dios, cómo usted verá la enfermedad?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

2. Dios no es la fuente del sufrimiento pero Él puede usarlo para lograr Sus propósitos. Estudie ejemplos siguientes que ilustran esto:

 

n       Las plagas del Egipto: Éxodo 7-11

n       La lepra de Miriam: Números 12:10

n       La enfermedad del Rey Joram: 2 Crónicas 21:18

n       La lepra de Giezi: 2 Reyes 5:27

n       La muerte del niño de David: 2 Samuel 12:18

n       La muerte de los hijos de Elí: 1 Samuel 2:34

n       El sufrimiento de Job: el libro de Job

n       Los infortunios inmerecidos de José: Génesis 45:5-7

n       La crucifixión de Jesús: Marcos 14:35-36 y Romanos 5:6-12

n       El encarcelamiento de Pablo: Filipenses 1:12,19

n       El aguijón en la carne de Pablo: 2 Corintios 12:7

 

3. Piense en un tiempo cuando usted experimentó el sufrimiento. ¿Cómo Dios lo usó para Su gloria?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

4. ¿Dios no es la fuente de su sufrimiento presente, pero cómo usted piensa que Él podría usarlo para Su gloria? Ore sobre esto.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Qué usted aprendió en esta lección que usted puede usar para animar a alguien que está sufriendo? Compártalo con él antes de que usted proceda a la próxima lección.

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

6. Haga las preguntas siguientes con respecto a su enfermedad o de uno a quien usted está ministrando:

 

n       ¿Mata, roba o destruye? En ese caso, su fuente es Satanás. (Juan 10:10)

n       ¿Le permite que viva la vida más abundantemente? En ese caso, su fuente es Jesús. (Juan 10:10)

n       ¿Es un don bueno y perfecto? Si no, no viene de Dios. (Santiago 1:17)

 

7. ¿Usted cree que usted ha sido redimido de la maldición de la muerte y de la enfermedad? _______ Si no, repase este capítulo de nuevo.

 


CAPÍTULO CINCO

 

LAS RAZONES PARA LA ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar cinco razones para la enfermedad.

n       Explicar cómo la enfermedad es el resultado de una violación de leyes espirituales.

n       Explicar cómo la enfermedad es el resultado de la actividad Satánica.

n       Explicar cómo la enfermedad es el resultado de una violación de las leyes naturales de Dios.

n       Explicar el discernimiento inadecuado del Cuerpo de Cristo resulta en enfermedad.

n       Discutir directiva bíblica para la destrucción de la carne con vistas a salvar el espíritu.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra... Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes... Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas, porque con ellas me has vivificado” (Salmos 119:67,71,93).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay una fuente de enfermedad y esa fuente es Satanás. Pero las razones porque las enfermedades vienen sobre nosotros son variadas. Aquí están algunas razones para la enfermedad:

 

LA VIOLACIÓN DE LEYES ESPIRITUALES

 

Cuando el hombre pecó, la muerte empezó a trabajar su corrupción en el cuerpo:

 

“Antes de la ley, el pecado estaba en el mundo; pero como no había ley, el pecado no era tenido en cuenta” (Romanos 5.13).

 

“Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 6:23).

 

La enfermedad es un resultado del pecado, pero la enfermedad de una persona necesariamente no es causada por su propio pecado individual. Jesús hizo este claro en el ejemplo del hombre ciego desde el nacimiento (Juan 9:1-3).  Si Dios castigara el pecado con la enfermedad, cada pecador y cada cristiano en pecado en el mundo estarían enfermos. Es verdad que el pecado y la enfermedad tienen una conexión, pero nosotros debemos tener el cuidado de la manera en que esto es individualmente aplicado. Puede usarse como una manera conveniente de descuidar del enfermo y racionalizar nuestra propia ineficacia.

 

 

Uno de las peores aplicaciones erradas de la Biblia Escritura es que la enfermedad existe debido al pecado individual de una persona o falta de fe.

 

Es verdad que si usted rompe la ley de Dios, usted sufrirá. Esto es sufrir por sus propios actos pecadores. Para el pecador, éste es juicio. Para el creyente, es corrección. Pero aun cuando usted guarda la ley de Dios, usted todavía puede sufrir porque usted vive en un mundo pecador. El justo, así como el injusto, sufre debido a la presencia de pecado en el mundo.

 

Un ejemplo de sufrir por su propio pecado es alguien que adquiere SIDA a través de su propia inmoralidad pecadora. Un ejemplo de sufrir debido a la presencia de pecado en el mundo es alguien que adquiere SIDA a través de una transfusión sanguínea.

 

Varias referencias de la Biblia confirman que enfermedad puede relacionarse al pecado individual (vea a Marcos 2:1-12; Juan 5:1-11,14; Santiago 5:14-16; Salmos 38:3,7). Romanos 6:19 confirma que las enfermedades vienen por la impureza (pecado). Cuando nosotros violamos las leyes espirituales, nosotros caminamos bajo la maldición descrita en Deuteronomio 28. También puede relacionarse la enfermedad al pecado corporativo (vea Hechos 5:1-11; 1 Corintios 11:27-32).

 

La Sanidad puede perderse volviendo a pecar:

 

“Después Jesús le halló en el templo y le dijo: --He aquí, has sido sanado; no peques más, para que no te ocurra algo peor” (Juan 5:14).

 

LA VIOLACIÓN DE LEYES NATURALES

 

Un poco de enfermedad nos viene porque nosotros violamos las leyes naturales de Dios. Por ejemplo:

 

n       Dieta impropia (sobrepeso, peso insuficiente).

n       Demasiada actividad obrera, febril.

n       Reposo impropio.

n       Falta de autodominio que resulta en las emociones dañosas como el enojo, amargor, etc.

n       Falta de relaciones positivas con otros (amargor, falta de perdón, etc.)

n       Ejercicio (demasiado o demasiado poco).

n       Abuso de drogas y alcohol: sustancias químicas tóxicas tomadas en el cuerpo.

n       Violar las leyes naturales como la ley de gravedad, etc. (¡Si usted salta de un edificio, usted puede herirse!)

n       Ponerse deliberadamente en riesgo a través de actividades peligrosas y negándose a usar los dispositivos de seguridad (es decir, cosas tales como cinturón de seguridad en un auto, gafas en un taller, a yelmo en una construcción, etc.)

 

LOS ATAQUES SATÁNICOS

 

A veces la enfermedad viene por un ataque directo de Satanás. Job es uno de los ejemplos más buenos de esto (vea Job 1 y 2). Job experimentó la enfermedad física, mental, y emocional debido a un ataque Satánico. Él no sufrió debido a su propio pecado personal. El propio testimonio de Dios muestra que Job era un hombre justo.

 

El pecado es el ataque de Satanás al hombre espiritual. La enfermedad es su ataque al hombre natural. En el Nuevo Testamento, así como en los tiempos modernos, el justo sufre la mayoría de los ataques Satánicos porque nosotros hemos entrado en una guerra con Satanás, y en cualquier guerra hay accidentes.

 

Satanás ataca su cuerpo así como él hace a su mente. Su mente, cuerpo, y el viejo hombre de la carne (los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de a vida), son las maneras en que él ataca. Aunque él lo ataca físicamente así como él hace espiritualmente, él no tiene ningún derecho para morar en su cuerpo físico así como no tiene en su alma o espíritu.

 

El funcionamiento de las fuerzas de Satanás en el cuerpo del creyente puede compararse a la guerra de guerrilla. Ellos realmente no tienen en absoluto ningún derecho jurídico en el territorio pero buscan operar allí, sin embargo.

 

En este mundo, habrá siempre enfermedad así como habrá siempre pecado. Pero nosotros podemos luchar contra la enfermedad así como nosotros luchamos contra el pecado a través de la guerra espiritual.

 

NO DISCERNIR PROPIAMENTE EL CUERPO DE CRISTO

 

 

Pablo dijo que muchos eran débiles y enfermos porque ellos no discernieron el Cuerpo de Cristo propiamente y tomaron la Comunión indignamente. La comunión es compartir el pan y vino simbolizando el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Pablo advirtió:

 

“De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Señor de manera  indigna, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe, no discerniendo el cuerpo, juicio come y bebe para sí. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y debilitados, y muchos duermen” (1 Corintios 11:27-30).

 

Usted puede no discernir el Cuerpo de Cristo de tres maneras:

 

EL SIGNIFICADO DE LA SANGRE Y CARNE:

 

Usted no discierne el Cuerpo de Cristo cuando usted no entiende que el significado del fruto de la vid y del pan simboliza Su sangre y carne. Esto es lo que pasó cuando Jesús dio esta enseñanza en Juan 6:66 y muchos retrocedieron de seguirlo. Ellos no entendieron el significado espiritual de lo que Él estaba enseñando. Mientras muchos disciernen la sangre para la remisión de pecados, ellos no entienden a menudo el verdadero significado del cuerpo. El cuerpo era para sanidad, para que nosotros pudiéramos comer de él y ser sanados. (Vea a Juan 6:48-58 y Lucas 6:48-51.)

LA DIVISIÓN EN EL CUERPO:

 

Nosotros a veces no discernimos a nuestros hermanos y hermanas que son parte del Cuerpo de Cristo y divisiones ocurren en la iglesia. Nosotros comemos y bebemos indignamente si nosotros no discernimos propiamente (entendemos realmente) nuestra unión con nuestros hermanos y hermanas en el Señor. Pablo explica en 1 Corintios 3:1-13 que los Cristianos carnales involucrados en la división no pueden comer la carne (la carne, cuerpo) de la Palabra debido a su carnalidad.

 

COMIENDO INDIGNAMENTE:

 

Nosotros comemos indignamente cuando nosotros tomamos la comunión con una vida sin examinar. El resultado es debilidad y enfermedad. Por esto Pablo dice para examinarse espiritualmente y arrepentirse antes de tomar la Comunión.

 

LA DESTRUCCIÓN DE LA CARNE PARA QUE EL ESPÍRITU SE SALVE

 

Dios permite que algunos sean entregues a Satanás para la destrucción de la carne por razones disciplinarias. Dios no pone la enfermedad en ellos, pero Él lo permite. Usted puede leer sobre este proceso en 1 Corintios 5:1-7.

 

En “la destrucción de la carne”, la Iglesia entrega un hombre pecador a Satanás para la destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse. La Biblia revela:

 

Cómo será hecho:

 

1. En unidad.

2. En el espíritu y poder del Señor.

3. En el nombre del Señor.

 

Por qué será hecho:

 

1. Fornicación.

2. La conducta peor que la del mundo (Gentiles).

3. Orgullo.

4. Falta de arrepentimiento.

5. El Mal en lo medio del pueblo de Dios.

 

Su propósito:

 

1. Individual: la destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse.

2. La sociedad: colocar el mal para fuera antes que otros sean afectados.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 


2. ¿Qué son las cinco razones para la enfermedad discutidas en esta lección?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

3. ¿Cómo la enfermedad puede ser el resultado de una violación de las leyes espirituales?

_____________________________________________________________________

 

4. ¿Cómo la enfermedad es el resultado de la actividad Satánica?

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Cómo la enfermedad es el resultado de una violación de las leyes naturales de Dios?

_____________________________________________________________________

 

6. ¿Cómo no discernir adecuadamente el Cuerpo de Cristo resulta en enfermedad?

_____________________________________________________________________

 

7. Explique la directiva bíblica para la destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse.

 

¿Cómo debe ser hecha? __________________________________________________

¿Por qué debe ser hecha? ________________________________________________

¿Cuál es el propósito? ___________________________________________________

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Piense sobre la razón para su enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando.

 

Podría ser debido a...

 

n       ¿Violación de leyes espirituales?

n       ¿Violación de las leyes naturales de Dios?

n       ¿Ataques Satánicos?

n       ¿No discernir el Cuerpo de Cristo?

n       ¿La destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse?

 

2. ¿Usted piensa que usted está (o ha estado alguna vez) enfermo como resultado de una corrección? ¿Qué usted debe hacer (o ha hecho) basado en Santiago 5:14-16?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

3. ¿Si su enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando resulta de romper una ley natural de Dios, lo que puede hacerse para corregir esto?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

4. Si su enfermedad o que de alguien a quien usted está ministrando resulta de romper una ley espiritual, confiese y se arrepienta de su pecado y reivindique 1 Juan 1:8-9, o los lleve a hacer eso.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Usted piensa que usted o la persona a quien usted está ministrando ha discernido el Cuerpo de Cristo inadecuadamente? En ese caso, arrepiéntase y pídale el perdón a Dios, entonces ore para sanar de la condición física.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

6. Si usted cree que su enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando ha sido causada pro demonios, ate el espíritu de enfermedad en oración y libere el poder sanador del Espíritu Santo.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

7. Estudie la Promesa de Sanidad para esta lección:

 

“Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra... Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes... Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas, porque con ellas me has vivificado” (Salmos 119:67,71,93).

 

Este pasaje revela que David experimentó la aflicción debido a la violación de leyes espirituales.

 

¿Qué él aprendió de la experiencia? ¿Qué trajo la “vivificación” (sanidad) a su condición? ¿Cómo usted puede aplicar lo que David aprendió a su propia vida?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

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_____________________________________________________________________

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CAPÍTULO SEIS

 

LOS TIPOS DE ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Listar cinco tipos básicos de enfermedad.

n       Definir la enfermedad espiritual.

n       Definir la enfermedad física.

n       Definir la enfermedad mental.

n       Definir la enfermedad emocional.

n       Definir las condiciones demoníacamente causadas.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque desfallezco. Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están abatidos. También mi alma está muy turbada; y tú, oh Jehová, ¿hasta cuándo? ­¡Jehová ha escuchado mi ruego! ­¡Jehová aceptará mi oración!” (Salmos 6:2-3,9 – Traducción del Original).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Cuando nosotros hablamos de “enfermedad o dolencia” nosotros queremos decir que es cualquier condición espiritual, mental, emocional, o física que no está en el orden apropiado como él creada por Dios. Hay cinco tipos de enfermedad. Éstas son:

 

LA ENFERMEDAD ESPIRITUAL

 

La enfermedad espiritual es el pecado. Si no se trata, es espiritualmente terminal. Ciencia médica o la sanidad natural no pueden hacer nada para esta condición. Todos somos afectados por la enfermedad espiritual porque todos han pecado. Sanidad para la enfermedad espiritual viene de arrepentirse, de recibir el perdón del pecado, y aceptar a Jesucristo como el Salvador personal.

 

LA ENFERMEDAD FÍSICA

 

La enfermedad física puede ser el resultado de los desórdenes orgánicos. Ellos son problemas que pueden observarse y pueden ser detectados por médicos. La estructura real o el tejido del cuerpo se dañan de alguna manera. La enfermedad física también es el resultado de los desórdenes funcionales. Ésta enfermedad es el resultado de un funcionamiento defectuoso de un órgano o parte del cuerpo. Ellas incluyen una variedad de problemas en que un problema en una parte perturba el organismo entero. Más comunes son las enfermedades del corazón, tensión arterial alta, diabetes, úlceras pépticas, y alergias.

 

Debido a la naturaleza integrada de hombre, enfermedad en uno la parte afecta el cuerpo entero. Por eso, enfermedades funcionales que continúan no examinadas pueden producir la enfermedad orgánica.

 

LA ENFERMEDAD EMOCIONAL

 

La enfermedad emocional es causada por las emociones negativas como el enojo, odio, amargor, etc. Sanidad viene por el perdón y sanidad vertical y horizontal. El perdón vertical resulta cuando usted le pide a Dios que lo perdone por las emociones pecadoras. Cuando usted se arrepiente, Dios sana estas condiciones internas. El perdón y sanidad horizontal resulta cuando usted perdona aquellos que lo ofendieron. Algunos llaman esto de “sanidad interior”, aunque el término a veces se ha abusado y se ha extendido para incluir experiencias que la Biblia no enseña.

 

LA ENFERMEDAD MENTAL

 

La enfermedad mental es una condición mental que ocurre del retraso, enfermedad, colapso nervioso, defectos de nacimiento, y condiciones psicológicas no causadas directamente por la presencia demoníaca.

 

LAS CONDICIONES DEMONÍACAS 

 

Las condiciones demoníacamente causadas incluyen la posesión, opresión, y las condiciones físicas y mentales demoníacamente causadas. Las condiciones demoníacas requieren un tipo especial de sanidad qué se llama “liberación”. La liberación y sanidad están relacionadas, pero la Escritura diferencia entre ellos:

 

“Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos” (Lucas 9:1-2).

 

Usted aprenderá más sobre las condiciones demoníacamente causadas en parte Seis de este curso.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

2. ¿Cuáles son los cinco tipos básicos de enfermedad?

____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 


3. ¿Qué es la enfermedad espiritual?

_____________________________________________________________________

 

4. ¿Qué es la enfermedad física?

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Qué causa la enfermedad emocional?

_____________________________________________________________________

 

6. ¿Qué es la enfermedad mental?

_____________________________________________________________________

 

7. ¿Qué son las condiciones demoníacamente causadas?

_____________________________________________________________________

 

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Cuidadosamente analice su propia enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando.

 

¿De qué tipo de enfermedad usted está tratando? Es...

 

___ ¿Espiritual?

___ ¿Física?

___ ¿Mental?

___ ¿Emocional?

___ ¿Demoníacamente causada?

 

2. Escriba la razón porque usted cree que ella es...

 

Enfermedad espiritual:

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

Enfermedad física:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

Enfermedad mental:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

Enfermedad emocional:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

Una condición demoníacamente causada:

_____________________________________________________________________

3. Debido a la naturaleza integrada del hombre, la enfermedad en una parte afecta el cuerpo entero. ¿Usted puede ver cómo esto es verdad en su propia enfermedad o de uno a quien usted está ministrando?

 

¿Cómo una condición física está afectando el espíritu, emociones, y mente?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo una condición espiritual está afectando el cuerpo, emociones, y mente?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo una condición emocional está afectando el cuerpo, mente, y espíritu?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo una condición mental está afectando el cuerpo, espíritu, y emociones?

_____________________________________________________________________

 

4. Estudie los versículos de sanidad para esta lección que se encuentra en Salmos 6:

 

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque desfallezco. Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están abatidos (versículo 2). También mi alma está muy turbada; y tú, oh Jehová, ¿hasta cuándo? (Versículo 3). ¡Jehová ha escuchado mi ruego! ­¡Jehová aceptará mi oración!” (Versículo 9).

 

Versículo 2 indica una condición física: “Mis huesos están abatidos”.

 

Versículo 3 indica una condición espiritual: “Mi alma está muy turbada”. El Versículo 3 también indica que el Salmista tenía esperado por su sanidad: “¿Oh Jehová, ¿hasta cuándo?” (¿Usted tiene hecho esta pregunta con respecto a en la sanidad en su vida?)

 

Versículo 9 demuestra su fe en Dios: “Jehová ha escuchado mi ruego” (“escuchado” es pretérito, tiempo pasado). “Jehová aceptará mi oración” (“aceptará” es tiempo futuro). Su oración por sanidad se ha oído, aunque su manifestación está todavía en el futuro.

 


CAPÍTULO SIETE

 

EL RESULTADO FINAL DE LA ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar los dos resultados finales de la enfermedad.

n       Identificar dos tipos de muerte.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

1. ¿Usando lo que usted aprendió en esta  dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza” (Jeremías 29:11).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay sólo dos posibles resultados finales de una enfermedad. O será para la gloria de Dios o será una enfermedad para muerte. En todo caso, Dios promete:

 

“Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza” (Jeremías 29:11).

 

UNA ENFERMEDAD PARA LA GLORIA DE DIOS

 

Una enfermedad para la gloria de Dios es una dónde una persona glorifica a Dios a través de su testimonio, vida, y ministerio. Usted puede leer la historia de un hombre ciego desde el nacimiento en Juan capítulo nueve.

 

Jesús dijo de este hombre ciego:

 

 “Respondió Jesús: - No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él” (Juan 9:3).

 

Cuando el hombre ciego fue sanado, Dios recibió la gloria a través de su testimonio. Dios siempre debe recibir la gloria para toda sanidad legítima. (Por “legítimo” nosotros queremos decir sanidades que no se invocan Satánicamente.)

 

SANIDAD NATURAL:

 

Dios normalmente recibe el crédito por la sanidad divina, claro, pero la gloria también debe ser dado a Él por lo que se llama sanidad natural del cuerpo a través de sus propios procesos. Dios creó el cuerpo y exhibe Su naturaleza y poder creador a través de los procesos corporales naturales.

 

SANIDAD MÉDICA:

 

La alabanza también debe ir a Dios por Su ayuda en sanar por los medios médicos. La Biblia dice que cada buena dádiva viene de Dios (Santiago 1:17) y esto incluye los remedios, vitaminas, y otras substancias que lo benefician físicamente. Muchos remedios vienen de las substancias naturales en las plantas y elementos que fueron creados por Dios en el primer lugar.

 

SANIDAD INSTANTÁNEA Y TARDADA:

 

A veces una persona se sana instantáneamente, pero otras veces la sanidad tarda y la persona se sana después o gradualmente. Considere estos ejemplos:

 

n       Zacarías no se sanó hasta el nacimiento de Juan: Lucas 1:20.

n       Ana no podría tener a un niño hasta el tiempo de Dios: 1 Samuel 1:5-19.

n       Abraham y Sara no podrían tener a un niño, a pesar de la fe de Abraham, hasta el tiempo de Dios: Hebreos 11:11.

 

Si instantánea o gradual, Dios debe recibir la gloria por la sanidad.

 

UNA ENFERMEDAD PARA MUERTE

 

En Juan 11:4 Jesús dijo que la enfermedad de Lázaro no era para muerte. Esto significa que hay una enfermedad para muerte. La meta de la sanidad no es la inmortalidad. La sanidad divina no logra esto más que la medicina lo hace. Incluso aquellos que fueron eventualmente levantados de entre los muertos por Jesús murieron, incluso Lázaro.

 

Hay dos tipos de muerte mencionados en la Biblia. Una muerte prematura ocurre cuando una persona se ha tronado a la destrucción de la carne y muere prematuramente para que el espíritu pueda salvarse (1 Corintios 5:4-5). Usted estudió sobre esto en Capítulo Cinco.

 

El segundo tipo de muerte mencionado en la Biblia es una muerte designada. Cada hombre tiene un tiempo designado para morir (Hebreos 9:2; Eclesiastés 3:2). Incluso Eliseo, el gran profeta de Dios que hizo muchos milagros de sanidad, se puso enfermo con la “enfermedad de la que moriría” (2 Reyes 13:14). En su momento designado para morir es posible simplemente parar de respirar y no estar enfermo:

 

“Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el aliento, y dejan de ser. Así vuelven a ser polvo” (Salmos 104:29).

 

Cuando ya era un hombre viejo Moisés no tenía los efectos de la edad. Josué era “viejo y de edad avanzada”. Dios conservó uno sobrenaturalmente, mientras el otro  experimentó los resultados del envejecimiento natural. Su espiritualidad no tenía nada que ver con eso. Dios nos sostiene si nuestros cuerpos siguen los procesos naturales de la edad y de la muerte por enfermedad o si ellos son sobrenaturalmente conservados.

 

Nosotros cometemos el error de vivir limitados por el tiempo en lugar de por la eternidad. Como creyentes, nosotros somos ya vivimos la vida eterna si nosotros vivimos en esto o en el otro lado de la muerte. Cuando un creyente muere, es la última sanidad dentro de los parámetros de la eternidad.

 

Recuerde... Usted experimentará sanidad: Algunos la experimentarán de este lado de la muerte. Dios lo levantará y usted lo glorificará por su testimonio, vida, y ministerio.

 

Otros recibirán la sanidad final cuando ellos atravesaren la muerte y victoriosamente entraren en la presencia del Señor con un cuerpo, alma, y espíritu los cuales estarán absolutamente sanos.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Cuáles son dos resultados finales de la enfermedad?

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3. ¿Cuáles son los dos tipos de muerte identificados en la Escritura?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Si su enfermedad o de uno a quien usted está ministrando es considerada terminal, sólo Dios puede revelar si es una “enfermedad muerte” o para la “gloria de Dios”. A menos que Dios revela que una enfermedad sea para muerte, entonces continúe orando por sanidad según la voluntad de Dios.

 

2. Las sanidades médicas y naturales son de Dios, así como la sanidad divina. El problema se levanta cuando las personas dan el crédito a los remedios y doctores en lugar de comprender que Dios es la fuente de toda la sanidad. Jesús dijo de Israel:

 

“... no reconocieron que yo los sanaba” (Oseas 11:3).

 

 

Rey Asa murió porque él sólo buscó la ayuda médica. Él descuidó de su condición espiritual y no se volvió al Señor en su tiempo de necesidad (2 Crónicas 16:12).

 

3.¿Usted puede recordar una enfermedad que usted experimentó donde la sanidad fue ayudada por el uso de remedios, doctores, o los procesos naturales del cuerpo? _____ ¿Usted dio gracias a Dios para esta sanidad? ________  Si no, hágalo hora.

4. ¿Cuándo usted o alguien a quien usted está ministrando se sana, cómo usted usará esta sanidad para glorificar Dios?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

5. Si su enfermedad es para muerte y es su tiempo designado para morir físicamente, recuerda que usted ya está viviendo en los parámetros de la eternidad. Usted se sanará. ¡Usted entrará en la presencia del Rey con la salud perfecta!

 


PARTE TRES

 

EL CONTRAATAQUE

 

Usted aprendió mucho sobre el ataque del enemigo en el cuerpo físico mientras usted estudió en la última sección sobre la fuente, razones, tipos, y el resultado final de la enfermedad.

 

En esta sección usted aprenderá cómo organizar un contraataque contra Satanás y batallar por el cuerpo físico. Un contraataque es una contestación diseñada para neutralizar y derrotar un ataque del enemigo.

 

Para responder a los ataques de Satanás en el cuerpo físico usted debe entender:

 

n       LA BASE BÍBLICA DE LA SANIDAD.

n       LOS PROPÓSITOS DE LA SANIDAD.

n       LOS DONES DE SANIDAD.

 

Éstos son los asuntos de esta sección.

 


CAPÍTULO OCHO

 

LA BASE BÍBLICA DE LA SANIDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Explicar la Parábola del sembrador como ella se relaciona a la sanidad.

n       Resumir lo que el Antiguo Testamento enseña con respecto a la sanidad.

n       Usando los ejemplos de Jesús y de la primera Iglesia, resuma lo que el Nuevo Testamento enseña con respecto a la sanidad.

n       Identificar la sanidad como un beneficio de la expiación de Jesucristo.

n       Resumir la Gran Comisión con respecto a la sanidad y liberación.

n       Listar las referencias de la Biblia que verifican que todos los creyentes deben  estar involucrados en el ministerio sanidad y liberación.

n       Identificar las tres llaves del Reino que se relacionan a la sanidad.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados” (Isaías 53:5).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Con esta lección usted empieza una jornada de fe sobre sanidad y liberación. La Biblia es su pasaporte para esta jornada. En el mundo natural, un pasaporte verifica su ciudadanía y garante los privilegios proveídos por su nación.

 

Como un pasaporte espiritual, la Palabra de Dios verifica su ciudadanía en el Reino de Dios. Garantiza que como un creyente renacido usted califica para los privilegios proveídos por esta ciudadanía, incluso los privilegios de sanidad divina y liberación.

 

LA PALABRA DE DIOS Y SANIDAD

 

Lea la parábola del sembrador en Mateo 13:3-8, 18-23; Marcos 4:3-8, 14-20; y Lucas 8:5-8, 10-15. En esta parábola, Jesús explica que la “semilla” es la Palabra de Dios. En el mundo natural una semilla tiene dentro de ella la capacidad de traer la vida, pero es impotente hasta que se plante y sea nutrida.

 

El mismo es verdad en el mundo espiritual. La semilla de la Palabra de Dios tiene la capacidad de traer la vida espiritual. La semilla de la Palabra de Dios en la sanidad tiene la capacidad de traer la liberación. Pero hasta que la Palabra de sanidad sea sembrada en su vida, usted estará intentando segar sin sembrar.

 

Usted no puede segar cuando usted no tiene sembrado. Esto es por qué usted debe estudiar la base bíblica de la sanidad y liberación. Una ley de la cosecha es que para segar, usted debe sembrar.

 

Otra ley de la cosecha es que usted no siega en la misma estación en que usted siembra, pero usted segará en la debida (apropiada) estación. Cuando usted empieza a sembrar la Palabra de Dios en su vida, usted no puede experimentar la sanidad inmediatamente o ver los resultados en aquellos a quienes usted ministra. Pero si usted continúa sembrando la Palabra de sanidad, USTED EVENTUALMENTE SEGARÁ – es la ley de la cosecha de Dios.

 

La parábola del sembrador también contiene algunas advertencias de que usted debe estar consciente mientras usted empieza su estudio de lo que la Biblia enseña sobre la sanidad. Cuando la semilla de la Palabra de Dios es sembrada hay siempre oposición de Satanás.

 

Alguna semilla cae “junto al camino” de su vida y el maligno la roba de usted. Usted oye la Palabra de Dios sobre sanidad y liberación, pero usted le permite sea arrebatada de usted, quizás por la tradición o por la duda, crítica, e incredulidad.

 

Alguna semilla cae en “pedregales” y usted no le permite tomar raíz en su corazón. La tierra pedregosa representa un corazón duro que no está abierto a la verdad de la Palabra de Dios. La Palabra se recibe primero con la alegría, pero cuando la aflicción viene (quizás en forma de un ataque físico) o la persecución (quizás de aquellos que no creen en la sanidad divina) la Palabra seca y usted se ofende. La semilla de la Palabra de Dios sobre sanidad también puede ser lanzada entre los “espinos” en su vida. Los cuidados del mundo, las riquezas, placeres, y lujurias estrangulan su crecimiento.

 

El hombre es compuesto de una naturaleza triuna que consiste en cuerpo, alma, y espíritu. El cuerpo es la parte física del hombre. El alma y espíritu son las partes espirituales que le permiten que actúe, piense, sienta, reaccione emocionalmente, y espiritualmente responda a Dios.

 

Todos éstos están envueltos en el sembrar y segar de la verdad espiritual. A través de los sentidos corporales de oír y ver usted recibe la semilla reproductiva de la Palabra de Dios. Mientras usted lee y oye la Palabra ella entra en su espíritu. Pero para reproducirse en su vida, la semilla debe entrar en su alma. El proceso es semejante a la reproducción biológica en el mundo natural. Para que los humanos se reproduzcan debe haber un varón, una hembra, y la semilla biológica que se transmite a través de la intimidad.

 

Aplicando esto espiritualmente, la Palabra de Dios es la semilla. El espíritu es la “porción masculina” de la naturaleza espiritual y el alma es la “porción femenina” (Nosotros sabemos que el alma es la parte femenina de la naturaleza espiritual, porque David, según el original de la Biblia, usaba la palabra “alma” en el femenino). Para reproducirse, la semilla debe entrar en el espíritu (el varón) y ser transmitida al alma (la hembra).

 

La razón por la cual la Palabra de Dios a menudo no efectúa cambios en nuestras vidas es que nosotros sólo le permitimos entrar en nuestros espíritus. Nosotros nunca realmente le permitimos penetrar los huecos profundos de nuestra naturaleza del alma en la mente, voluntad, y emociones.

 

En el mundo natural, cuando el varón y la hembra se unen y la semilla biológica se planta, sus efectos son evidentes. Se producen las células de una nueva vida y un niño nace. El mismo es verdad en el mundo espiritual. Cuando la Palabra de Dios con respecto a la sanidad se transmite de los sentidos físicos del ojo u oído a su espíritu y se planta entonces en su alma, sus efectos eventualmente se verán en su cuerpo físico.

 

EL REGISTRO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

 

Nuestro estudio de la base bíblica de la sanidad y liberación empieza en el registro del Antiguo Testamento. (Mientras las varias referencias en esta lección se discute, por favor léalos en su Biblia).

 

Originalmente, el hombre fue creado puro y saludable en el cuerpo, alma, y espíritu. Usted ya aprendió en Capítulo Cuatro que al muerte entró en el mundo como resultado del pecado del primer hombre y mujer (Génesis 3). Usted también aprendió que cuando la maldición de la muerte vino al hombre, Satanás entró en el sistema genético del hombre y empezó su misión destructiva de enfermedad, dolencia, esclavitud, y muerte.

 

Pero en este momento oscuro de la historia, la primera promesa de sanidad espiritual y física se dio. En Génesis 3:15 Dios dijo que la “semilla” de la mujer heriría la cabeza de Satanás. Esta “semilla” era una promesa profética sobre Jesús que, a través de Su ministerio terrenal, muerte, y resurrección, derrotaría a Satanás.

 

El registro de Génesis contiene dos relatos de sanidad divina. En Génesis 17:18-19 Dios prometió sanar la esterilidad de Sara. En Génesis 21:1-7 esto se cumplió. Génesis 20:17 sanidad de Abimelec.

 

En el libro de Éxodo, enfermedad y sanidad divina entra más claramente en el registro bíblico.

 

Después de la liberación de Israel del Egipto, las personas marcharon durante varios días sin encontrar agua. Cuando ellas vinieron finalmente a Mara, ellas no podrían beber del agua porque estaba amarga.

 

Dios le mostró un árbol a Moisés que, cuando lanzado a las aguas, hizo las aguas dulcemente.

 

Siguiendo a esto Dios se revela como el Sanador de Su pueblo. Él dijo:

 

“Diciéndole: --Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré a ti, porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

Una traducción más exacta de esto es “Yo soy el Señor su médico”. Esto indica una acción habitual, continua. Porque esta promesa se dio primero a Israel en una situación específica, algunos dicen que sólo se aplica a ellos y que los Cristianos no puede exigirla. Nosotros debemos recordar, sin embargo, que los nombres de Dios son revelaciones de Su naturaleza y carácter, y Dios no cambia. Si Él era entonces por naturaleza médico y sanador, Él es el mismo hoy. Otras referencias específicas sobre la sanidad en Éxodo son la sanidad de la mano leprosa de Moisés (Éxodo 4:1-7) y la promesa de Dios para llevar la enfermedad de entre su pueblo (Éxodo 23:25).

 

El libro de Levítico podría llamarse el “manual de cuidado de la salud” de la Biblia. Dios revela las regulaciones con respecto al tratamiento de la enfermedad (para un ejemplo vea Levítico 13:1-46; 14:1-32) y da directivas que consideran el vivir saludable (vea Levítico 15:1-33 para un ejemplo).

 

El libro de Números registra la sanidad de la lepra de María (Miriam) y Aarón (Números 12:1-15) y la sanidad de plagas que afectaron Israel (Números 16:41-50 y 21:5-9).

 

Deuteronomio 28 es un capítulo muy importante relacionado a la sanidad. Explica la relación de la obediencia a la salud física. Otros pasajes en Deuteronomio que enfatiza esta verdad incluyen 7:15; 29:22; 30:20.

 

La esposa de Manoa fue sanada de la esterilidad en Jueces 13:2-24. Hay varios registros de sanidades en el libro de mí 1 Reyes. Hay historias sobre un hombre con la mano marchitada en 1 Reyes 13:4-6 y la resurrección de un niño muerto en 1 Reyes 17:17-24. El registro continúa en 2 Reyes con la sanidad de un niño por Eliseo en 2 Reyes 4:8-37 y la sanidad de Naamán en 2 Reyes 5:1-14. También estudie el caso de Rey Azarias en 2 Reyes 15:1-12.

 

De la sanidad de Ezequías en 2 Reyes 20:1-11 nosotros aprendemos que Dios puede sanar la enfermedad terminal y puede agregar años a la vida (también vea 2 Crónicas 32:24-26 e Isaías 38:1-12,16). Nosotros también aprendemos de 2 Reyes 13:14 y 21 que esa muerte viene a todos los hombres, incluso a aquellos con un ministerio de sanidad.

 

Una gran oración de arrepentimiento relacionada a la sanidad se registra en 2 Crónicas 6:26-31. 2 Crónicas 20:9 nos promete que Dios oye cuando nosotros clamamos en aflicción. En 2 Crónicas 16 usted puede leer la historia de Asa que murió porque él no buscó sanidad de Dios. Su pecado no fue ir a los médicos, pero ignorar a Dios y Su poder curativo. En 2 Crónicas 26 usted puede leer sobre la lepra de Uzías y en 2 Crónicas 30:20 de la sanidad de personas a través de las oraciones de Ezequías.

 

El libro de Job, sobre todo los capítulos 1 y 2, nos permite ver para identificar la fuente de los problemas de Job entre los bastidores, incluyendo su enfermedad. Estudie el libro de Job para aprender sobre su contestación en tiempo de enfermedad, la reacción de sus amigos, y cómo Dios lo sanó y liberó.

 

El libro de Salmos contiene muchas promesas, revelaciones, y oraciones acerca de la sanidad.

 

Estudie los pasajes siguientes:

 

Salmos 6:2-3: “O Señor me sana”.

Salmos 27:1: “El Señor es la fuerza de mi vida”.

Salmos 30:2: “Yo lloré y usted me sanó”.

Salmos 32:3-5: Reconocer el pecado produce sanidad.

Salmos 34:19-20: “Muchos son las aflicciones del justo, pero el Señor lo libra de ellas todas”.

Salmos 38:3,7: El Enojo y el pecado afectan su salud; la enfermedad se llama “aborrecible”.

Salmos 41:1-8: “Sana mi alma porque yo he pecado contra usted”. La enfermedad se llama malo.

Salmos 42:11; 43:5: Dios es la salud de nuestro semblante.

Salmos 42:1-5: Sanidad hacia un espíritu abatido.

Salmo 55:1-2: Oración perseverante y sanidad.

Salmos 60:2: “Sane las brechas de la tierra”.

Salmos 67:2: “Para que sea reconocido en la tierra tu camino, y en todas las naciones tu salvación”.

Salmos 72:13: Nosotros debemos tener lástima del débil.

Salmos 91:9,10: “No te sobrevendrá mal, ni la plaga se acercará a tu tienda”.

Salmos 103:1-5: “No se olvide de Sus beneficios... el que sana todas tus dolencias”.

Salmos 105:37: Israel caminó sin una persona débil entre ellos. Tres millones de personas estaban todas bien y muy bien.

Salmos 107:17-20: “Él envió Su Palabra y los sanó”.

Salmos 119:25-28: Nosotros nos fortalecemos por la Palabra.

Salmos 119:67: “Antes de que yo fuera afligido, yo estaba descaminado”.

Salmos 147:3: “Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”.

Salmos 105:37: “Los sacó... no hubo entre sus tribus enfermo”.

 

El libro de Proverbios proporciona sabiduría que considera el vivir saludable. Proverbios 3:7-8 explica cómo ser saludable. Proverbios 4:20-23 revela que los problemas de la vida son afectados por la actitud del corazón y las promesas de que Dios trae vida y salud.

 

Proverbios 15:4 y 30 confirman que la charla sana resulta en salud y Proverbios 16:24 muestras que la Palabra de Dios trae sanidad. Proverbios 16:24 indica que la Palabra de Dios trae sanidad a los huesos y Proverbios 17:22 revela el físico es afectado por los problemas espirituales.

 

Eclesiastés 3:3 confirma que hay un tiempo fijo para sanidad y Eclesiastés 5:17 demuestra cómo frustración (aflicción en el original) y resentimiento se relaciona a la enfermedad.

 

Isaías 6:10 explica la relación entre la comprensión espiritual, conversión, y sanidad. Isaías 19:22 confirma que cuando suplicamos a Dios, Él sana (“suplicar” significa pedir seriamente y solicitar urgentemente).

 

Isaías 32:3-4 es una gran promesa profética de sanidad siendo parte del Reino de Dios.

 

Isaías 33:24 y 35:5-6 registran la sanidad durante el Milenio y cómo los habitantes dirán que “yo no estoy enfermo”. 

 

En Isaías 53:5 nosotros recibimos la promesa de sanidad y liberación a través de la expiación. Isaías 57:18-19 anima que nosotros nos acerquemos para sanidad e Isaías 58:8 confirma que nuestra “recuperación brotará con rapidez”.

 

En Isaías 61:1 nosotros aprendemos que Jesús fue enviado para vendar a los con el corazón quebrantado. Esto habla de una sanidad interior, emocional.

 

En Jeremías 8:14-15; 20-22 el amargor del pecado se vincula a la enfermedad física y Jeremías 15:18 explica cómo tratar con una herida incurable. Jeremías 17:14; 30:12-17; y 33:6 confirman que Dios es la fuente de la sanidad.

 

Lamentaciones 3:33 confirma que “Dios no aflige ni entristece por gusto”. Ezequiel 17:14; 30:17; y 33:6 confirman que Dios puede sanar y puede restaurar la salud.

 

Ezequiel 30:12-13 (según el original) habla de heridas incurables que remedios no pueden sanar. Sólo la sanidad espiritual puede curar estos tipos de heridas. Ezequiel 34:4,16,21 y Zacarías 11:16 contienen advertencias a pastores (los líderes espirituales) quién ha ignorado la oveja enferma (personas).

 

El capítulo 4 de Daniel registra la enfermedad y sanidad del Rey Nabucodonosor. Oseas 5:13 advierte del peligro de ir a otra parte en busca de sanidad y Oseas que 6:1 y 7:1 confirman que Dios puede y sanará las condiciones físicas y espirituales. Oseas 11:3 registra las palabras tristes de Dios sobre Israel: “No reconocieron que Yo los sanaba”. El registro del Antiguo Testamento sobre la sanidad concluye con la promesa en Malaquías 4:2 que Jesús surgirá y "en sus alas traerá sanidad”.

 

EL REGISTRO DEL NUEVO TESTAMENTO

 

Sanidad y liberación se extiende a una nueva dimensión en el registro del Nuevo Testamento a través de los ejemplos de Jesús y de la primera Iglesia.

 

EL EJEMPLO DE JESÚS:

 

En el Nuevo Testamento, Jesús es el modelo del creyente de fe y práctica. Su ministerio de sanidad y liberación es el modelo que usted debe seguir en su propio ministerio. De 3,774 versículos en los cuatro Evangelios, 484 se relacionan específicamente a la sanidad de enfermedades físicas y mentales y a la resurrección de los muertos. En Marcos, 209 versículos de 666 se relacionan a los milagros de Jesús. De 1,257 versículos narrativos en los Evangelios, 484 (38.5 por ciento) se consagra a describir los milagros de sanidad.

 

Jesús habló las palabras de Dios en Su ministerio:

 

“Entonces Jesús les dijo: --Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; sino que estas cosas hablo, así como el Padre me enseñó” (Juan 8:28).

 

Jesús hizo el trabajo y la volunta de Dios:

 

“Y ésta es la voluntad del que me envió: Que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el día final” (Juan 6:38).

 

“Me es preciso hacer las obras del que me envió, mientras dure el día. La noche viene cuando nadie puede trabajar (Juan 9:4).

 

“Jesús les dijo: --Mi comida es que yo haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra” (Juan 4:34).

 

El propósito de Jesús era destruir las obras del enemigo incluso el pecado, enfermedad, y esclavitud:

 

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto fue manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

 

Las obras Jesús dejó el Padre contento:

 

“Porque el que me envió, conmigo está. El Padre no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él” (Juan 8:29).

 

Esto significa que cuando usted ministra sanidad y liberación como Jesús hizo, usted está agradando el Padre, hablando Su Palabra, haciendo Su voluntad, y destruyendo la obras del enemigo.

 

Hay varias referencias del Nuevo Testamento dónde Jesús sanó a todos que estaban presentes:

 

n       Hechos 10:38

n       Lucas 4:40; 6:17-19; 9:11

n       Mateo 4:23-25; 9:6,35; 10:1; 12:15; 14:14,34-36

 

Jesús sanó muchos tipos de enfermedades:

 

n       Epilepsia

n       Hidropesía

n       Sordez y mudez

n       Parálisis

n       Hemorragia crónica

n       Endemoniados

n       Mano marchitada (deformidades o parálisis)

n       Ceguera

n       Enfermedades

n       Restauración de una oreja que estaba cortada

n       Resurrección de los muertos

n       Mutilados (como usado en Marcos 9:43, claramente esto indica un miembro cortado)

 

La compasión fue la emoción motivadora en el ministerio de sanidad de Jesús (para ejemplos vea Mateo 9:36; 12:9-13; 14:14; 18:27; 20:29-34; 29:34; Marcos 1:41; 3:1-5; 5:19; Lucas 6:6-10; 7:12-15; 10:33; 14:1-6; y Juan 11:38-44). Otras emociones que Jesús expresó en el ministerio de sanidad fueron aflicción, cólera, y lamento.

 

Jesús usó varios métodos de sanidad. A veces Jesús llamó el enfermo a Él (Marcos 3:1-6). Otras veces ellos lo requirieron (vea la historia del siervo del Centurión en Mateo 8:5-13; Lucas 7:1-10 y la sanidad de la hija de Jairo en Mateo 9:18-19; 23-26).

 

Jesús trató con el hombre entero, no sólo con  la condición física. Él enseñó el perdón de pecado y sanidad juntos. A veces Él sanó primero, entonces perdonó el pecado (vea a Lucas 17:9 y Juan 5:14). Otros veces Él perdonó los pecados primero, entonces sanó (vea a Marcos 2:1-12).

 

A veces las sanidades ocurrieron sin la fe por parte de la persona enferma (por lo menos no fue mencionado):

 

n       Lázaro: Juan 11:1-44

n       La oreja de Malco: Lucas 22:50-51

n       El maníaco Gadareno: Marcos 5:1-20

n       El hombre sordo y mudo: Marcos 7:32-35

n       La suegra de Pedro: Lucas 4:38-39

n       El hijo de la viuda: Lucas 7:12-15

n       El hombre con la mano marchitada: Marcos 3:1-5

n       El hombre nacido ciego: Juan 9:1-7

n       La hija de Abraham: Lucas 13:10-13

n       El hijo del noble: Juan 4:46-50

n       El siervo del centurión: Mateo 8:5-13

n       La hija de la mujer sirofenicia: Mateo 15:21-28

n       La hija de Jairo: Marcos 5:35-43

 

A veces las sanidades ocurrieron debido a la fe por parte de un individuo:

 

n       Dos hombres ciegos: Mateo 9:27-31

n       Un leproso: Mateo 8:2-4; 20:29-34; Marcos 1:40-44

n       Diez leprosos: Lucas 17:11-19

n       Dos hombres ciegos: Mateo 20:29-34

n       El ciego Bartimeo: Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-43

n       La mujer con el problema de la sangre: Mateo 9:20-22; Marcos 5:25-34; Lucas 8:43-48

 

A veces las sanidades ocurrieron debido a la fe de otros:

 

n       El siervo del Centurión: Mateo 8:5-13

n       El hijo del noble: Juan 4:46-53

n       Cuatro hombres quién trajeron al hombre paralizado: Mateo 9:1-8; Marcos 2:1-12; Lucas 5:17-26

n       La hija de la mujer sirofenicia: Mateo 15:21-28

n       El mudo poseído por demonios: Mateo 9:32-33

n       El poseso sordo y mudo: Mateo 12:22-23

n       La hija de Jairo: Marcos 5:35-43

n       El hombre sordo y mudo: Marcos 7:32

n       El hombre ciego: Marcos 8:22-26

 

Jesús usó diferentes métodos verbales sanando. A veces Él sólo habló la palabra de declaración:

 

n       La hija de Abraham: Lucas 13:10-13

n       El hijo del noble: Juan 4:46-50

n       O ciego Bartimeo: Marcos 10:46-52

n       Los dos hombres ciegos: Mateo 9:27-31

n       El siervo del centurión: Mateo 8:5-13

 

A veces Él habló la Palabra de orden:

 

n       El hombre con parálisis: Lucas 5:17-26

n       La hija de Jairo: Marcos 5:22-24, 35-43,

 

A veces Jesús combinó palabra de orden y toque:

 

n       El leproso: Mateo 8:2-4

n       Los dos hombres ciegos: Mateo 9:27-31

n       La suegra de Pedro: Lucas 1:38-39

n       El hombre sordo y mudo: Lucas 7:32-35

n       El hijo de la viuda: Lucas 7:12-15

n       La hija de Abraham: Lucas 13:10-13

 

A veces Jesús oró:

 

n       La suegra de Pedro: Lucas 4:38-39

n       El hombre sordo y mudo: Marcos 7:32-35

n       El hijo de la viuda: Lucas 7:12-15

n       Lázaro: Juan 11:38-44

n       El hombre con la mano marchitada: Marcos 3:1-5

 

No era necesario para Jesús estar físicamente presente con el enfermo para sanar. Él sanó a la distancia:

 

n       El siervo del Centurión: Mateo 8:5-13

n       El hijo del noble: Juan 4:46-50

n       La hija de la mujer de sirofenicia: Mateo 15:21-28

 

Jesús ordenó a menudo el enfermo para hacer algo como parte del proceso de sanidad:

 

n       Al hombre con la mano marchitada fue dicho “Levántate y ponte en medio”: Lucas 6:6-11.

n       Al hombre paralizado en Betesda fue dicho “Levántate, toma tu cama y anda”: Juan 5:1-9.

n       Al noble con un hijo enfermo fue dicho, “Vé”: Juan 4:46-54.

n       Los diez leprosos fueron mostrarse al sacerdote: Lucas 17:11-19

n       A un hombre ciego fue dicho para lavarse en el estanque de Siloé: Juan 9:7

 

Jesús ministró sanidad tanto en público (grupos y en la sinagoga) como en privado (casas y contactos individuales).

 

Jesús usó “material” poco común como:

 

n       Escupe

n       Barro

n       Dedos en las orejas

n       Dobladillo de Su vestido

n       Lavar en el agua

 

A veces el enfermo lo tocó:

 

n       La hija de Jairo: Marcos 5:23-24

n       Las multitudes: Lucas 6:17-19

n       Las multitudes: Marcos 3:10

n       Quienquiera que lo tocó: Marcos 6:56

 

A veces Él tocó el enfermo:

 

n       Dos hombres ciegos: Mateo 9:27-31

n       Las personas con varias enfermedades: Lucas 4:40

n       El leproso: Lucas 5:13

n       La mujer con el espíritu de enfermedad: Lucas 13:10-13

 

Las instrucciones que Jesús dio después de las sanidades fueran variadas. Por ejemplo, la suegra de Pedro salió de su cama y ministró a aquellos en la casa. Jesús requirió comida a ser dada a la hija de Jairo.

 

Las sanidades de Jesús ocurrieron en varias situaciones:

 

n       En y alrededor de casas

n       En reuniones abiertas: En las calles, por las piscinas, las laderas, los barcos

n       En entierros

n       En cementerios

n       En el Templo

n       En la hora de comer

n       En camino a otros destinos

n       En los jardines

 

Había contestaciones variadas a los milagros y sanidades:

 

n       Asombro

n       Miedo de Dios

n       Controversia

n       Rechazo por la familia y líderes religiosos

n       Demonios que claman

n       Enojo

n       Popularidad

n       Dios glorificado

n       Cuestionamiento: “¿Qué es esto?"

n       Discusión (informe y rumor)

n       Salvación de la casa

 

En resumen, cuando nosotros consideramos el ministerio de sanidad de Jesús como ejemplos para nuestros propios ministerios nosotros encontramos que Jesús habló las palabras de Dios e hizo las obras de Dios durante Su ministerio terrenal. Sanidad y liberación sea parte de Sus palabras y trabajo.

 

A veces Jesús sanó a todos presentes. En otros momentos, Él sanó a los individuos específicos.

 

Él sanó muchos tipos diferentes de enfermedades y usó varios métodos de ministerio. A veces las sanidades ocurrieron sin la fe por parte del enfermo. En otros momentos ocurrió debido a la fe del enfermo o sus amigos o parientes. Jesús ministró la sanidad dondequiera que Él fue y Su ministerio era marcado por la compasión. Su ministerio recibió una variedad de reacciones de las personas y de los líderes religiosos y políticos del tiempo.

 

Este mismo Jesús se mueve entre nosotros para salvar y sanar hoy. Recuerde que “todos los que le recibieron... les dio derecho de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12-13) y “todos los que le tocaban quedaban sanos” (Marcos 6:56).

 

EL EJEMPLO DE LA IGLESIA PRIMITIVA:

 

El ejemplo de la Iglesia Primitiva también provee un modelo de nuestra sanidad y ministerio de liberación. Los discípulos fueran comisionados y enviados por Jesús al ministerio de sanidad.

 

Los discípulos hicieron según ellos habían sido comisionados para hacer, y esperó que Jesús hiciera lo que Él prometió (para ejemplos vea Hechos 3:4-7; 8:4-8; 28:3-6).

 

El poder y a autoridad con que los discípulos ministraron sanidad no era de ellos mismos pero de Cristo (Hechos 3:4-7; 9:17-18). La oración era parte de su ministerio de sanidad (Hechos 4:23-31; 9:40-41; 28:8; y Santiago 5:16). Había oraciones intercesoras y de sanidad carismáticas (Hechos 3:4-7 y Santiago 5:14-16).

 

Los discípulos experimentaron sanidades tardadas. Estudie los ejemplos de Epafrodito en Filipenses 2:25-30; Timoteo en 1 Timoteo 5:23; y Trófimo en 2 Corintios 8:18-22.

 

Como Jesús, los discípulos experimentaron la persecución debido a su ministerio de sanidad (Hechos 4:3,29; 5:17-18; 6:9-15; 7:1-60).

 

Había varios métodos de sanidad registrados en Hechos que incluían:

 

n       Imposición de manos: 5:12; 14:3; 19:11; 28:8.

n       Palabras combinaron con imposición de manos: El hombre Cojo, 3:1-10; los ojos de Pablo, 9:17-19.

n       Palabras combinadas con levantar de manos: El hombre Cojo, 3:1-42; los ojos de Pablo, 9:36-43.

n       Hablar la Palabra (orden de autoridad): La muchacha esclava, 16:18; o cojo de Listra, 14:10.

n       Oración: los ojos de Pablo, 9:36-43; el padre de Publio, 28:8-9,

n       Vestes de oración: 19:11-12

n       Sombra: 5:12-16

n       Abrazo: 19:12

n       Rodear: 14:19-20

n       Ningún método en absoluto: 14:19-20

n       Palabra y un orden para actuar: Eneas, 9:33-34; el hombre cojo, capítulo 3.

 

A veces a sanidad resultaba porque:

 

n       El enfermo tomó la iniciativa: el hombre cojo en la verja del templo, Hechos 3:3.

n       Los amigos tomaron la iniciativa: Tabita, Hechos 9:38.

n       El apóstol tomó la iniciativa:

o        Pedro: Eneas en Lidia: Hechos 9:34

o        Pablo: El cojo en Listra: Hechos 14:9

o        Pablo: La muchacha esclava filipense: Hechos 16:18

o        Pablo: Eutico: Hechos 20:10

o        Pablo: El padre de Publio: Hechos 28:8

 

Los discípulos ministraron a los individuos. Estudie el gráfico siguiente:

 

Sanidades Individuales Por los Discípulos

 

Evento                         Hechos                         Tipo

Sanidad del mendigo cojo                    3:1-4:22                    Física

Los ojos de Pablo                   9:10-19; 22:10-21                   Física

Pedro sana Eneas                    9:32-35                    Física

Pedro sana a Dorcas (Tabita)                    9:36-43                    Resurrección

El hombre cojo en Listra                    14:8-18                    Física

Pablo levantado en Listra                    14:19-20                    Física

La muchacha esclava filipense                   16:16-40                    Demoníaca

La liberación Eutico                    20:7-12                    Resurrección

Pablo mordido de serpiente                    28:3-6                    Física

El padre de Publio                    28:8-9                    Física

 

Los discípulos ministraron a los grupos. Estudie el gráfico siguiente:

 

Sanidades Colectivas Por los Discípulos

 

                                                                                                Hechos

Muchas señales y maravillas                                  2:42-47

Oración por la confianza y señales de sanidad                  4:23-31

Muchos sanados en Jerusalén                                   5:12-16

Esteban realiza muchos milagros                                    6:8-15

Felipe sana muchos en Samaria                                    8:5-25

Pablo y Bernabé obran las señales y maravillas               14:3

Pablo sana enfermos en Efeso                              19:11-12

Personas enfermas sanadas en Malta                     28:8-9

 

Hubo muchos tipos de enfermedades sanadas. Estudie el gráfico lo siguiente:

 

Los tipos De Enfermedades Sanadas

 

Hechos

 

Fiebre y flujo de sangre: el padre de Publio  28:8

Ceguera: Pablo                                        9:8

Lesión de cabeza (el muerto): Eutico                    20:9

Enfermedad fatal: Tabita                             9:37

Parálisis: Eneas                                       9:33

Cojera: muchos cojos                                      3:2; 8:7; 14;8

La posesión demoníaca: Filipos                    16:16-40

La mordedura de serpiente: Pablo                     28:3-6

(También se sanaron muchas otras enfermedades no identificadas en las muchedumbres.)

 

A veces se realizaron las sanidades en contestación a una demanda:

 

n       De un hombre enfermo cojo: Hechos 3:2

n       De amigos (Tabita): Hechos 9:38

 


Sanidades resultaban como la contestación a una necesidad:

 

n       Eneas el paralítico: Hechos 9:33

n       Eutico: Hechos 20:10

n       El padre de Publio: Hechos 28:8

n       El enfermo en Malta: Hechos 28:9

 

Sanidad resultaba como una contestación a la fe:

 

n       El cojo en Listra: Hechos 14:9

 

También sanidad resultaba como una reacción a la molestia:

 

n       La muchacha esclava de Filipos: Hechos 16:18

 

De los ejemplos de los discípulos nosotros aprendemos que ellos fueran comisionados y enviados por Jesús al ministerio de sanidad. Ellos entendieron que su poder y autoridad era de Cristo. La oración era parte de su ministerio de sanidad y ellos experimentaron tanto retardos como resultados instantáneos.

 

Como Jesús, ellos experimentaron la persecución debido a su ministerio de sanidad. Ellos usaron varios métodos de sanar y trataron con una variedad de enfermedades. A veces sanidad resultaba porque el enfermo tomaba la iniciativa, los amigos tomaban la iniciativa, o los apóstoles tomaban la iniciativa. Los discípulos ministraron a grupos e individuos.

 

Del registro del Nuevo Testamento, está claro que los milagros, sanidades, y liberaciones no acabaron con el ministerio de Jesucristo. Estas señales “seguirán a los que creen".

 

SANIDAD Y LA EXPIACIÓN

 

Nosotros queremos considerar una de las referencias bíblicas más importantes sobre sanidad en detalle:

 

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido. Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados” (Isaías 53:4-5).

 

Isaías 53 es un capítulo profético que se refiere a Jesucristo. Los versículos cuatro y cinco definitivamente unen la sanidad a la expiación de Jesús por Su muerte en la cruz. El único uso de la palabra “ciertamente” en este capítulo, que es una palabra de énfasis, precede esta provisión para nuestra salvación y sanidad.

 

El pecado y enfermedad son los males gemelos de Satanás. Salvación y sanidad son provisiones gemelos de Dios para la liberación. Antes del Calvario las personas fueran salvas y sanadas esperándolo en fe.

 

Después, salvación y sanidad viene de mirar atrás a él en fe.

 

La enfermedad y muerte entró por el pecado y son penalidades para la iniquidad, así que su remedio debe encontrarse en la expiación de Cristo. Jesús salvó llevó dolencia y enfermedades al mismo tiempo y de la misma manera que Él salvó sus pecados.

 

“De modo que se cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo: El mismo tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades” (Mateo 8:17).

 

Dios puso los dos, el pecado y la enfermedad, sobre Jesús en la misma expiación. Pedro habla de salvación y sanidad como siendo un hecho cumplido:

 

“El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados” (1 Pedro 2:24).

 

Desde que Jesús llevó sus pecados, debe ser la voluntad de Dios salvar cuando usted viene a Él. Desde que Él llevó sus enfermedades, también debe ser Su voluntad sanar cuando usted viene a Él. El mismo Dios que perdona todos sus pecados también sana todas sus enfermedades:

 

“Bendice, oh alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” (Salmos 103:2-3).

 

El nombre redentor “Jehová-tsidkenu” revela la provisión redentora de Dios para su alma.

 

El nombre redentor “Jehová-rapha” revela Su provisión redentora para su cuerpo.

 

La palabra “salvo” en Romanos 10:9 es la misma palabra usada por Marcos cuando él dijo, “todos que lo tocado fueron sanados”. La palabra griega “sozo” usada en estos pasajes significa salvación del pecado y de su castigo. La enfermedad es parte del castigo, así que la salvación es parte de la expiación para el pecado.

 

Mientras la expiación de Cristo ha garantizado la perfección final del creyente, las imperfecciones humanas físicas y espirituales continúan. El creyente continúa sufriendo ataques de pecado y enfermedad. Los últimos beneficios de la expiación de Cristo aún serán revelados:

 

“Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación preparada para ser revelada en el tiempo final” (1 Pedro 1:5).

 

Los beneficios de la salvación a ser revelados en la eternidad son aquellos de perfección física y espiritual.

 

¿Cuándo Jesús murió en la cruz Él llevó sus pecados? Cómo un creyente, ¿usted aún lucha contra el pecado? El mismo es verdad de la enfermedad. Jesús murió por su enfermedad, pero con tal de que usted esté en un mundo imperfecto y Satanás no está atado todavía, usted también debe guerrear contra la enfermedad.

 


Hay un tiempo pasado, presente, y el futuro de salvación:

 

n       Pasado: Usted es salvo del castigo de los pecados cometidos en el pasado.

n       Presente: Usted es salvo del poder del pecado en el presente.

n       Futuro: Usted se salvará de la presencia del pecado en el futuro (la eternidad).

 

El mismo es verdad de la sanidad. Usted está salvo del castigo de la enfermedad por su pecado. Usted puede vencer el poder de la enfermedad en el tiempo presente y puede salvarse de la presencia real de enfermedad en la eternidad.

 

Desde que sanidad es un beneficio de la expiación, usted no sólo debe aceptar a Jesús como Salvador, pero también como Sanador. ¿Cómo Él puede mantenerlo alejado del pecado si usted nunca lo ha aceptado como el Salvador?

 

¿Cómo Él puede mantenerlo alejado de la enfermedad si usted nunca lo ha aceptado como Sanador?

 

LA COMISIÓN PARA SANAR

 

Jesús comisionó a Sus seguidores para predicar y enseñar el Evangelio del Reino de Dios y demostrar su poder de sanidad y liberación. Estudie el gráfico siguiente y busque cada referencia en su Biblia:

 

                        Mateo                         Marcos                         Lucas                         Hechos

Envío de 12                    10:1-42                    6:7-13                    9:1-6

Envío de 70                    10:1-24

Poder para atar y soltar                   16:17-19

La comisión final                    28:16-20                    16:14-20                    24:44-53                    1:1-11

 

De los relatos de Mateo 10:1-42; Marcos 6:7-13; y Lucas 9:1-6, aquí está una lista combinada de las instrucciones dadas a los primeros doce discípulos comisionados:

 

n       Vaya de dos en dos

n       Vaya a Israel

n       Predique el mensaje del Reino, incluso el arrepentimiento

n       Sane el enfermo y cure todos los tipos de enfermedades

n       Levante el muerto

n       Limpie a los leprosos

n       Expulse los demonios

n       No espere preparar a ropa o el dinero para ir

n       Libremente usted ha recibido, libremente dé

n       Recibieron poder y autoridad sobre los espíritus malignos y Satanás

 

Lucas 9:6 y Marcos 6:12-13 registran los resultados de su ministerio.

 

En Lucas 10:1-24, nosotros leímos de la comisión de los setenta discípulos. Las instrucciones dadas fueran:

 

n       Vaya por su camino: Su ministerio no se restringió a Israel. Ellos deberían ir a cada ciudad adónde Él iría después.

n       Predique el mensaje del Reino.

n       Sane el enfermo.

n       No espere preparar a la ropa y al dinero para ir.

n       Ellos recibieron poder para pisar en las serpientes y sobre todo el poder del enemigo, y nada los herirían.

 

Se registran los resultados de su ministerio en Lucas 10:17 y la contestación de Jesús a él en Lucas 10:18-20.

 

La comisión final de Jesús a Sus discípulos se registra en Mateo 28:18-20; Marcos 16:16-20 (conocido como la Gran Comisión); y Lucas 24:44-53. Esta comisión será cumplida por todos los creyentes. De las referencias combinadas, aquí está un resumen de las instrucciones:

 

n       Vaya y enseñe todas las naciones; en todo el mundo; entre todas las naciones, empezando en Jerusalén; a cada criatura viviente.

n       Predique el arrepentimiento y remisión de pecados en Su nombre.

n       Enseñe el Evangelio, entonces después de la conversión enséñeles a los convertidos a observar todas las cosas que Jesús ordenó.

n       Poder para la tarea se promete. Estas señales seguirán aquellos que creen:

o        Expulsarán los diablos, hablarán en nuevas lenguas, las serpientes no los causará daño, beberán cosas mortales sin daño, pondrán las manos sobre los enfermos y ellos sanarán.

o        Jesús estará con aquellos que cumplen esta comisión.

 

Todo verdadero creyente, nacido de nuevo, debe estar involucrado en cumplir esta comisión para alcanzar las naciones con el Evangelio de salvación, sanidad, y liberación. La sanidad y el ministerio de liberación no son optativos para la Iglesia. Es una parte vital de la Gran Comisión.

 

LAS LLAVES AL REINO

 

En las enseñanzas del Nuevo Testamento, Jesús dio muchas verdades o “llaves” para entender el Reino de Dios. Tres de éstas son vitales para ministrar y recibir la sanidad. La primero es que si su preocupación primaria está con el Reino de Dios, todas las otras cosas necesarias (incluso la sanidad) se proporcionarán a usted:

 

“Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

 

El segundo es que para recibir, usted debe dar:

 

“Dad, y se os dará...” (Lucas 6:38).

 

Si usted quiere recibir la sanidad, empiece a ministrar la sanidad. Mientras usted da, usted recibirá.

 

Abraham oró por la esposa yerma de Abimelec y ella fue sanada a pesar del hecho que su propia esposa, Sara, todavía era yerma. Después, Sara concibió y generó a Isaac.

 

El tercio principio importante es que nada es imposible para Dios:

 

“El les dijo: --Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios” (Lucas 18:27).

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. Resuma lo que o Antiguo Testamento enseña con respecto a la sanidad.

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3. Usando los ejemplos de Jesús y de la primera Iglesia, resuma lo que o Nuevo Testamento enseña con respecto a la sanidad.

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4. De las Escrituras, demuestre que sanidad es un beneficio de la expiación de Jesucristo.

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5. Resuma La Gran Comisión con respecto a sanidad y liberación.

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6. Liste las referencias de la Biblia discutidas en esta lección que comprueba que todos los creyentes deben estar involucrados en la sanidad y liberación.

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7. ¿cuáles son las tres “llaves al Reino” relacionadas a la sanidad qué se discutió en esta lección?

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(As respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Use el Apéndice de este manual para continuar su estudio de la base bíblica de a sanidad.

 

Cuando usted terminar las notas de investigación en el Apéndice, continúe extendiendo este estudio agregando sus propias notas del estudio al Apéndice.

 

2. Nuestra consideración de la base bíblica de a sanidad no estaría completa sin a consideración a los registros de fracasos claros de aquellos involucrados en el ministerio de sanidad.

 

Siempre recuerde, al tratar con tales situaciones, que la interpretación de la Escritura reposa en sus promesas y enseñanzas, no en la experiencia. Habrá siempre fracasos en la parte de hombre.

 

Epafrodito (Filipenses 2:25-27) vino cerca de la muerte con su aflicción. Al que parece él no experimentó la sanidad inmediata, aunque puede asumirse que Pablo ministró a él. Epafrodito eventualmente se recuperó, sin embargo. Recuerde que la toda sanidad legítima viene de Dios, si instantánea, gradual, o a través de los procesos naturales. Usted simplemente no ha fallado porque la sanidad divina no es inmediatamente evidente.

 

2 Timoteo 4:20 habla de tener que dejar atrás a un hombre enfermo nombrado Trófimo. Su caso es tan breve que poco puede recogerse de él. Pablo lo dejó enfermo, pero no nos dice si él se sanó a una fecha más tarde.

 

Mateo 17:14-21; Marcos 9:14-29; y Lucas 9:37-45 registran el fracaso de los discípulos para ministrar la liberación a un joven que fue afligido por los poderes demoníacos. La descripción combinada del muchacho de los tres registros bíblicos revela que él era:

 

n       Un loco (mentalmente desordenado).

n       Muy molestado.

n       Cayéndose a menudo en el fuego y en la agua.

n       Machucado y dañado por el espíritu.

n       Mudo.

n       Roto por el espíritu.

n       Rechinando sus dientes.

n       Afectado desde la niñez.

 

Según Jesús, los discípulos fallaron en este caso debido a la incredulidad y porque ese tipo particular de poder demoníaco sólo podría salir a través de la oración y ayuno. Puede haber habido también el factor de un ambiente incrédulo, pues los discípulos estaban rodeados por y en debate con los líderes religiosos en el momento. Esta historia también demuestra que hay poderes demoníacos diferentes, más poderosos que otros. También confirma que tratar con estos poderes demoníacos requiere preparación espiritual especial.

 

Aquí está cómo Jesús trató con esta situación. ¿Él le preguntó primero al padre, “Cuánto tiempo él ha estado de esta manera?" El padre respondió que él había sido afectado desde la niñez. Jesús reprendió el espíritu malo y le dijo para salir y no entrar en nadie más. El espíritu derrumbó al muchacho joven y él cayó en la tierra, revolcándose y espumando. Jesús llamó el espíritu de inmundo, sordo, y mudo.

 

Algunos pensaron que el joven estaba muerto, pero Jesús lo tomó por la mano y lo elevó.

 

El espíritu partió, y él fue curado en esa misma hora.

 

Un cuidado sobre este relato: Usted debe tener el cuidado para no clasificar todo sordo y mudo y/o aquellos con la epilepsia como siendo poseídos de demonio. Todos que son sordos y mudos no son poseídos de demonio. Ellos pueden haber sufrido enfermedades o lesiones que causaron su condición.

 

Hay también una condición llamada “epilepsia” que no es ninguna posesión demoníaca. Las señales de epilepsia son similares (vea el gráfico debajo). La epilepsia es un síntoma que es el resultado de una descarga súbita de energía por las células nerviosas en el cerebro. Puede tener muchas causas. Hay algunas víctimas de la epilepsia dónde la causa puede descubrirse (es decir, puede ser un tumor cerebral) y ser corregida médicamente. En otros, la causa es desconocida:

 

Ataque Epiléptico                        Ataque del Muchacho

                      

A menudo empieza en la niñez                  Empezó en la niñez

Empieza de repente                  Empieza de repente

Pérdida de la conciencia                  Se puso inconsciente

Frecuentes lesiones                  Herido frecuente en el fuego y agua

Soñoliento y exhausto después                  Exhausto... algunos pensaron que él

                  estaba muerto

 

3. Sanidad no sólo está disponible para las condiciones físicas. En el registro bíblico nosotros encontramos:

 

n       Sanidad del corazón roto: Salmos 147:3

n       Sanidad del alma pecadora: Salmos 41:4

n       Sanidad de los rebeldes: Jeremías 3:22; Oseas 14:4

n       Aguas sanadoras: 2 Reyes 2:21,22; Ezequiel 47:8,9

n       Sanando el pueblo de Israel y la ciudad de Jerusalén: 2 Crónicas 7:14; 30:20; Isaías 30:26; 57:18; Oseas 11:3

n       Promesa de sanar el Egipto y los Gentiles: Isaías 19:22; 57:19

 

4. Se discutió la naturaleza triuna del hombre – cuerpo, alma, y espíritu – brevemente en esta lección. Para aprender más sobre este asunto, estudie las palabras “cuerpo, alma, y espíritu” en la Biblia. Es importante para usted entender su cuerpo, alma, y espíritu y sus funciones mientras usted busca ministrar y recibir la sanidad.

 

5. Aquí está una lista de algunas de las Escrituras principales sobre sanidad y liberación:

 

Referencias del Antiguo Testamento

 

Génesis 17:18-19: Dios prometió sanar la esterilidad de Sara.

Génesis 20:17: Dios sanó Abimelec.

Éxodo 4:6-7: La mano leprosa de Moisés.

Éxodo 15:25-26: Dios revela Su nombre como “Jehová-Rapha" qué significa, “El Señor Tú Sanador”. Él prometió que ninguna de las enfermedades de Egipto vendría sobre Israel.

Éxodo 23:25: Dios prometió apartar la enfermedad de entre Su pueblo.

Levítico 13:1-46: Regulaciones con respecto a la lepra.

Levítico 14:1-32: Regulaciones con respecto a la lepra.

Levítico 15:1-33: Regulaciones de Salud.

Levítico 16:29-30: Sanidad de pecados.

Números 12:1-15: La Lepra de María (Miriam) y Aarón.

Números 16:41-50: Una plaga afecta Israel.

Números 21:5-9: Sanidad de la serpiente simbólica de latón.

Deuteronomio 7:15: La obediencia a Dios produce la salud.

Deuteronomio 28: La enfermedad resulta cuando nosotros no observamos la ley de Dios.

Deuteronomio 29:22: El Señor pone la enfermedad en la tierra.

Deuteronomio 30:20: Dios es la vida y la longitud de días.

Deuteronomio 32:39: Dios hiere y sana.

Deuteronomio 7:15; 28:60: Las Enfermedades de Egipto.

Josué 5:8: La sanidad natural de heridas de la circuncisión.

1 Samuel 6:3: Una violación de ofrenda trajo la sanidad.

1 Samuel 16:14-23: Un espíritu malo perturba a Saúl.

1 Reyes 5:23; 2 Crónicas 16:12: Enfermedades en los pies.

1 Reyes 8:37-40: Plagas en la tierra.

1 Reyes 13:4-6: Un hombre con una mano marchita.

1 Reyes 17:17-24: Elías resucita a un niño de la muerte. (El mensajero y el mensaje se confirman por la sanidad.)

2 Reyes 1:2; 8:8-9: ¿Yo recuperaré de esta enfermedad?

2 Reyes 2:19-22: Sanidad de aguas por Eliseo.

2 Reyes 4:8-37: Resurrección del hijo de la Sunamita.

2 Reyes 5:1-14: La sanidad de Naamán.

2 Reyes 13:14,21: Eliseo está enfermo con una enfermedad hacia la muerte.

2 Reyes 20:1-11: La enfermedad de Exequias.

2 Crónicas 6:26-31: Oración de arrepentimiento y enfermedad.

2 Crónicas 7:14: “yo sanaré su tierra”.

2 Crónicas 16:12: Un hombre con una gran enfermedad no busca Dios.

2 Crónicas 20:9: Dios oye cuando nosotros lloramos en aflicción.

2 Crónicas 21:12-30: Una enfermedad incurable de los intestinos.

2 Crónicas 24:25: La enfermedad es llamada de grave.

2 Crónicas 26:19: la lepra de Uzías.

2 Crónicas 30:20: Sanidad del pueblo por las oraciones de Ezequías.

2 Crónicas 32:24-26: la enfermedad de Ezequías.

Job 1-2: Estos capítulos revelan las fuentes de los problemas de Job, incluyendo su enfermedad.

Job 5:18; 30:18: Job habla sobre su enfermedad.

Salmos 6:2-3: “O Señor me sana”.

Salmos 27:1: “El Señor es la fuerza de mi vida”.

Salmos 30:2: “Yo lloré y usted me sanó”.

Salmos 32:3-5: Reconocer el pecado produce sanidad.

Salmos 34:19-20: “Muchos son las aflicciones del justo, pero el Señor lo libra de ellas todas”.

Salmos 38:3,7: El Enojo y el pecado afectan su salud; la enfermedad se llama “aborrecible”.

Salmos 41:1-8: “Sana mi alma porque yo he pecado contra usted”. La enfermedad se llama malo.

Salmos 42:11; 43:5: Dios es la salud de nuestro semblante.

Salmos 42:1-5: Sanidad hacia un espíritu abatido.

Salmo 55:1-2: Oración perseverante y sanidad.

Salmos 60:2: “Sane las brechas de la tierra”.

Salmos 67:2: “Para que sea reconocido en la tierra tu camino, y en todas las naciones tu salvación”.

Salmos 72:13: Nosotros debemos tener lástima del débil.

Salmos 91:9,10: “No te sobrevendrá mal, ni la plaga se acercará a tu tienda”.

Salmos 103:1-5: “No se olvide de Sus beneficios... el que sana todas tus dolencias”.

Salmos 105:37: Israel caminó sin una persona débil entre ellos. Tres millones de personas estaban todas bien y muy bien.

Salmos 107:17-20: “Él envió Su Palabra y los sanó”.

Salmos 119:25-28: Nosotros nos fortalecemos por la Palabra.

Salmos 119:67: “Antes de que yo fuera afligido, yo estaba descaminado”.

Salmos 147:3: “Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”.

Salmos 105:37: “Los sacó... no hubo entre sus tribus enfermo”.

Proverbios 3:7-8: Cómo ser saludable.

Proverbios 4:20-23: Los problemas de la vida son afectados por la actitud del corazón.

Las promesas de Dios son “vida a los que los hallan, y medicina para todo su cuerpo”.

Proverbios 12:18: La lengua del rey sabio trae la sanidad.

Proverbios 13:17: Un embajador fiel se compara a la salud.

Proverbios 15:4, 30: Una lengua sana es vida; una buena noticia sana los huesos.

Proverbios 16:24: La Palabra de Dios trae sanidad a los huesos.

Proverbios 17:22: Un espíritu roto afecta los huesos.

Eclesiastés 3:3: Hay un tiempo para sanar.

Eclesiastés 5:17: Se relacionan el dolor e ira a la enfermedad.

Isaías 6:10: Entendimiento, conversión, sanidad.

Isaías 19:22: Cuando alguno suplica a Dios, Él sana. (Suplicar significa pedir seriamente y solicitar urgentemente.)

Isaías 32:3-4: Profecía de sanidad siendo parte del Reino de Dios.

Isaías 33:24: “Ningún morador dirá: Estoy enfermo”.

Isaías 35:5-6: Sanidad en el Milenio.

Isaías 38:1-12,16: la enfermedad de Exequias y su retorno a la salud.

Isaías 53:5: Nosotros recibimos promesas de sanidad y liberación a través de la expiación.

Isaías 57:18-19: Acercarse para sanidad.

Isaías 58:8: La salud saltará.

Isaías 61:1: Jesús fue enviado para ligar al corazón destrozado (sanidad emocional).

Isaías 58:8: Salud que brotará rápidamente.

Jeremías 3:22: Dios sana recayendo cuando nosotros devolvemos a Él.

Jeremías 8:14-15; 20-22: Un tiempo de sanar. El amargor del pecado está atado a la salud física.

Jeremías 15:18: Cómo tratar con una herida incurable.

Jeremías 14:19: ¿No hay ninguna sanidad para nosotros?

Jeremías 17:14: “Sáname y yo me sanaré”.

Jeremías 30:12-17: Dios restaurará la salud.

Jeremías 33:6: “Yo los curaré”.

Jeremías 46:11: “No hay sanidad para ti”.

Jeremías 51:8-9: Sanidad de Babilonia.

Lamentaciones 2:13: “¿Quién puede sanarla?”

Lamentaciones 3:33: “Dios no aflige de buena gana”.

Ezequiel 14:19: “¿No hay ninguna sanidad para nosotros?”

Ezequiel 17:14: “Sáneme y yo me sanaré”.

Ezequiel 30:17: “Yo restauraré la salud”.

Ezequiel 30:12-13: Heridas incurable que las remedios no pueden sanar.

Ezequiel 30:21: Lo que Dios quebranta no puede sanarse.

Ezequiel 33:6: “Yo los sanaré”.

Ezequiel 34:4,16,21: Una advertencia a los pastores que no han sanado.

Ezequiel 46:11: “Usted nos será sanado”.

Ezequiel 47:8-12: Sanidad de las aguas.

Daniel 4:34,36: La sanidad de Nabucodonosor.

Oseas 5:13: Yendo a otro lugar para sanidad. El hombre no puede curar una herida infligida por Dios.

Oseas 6:1: “Él arrebató, pero nos sanará; él hirió, pero nos vendará”.

Oseas 7:1: Sanidad para Israel.

Oseas 11:3: “Ellos no supieron que yo los sané”.

Oseas 14:4: “Yo los sanaré de su infidelidad”.

Nahúm 3:19: Una condición terminal.

Zacarías 11:16: Una advertencia a los pastores que no sanan.

Malaquías 4:2: Sanidad en Sus alas.

 

Referencias del Nuevo Testamento

 

Mateo 8:13: El punto de contacto establece el tiempo.

Mateo 8:17: Jesús llevó nuestras enfermedades.

Mateo 10:1: Poder sobre la enfermedad y los demonios se da a los discípulos.

Mateo 18:19-21: Cualquier dos estando de acuerdo reciben lo que pidieron.

Marcos 2:17: Cristo vino a sanar a los pecadores.

Marcos 3:15-17: Cristo da el poder para sanar el enfermo.

Marcos 4:18-19: La sanidad es parte de la unción; Jesús fue enviado a sanar.

Marcos 11:24: Si nosotros creemos cuando nosotros oramos (no después de que usted recibe), usted recibirá. Marcos 16:18: Aquellos que creen en el nombre de Jesús sanarán a los enfermos y expulsarán los demonios.

Lucas 5:31: Los enfermos necesitan de un médico.

Lucas 7:6: Indignidad se ve por Jesús como fe.

Lucas 7:22-23: El argumento más convincente es la experiencia.

Lucas 17:6: La fe pequeña puede traer grandes resultados.

Lucas 18:7-8: No se rinda antes de que su respuesta venga.

(La historia de Daniel en el Antiguo Testamento también ilustra la importancia de prevalecer en la oración: Dios oyó a Daniel desde el primero día, pero Satanás impidió durante unos 21 días.)

Juan 6:53-58: El cuerpo y la sangre de Jesús trae vida.

Juan 10:10: Jesús vino para que nosotros pudiéramos tener vida. Satanás vino a matar, robar, y destruir.

Juan 11:1-45: Una enfermedad no sanada en el momento da camino a un milagro mayor.

Juan 14:12-13: Las obras que Jesús hizo, nosotros debemos hacer.

Juan 15:7: La importancia de permanecer pidiendo y recibiendo.

Juan 16:24: Pídale en Su nombre y usted recibirá.

Romanos 2:4: La bondad de Dios lleva al arrepentimiento. (Nota que la enfermedad no lleva al arrepentimiento; es la bondad de Dios.)

Romanos 8:19-23: El mundo entero está en proceso de decadencia.

2 Corintios 4:16: Nuestro hombre exterior perece, pero el hombre interior puede renovarse.

Efesios 3:20-21: Dios tiene el poder para trabajar en nosotros mucho más abundantemente de lo que nosotros pedimos o pensamos.

Filipenses 2:25-27: La enfermedad de Epafrodito.

Colosenses 4:14: Lucas, un médico, era parte del equipo de evangelización de Pablo.

2 Timoteo 4:20: El caso de Trófimo es tan breve, poco puede descubrirse sobre él. Pablo lo dejó enfermo, pero no nos dice si él fuera sanado después instantáneamente o gradualmente, o lo que podría haber impedido su sanidad.

Hebreos 4:15: Él se compadece con nuestras enfermedades.

Hebreos 11:1: Fe es la evidencia de cosas (sanidades) no vistas.

Santiago 1:8: Nosotros debemos pedir en fe y no debemos vacilar.

Santiago 1:17: Cada buena dádiva (sanidad) es de Dios.

Sanidad 5:14-15: Llamar a los presbíteros para ungir con aceite, oración de fe, sanidad y perdón.

1 Pedro 2:24: Nosotros nos sanamos por Sus heridas.

1 Juan 3:22: Cualquier cosa que nosotros pedimos nosotros podemos recibir si nosotros somos obedientes.

3 Juan 1:2: Se relaciona la salud a la condición de su alma.

Marcos 7:36; 8:26; Mateo 8:4: No transforme la sanidad en espectáculo.

Apocalipsis 20:2-3: Cuando Satanás es atado, no hay más ninguna enfermedad y muerte.

Apocalipsis 21:4: La última sanidad: Ninguna enfermedad y muerte.

 

6. Dios ha prometido sanidad y liberación. Aquí son algunos versículos con respecto a las promesas de Dios: Romanos 1:16; 1 Reyes 8:56; Proverbios 4:22; 2 Corintios 1:20.

 


CAPÍTULO NUEVE

 

LOS PROPÓSITOS DE LA SANIDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar nueve propósitos para la sanidad.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Al atardecer, trajeron a él muchos endemoniados. Con su palabra echó fuera a los espíritus y sanó a todos los enfermos, de modo que se cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo: El mismo tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades” (Mateo 8:16-17).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El propósito más obvio de la sanidad está en hacer el enfermo bien. Pero la sanidad y liberación sirven a otros propósitos más allá de hacer las personas sanas. Sanidad también:

 

DEMUESTRA EL CARÁCTER DE DIOS

 

Sanidad demuestra que Dios es cortés, bueno, misericordioso, y compasivo:

 

“Clemente y compasivo es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, y su misericordia está en todas sus obras” (Salmos 145:8-9).

 

“Jesús, movido a compasión, extendió la mano, le tocó y le dijo: --Quiero; sé limpio” (Marcos 1:41).

 

GLORIFICA A DIOS

 

Sanidad resulta en alabanza y gloria a Dios:

 

“Entonces se acercaron a él grandes multitudes que tenían consigo cojos, ciegos, mancos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó; de manera que la gente se maravillaba al ver a los mudos hablar, a los mancos sanos, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y glorificaban al Dios de Israel” (Mateo 15:30-31).

 

“... porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido” (Hechos 4:21).

 

CONFIRMA A JESÚS COMO EL SALVADOR Y MESÍAS

 

Lea Mateo 8:14-17 en su Biblia. Las sanidades registradas aquí confirman las palabras del profeta:

 

“... El mismo tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades” (Mateo 8:17).

 

En Lucas 5:18-26 la sanidad de un hombre cojo y el perdón de sus pecados confirman a Jesús como el Salvador así como sanador. Aquí están algunas otras referencias dónde sanidad y liberación confirmaron a Jesús como el Salvador:

 

“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre” (Juan 10:37-38).

 

“Por cierto Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Juan 20:30-31)

 

 

CONFIRMA EL MENSAJERO Y EL MENSAJE

 

Lea la historia de la sanidad del joven en 1 Reyes 17. Cuando este muchacho fue sanado, su madre dijo a la profeta Elías:

 

“Entonces la mujer dijo a Elías: ¡Ahora reconozco que tú eres un hombre de Dios y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca!” (1 Reyes 17:24).

 

La sanidad verificó al mensaje y el mensajero.

 

“Con todo eso, ellos continuaron mucho tiempo hablando con valentía, confiados en el Señor, quien daba testimonio a la palabra de su gracia concediendo que se hiciesen señales y prodigios por medio de las manos de ellos” (Hechos 14:3).

 

“Con todo eso, ellos continuaron mucho tiempo hablando con valentía, confiados en el Señor, quien daba testimonio a la palabra de su gracia concediendo que se hiciesen señales y prodigios por medio de las manos de ellos” (Hechos 4:13)

 

La Biblia registra que después de un gran milagro de sanidad, los líderes espirituales y políticos...

 

“Y viendo la valentía de Pedro y de Juan, y teniendo en cuenta que eran hombres sin letras e indoctos, se asombraban y reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13).

 

ANIMA LA RECEPTIVIDAD AL EVANGELIO

 

Es fácil de decirles a las personas sobre el Evangelio después de que ellas se han sanado. Hay varios ejemplos de esto en el libro de Hechos. Las sanidades abrieron la puerta para el Evangelio ser compartido para la salvación, la llenura del Espíritu Santo, y al crecimiento de la iglesia. Vea Hechos 2:42-47 y 5:14 para ejemplos.

 

Aunque sanidad anima la receptividad al Evangelio, siempre recuerde que no se reemplaza la predicación del Evangelio de salvación. La Palabra debe enseñarse juntamente con la demostración de poder a través de sanidades y liberaciones para traer las personas a una relación correcta con Dios. Siempre recuerde que es la Palabra que crea la fe para la salvación, sanidad, y liberación.

 

Sanidad es una herramienta poderosa de evangelización. En las sanidades registradas en la Escritura:

 

1. En 17 casos, las sanidades sucedieron en ocasiones de evangelización:

 

n       Mateo 4:24; 8:16; 9:2-8; 9:32-33

n       Marcos 1:23-28; 9:14-27; 10:46-52

n       Lucas 8:42-48; 13:10-13,16; 14:1-4; 17:11-19

n       Juan 4:28-30; 5:1-9, 14; 9:1-7

n       Hechos 3:1-10; 8:5-8; 14:8-10

 

2. En 16 casos, las sanidades tuvieron un resultado evangelista:

 

n       Mateo 9:2-8; 9:32-33; 12:9-13

n       Marcos 1:23-28; 5:1-13, 18-20; 7:32-37; 9:14-27

n       Lucas 5:12-14; 13:10-13,16; 17:11-19

n       Juan 4:28-30; 9:1-7

n       Hechos 3:1-8; 8:5-8; 9:32-35; 14:8-10

 

3. En 21 de 26 sanidades, hubo una ocasión o resultado evangelista.

 

ESTABLECE EL REINO DE DIOS

 

Las sanidades y liberaciones hechas por Jesús y Sus discípulos fueron la primera fase del establecimiento del Reino de Dios:

 

“Sanad a los enfermos que haya allí y decidles: 'El reino de Dios se ha acercado a vosotros” (Lucas 10:9).

 

 “Pero si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mateo 12:28).

 

Mientras usted ministra la sanidad, recuerde que el Reino no está presente aún en su llenura. En la llenura del Reino habrá ausencia completa de enfermedad y muerte. El cuerpo, así como el alma, no está redimido ahora como estará en la llenura del Reino.

 

Usted está salvo de la penalidad del pecado en el pasado y puede ser salvo de su poder en el presente. En el futuro, usted será salvo de la presencia del pecado. El mismo es verdad de la enfermedad. La enfermedad no es una penalidad para nuestros pecados pasados. Nosotros podemos ser redimidos de su poder en el presente, pero no de su presencia hasta la eternidad futura.

 

DEMUESTRA EL JUICIO SOBRE EL ENEMIGO

 

Cuando usted pone las manos sobre el enfermo usted está declarando que el príncipe de este mundo se ha juzgado y el poder de la dolencia y enfermedad ha sido destruido (Juan 16.11). Recuerde que es el poder de la enfermedad que se destruye, no su presencia. Nosotros sólo seremos redimidos de su presencia cuando adentrarnos en la llenura del Reino de Dios.

 

AUMENTA A LOS LÍDERES ESPIRITUALES

 

Sanidad se ha usado para levantar a los grandes líderes espirituales. Pablo fue llamado para ser un apóstol del Evangelio en el momento de Su sanidad (Hechos 9).

 

RESULTA EN GRAN ALEGRÍA

 

Lea Hechos 8:5-25. Este pasaje explica la gran alegría que vino a los individuos y comunidades dónde la sanidad y la liberación habían sido ministradas.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Cuáles son los nueve otros propósitos de la sanidad además de la sanidad física, discutidos en esta lección?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

Dios tiene otros propósitos en su sanidad además de la sanidad física. Entender estos propósitos le ayudará a pedir la sanidad en confianza, conociendo que ella es la voluntad de Dios. Piense sobre cómo su sanidad...

 


Demostraría el carácter de Dios:

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Glorificaría a Dios:

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Confirmaría a Jesús como el Salvador y Mesías:

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Confirmaría el mensajero y el mensaje que usted enseña:

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Animaría la receptividad al Evangelio:

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Establecería el Reino de Dios:

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Demostraría el juicio sobre el enemigo:

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Produciría gran alegría:

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CAPÍTULO DIEZ

 

LOS DONES DE SANIDADES

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar el Espíritu Santo como parte de la Trinidad de Dios.

n       Resumir el ministerio del Espíritu Santo.

n       Definir “don espiritual”.

n       Definir los “dones de sanidades”.

n       Listar los dones espirituales específicos que complementan el don de sanidades.

n       Identificar quién debe estar involucrado en el ministerio de sanidad.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Pero a cada cual le es dada la manifestación del Espíritu para provecho mutuo. Porque a uno se le da palabra de sabiduría por medio del Espíritu; pero a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;  otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por un solo Espíritu” (1 Corintios 12:7-9).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La Biblia comisiona a todas los creyentes a estar involucrados en el ministerio de la sanidad y liberación, pero la Palabra también confirma que hay dones especiales de sanidades dados a algunos creyentes por el Espíritu Santo. Esta lección introduce el Espíritu Santo como la parte de la Trinidad de Dios, resume Sus ministerios, define los dones espirituales, y específicamente enfoca en los dones de sanidades y los dones espirituales relacionados.

 

EL ESPÍRITU SANTO

 

El Espíritu santo es parte del Trinidad de Dios que consiste en Dios el Padre, el Hijo Jesucristo, y el Espíritu Santo. Se revela la naturaleza triuna de Dios en los siguientes pasajes:

 

Mateo 3:16-17; Juan 15:26; Romanos 8:2-3; 2 Corintios 13:14; Efesios 2:18; 1 Pedro 4:14; y Hechos 2:33. El Espíritu Santo es omnipresente, lo que significa que Él está presente por todas partes (Salmos 139:7). Él es omnisciente, lo que significa que Él sabe todas las cosas (1 Corintios 2:10-11).

 

Él es omnipotente, lo que significa que Él es todo poderoso (Salmos 62:11). Él es eterno, lo que significa que Él es para todo siempre (Hebreos 9:14).

EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO

 

El Espíritu santo tiene muchos ministerios. Aquí está un resumen de lo en que la Biblia dice sobre Su papel:

 

Creación: Él estaba activo en la creación de la tierra.

 

Escrituras: Él ministró por originalmente revelar e inspirar las Escrituras y continúa ministrando y iluminando nuestros corazones para entender la Palabra.

 

Israel: El Espíritu Santo vino sobre los líderes de Israel, los guió a la tierra prometida, lleno sus lugares de adoración, y vendrá sobre ellos en el futuro durante la tribulación y milenio.

 

Jesús: Jesús fue concebido, ungido, sellado, guiado, capacitado, lleno, ofrecido a la muerte, y levantado de los muertos por el Espíritu Santo.

 

Pecadores: Los pecadores son convencidos de pecado y llevados al Evangelio por el Espíritu Santo.

 

Satanás: El poder de Satanás es reprimido por el poder del Espíritu Santo.

 

Iglesia: El Espíritu Santo formó la Iglesia, Él inspira su culto, dirige sus actividades misioneras, selecciona su ministerio, unge a sus predicadores, guías sus decisiones, y la bautiza con poder.

 

Creyentes: El Espíritu Santo convence a los creyentes de pecado, santifica, bautiza con poder, mora dentro de, fortalece, une, intercede, guías, demuestra el amor, conforma a la imagen de Cristo, revela la verdad, enseña, da convicción de salvación, da libertad, consuela, vivifica, habla a través de y a ellos, demuestra el poder de Dios, inspira la adoración, capacita para dar testimonio, y desarrolla el fruto espiritual y los dones espirituales. Una función importante del Espíritu Santo en la vida del creyente y de la Iglesia que se relaciona a sanidad y liberación es dar los dones espirituales.

 

LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

 

Los dones espirituales son habilidades sobrenaturales dadas por el Espíritu Santo a un creyente para ministrar como parte del Cuerpo de Cristo. Hay una diferencia entre el “don” del Espíritu Santo y los “dones” del Espíritu Santo. El “don” del Espíritu Santo se dio en Pentecostés y se registra en Hechos 2. Los “dones” del Espíritu Santo son habilidades sobrenaturales dadas a aquellos que han recibido el don del Espíritu Santo. Estos dones les permiten a los creyentes que ministren eficazmente tanto dentro del Cuerpo de Cristo como a los incrédulos.

 

Un don espiritual no es un talento o habilidad natural. Es una habilidad sobrenatural dada por el Espíritu Santo. Una persona no opera o desarrolla los propios dones espirituales en él. Los dones son habilidades sobrenaturales dadas a y operadas a través de él por el Espíritu Santo. Usted puede leer sobre los dones espirituales en los siguientes pasajes:

 

n       Romanos 12:1-8 1

n       1 Corintios 12:1-31

n       Efesios 4:1-16

n       1 Pedro 4:7-11

 

Como usted descubrirá en estos versículos, hay muchos dones espirituales dados a la Iglesia. Nuestro enfoque del estudio presente, sin embargo, es los dones de sanidades.

 

LOS DONES DE SANIDADES

 

Pero la manifestación del Espíritu se da a cada hombre para el provecho de todos.

 

“Pero a cada cual le es dada la manifestación del Espíritu para provecho mutuo. Porque a uno se le da palabra de sabiduría por medio del Espíritu; pero a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por un solo Espíritu” (1 Corintios 12:7-9).

 

Un creyente con los dones de sanar tiene la habilidad de permitir el poder de Dios fluir a través de él para restaurar la salud aparte del uso de métodos naturales. Todos los creyentes son comisionados para orar por el enfermo, pero un creyente con los dones de sanidades es usado específicamente y de forma consistente por Dios en esta área de ministerio.

 

Hay una variedad de dones de sanidades porque la palabra “dones” es plural. Hay maneras diferentes en que la sanidad viene y varios métodos de usar los dones. Piense en las varias maneras que Dios trabaja para traer a una persona a la salvación. ¿No puede ser que Él también trabaja de varias maneras para traer la sanidad?

 

Métodos o dones en sí mismos no sanan más que ellos salvan. Ellos son sólo canales a través de que el poder de Dios se manifiesta.

 

En la Biblia nosotros encontramos dones de sanidades manifestados por:

 

1. El ministro tocando al enfermo.

2. Las personas tocando al ministro.

3. Hablando la Palabra de sanidad de una distancia.

4. Hablando la Palabra de sanidad en la presencia del enfermo.

5. Tratando directamente con una persona.

6. Sanidad debido a la intercesión por otro.

7. Orando.

8. Sanidad que ocurrió a través de un acto de fe por la persona enferma.

9. Los varios tipos de fe:

 

n       La fe de uno que ministra.

n       La fe de uno buscando sanidad.

n       La fe de amigos.

n       La fe de parientes.

 

10. Agentes diferentes de sanidad. No hay nada sagrado sobre ellos, pero ellos fueron usados como un punto de contacto:

 

n       Escupe

n       Barro

n       La ropa de oración

n       Una cataplasma de higos

n       El dobladillo del vestido del ministro

n       Las sombras del ministro

n       Aceite

n       Dedos en la oreja

n       Agua

 

11. Los milagros especiales:

 

Dios unge a algunas personas con la por sanidades especiales. Por ejemplo, Dios usa a algunas personas para ministrar sobre todo a los pacientes de cáncer. Esto no significa usted no debe ministrar en todas las áreas de sanidad, pues el orden es sanar el enfermo en general. Pero el Espíritu Santo puede ministrar de forma consistente a través de usted a las enfermedades particulares.

 

LOS DONES ESPIRITUALES RELACIONADOS

 

Todos los dones espirituales son importantes y necesarios en el Cuerpo de Cristo, pero aquí está una lista de algunos de los dones espirituales que sobre todo complementan los dones de sanidad:

 

Enseñando Y Exhortación: Basado en la Palabra, ellos aumentan la fe por sanidad.

 

Profecía, Lenguas, Interpretación: Puede traer una palabra directa de Dios con respecto a la enfermedad y/o sanidad.

 

Don de Discernimiento de espíritus: Permite determinar si sanidad o liberación se necesita y conocimiento de los espíritus en funcionamiento.

 

Don De Fe: Imparte una confianza especial para actuar en el conocimiento proporcionado por el discernimiento y orar la oración de fe.

 

Palabra De Conocimiento: Da conocimiento de la causa raíz de la enfermedad. Es especialmente útil con la sanidad emocional o cuando se relaciona la enfermedad física a un problema demoníaco. Puede dar la visión sobre pecados que necesitan ser confesado, las fuerzas demoníacas involucradas, y las actitudes mentales que pueden estar bloqueando la sanidad.

 

Palabra De Sabiduría: Le permite usar el conocimiento que Dios cede en una “palabra de sabiduría” (instrucción) a la persona enferma.

 

Don De Milagros: Las sanidades instantáneas y creativas, es decir, el crecimiento de un miembro, etc. Ellos son eventos para los cuales ninguna explicación natural puede darse, algo que de ninguna manera podría ocurrir por los medios naturales. Usted puede aprender más sobre estos dones en el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha titulado “El Ministerio Del Espíritu Santo”.

 

BUSCANDO LOS DONES ESPIRITUALES

 

La Biblia enseña que por lo menos cada creyente tiene un don espiritual:

 

“Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

“Pero a cada cual le es dada la manifestación del Espíritu para provecho mutuo. Pero todas estas cosas las realiza el único y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él designa” (1 Corintios 12:7,11).

 

Porque cada creyente tiene por lo menos un don espiritual, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad para descubrir y usar su don. La Biblia dice que nosotros debemos buscar los dones espirituales:

 

“Con todo, anhelad los mejores dones” (1 Corintios 12:31).

 

Cuando usted ora por los dones de sanidades, usted está preguntándole a Dios para desarrollar lo que ya está en usted, pues todos los creyentes tienen el potencial y a autoridad para poner las manos sobre el enfermo para sanidad. Jesús aumentó los recursos que a Él fue dado (Lucas 5:22) y a Timoteo fue dicho para avivar el don dentro de él (2 Timoteo 1:3).

 

EL MINISTERIO DE LA IGLESIA

 

Todos los creyentes son comisionados para sanar el enfermo, y aunque Dios mueve a través de algunos en los dones especiales de sanidad, todos los creyentes deben estar involucrados en el ministerio de sanidad. Aquí está una lista de aquellos que la Biblia dice que deben estar involucrados al en la ministrar la sanidad:

 

n       Pastores y pastores (los líderes espirituales): Ezequiel 34

n       Presbíteros / diáconos: Santiago 5:14

n       Creyentes comunes: Lucas 16:15-18; Santiago 5:16

n       Aquellos con los dones especiales de sanar: 1 Corintios 12:9

n       La Iglesia entera (debe ser un centro sanador): Lucas 14:16-24

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Quién el Espíritu Santo es?

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_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

3. Resuma lo que usted aprendió sobre el ministerio del Espíritu Santo en esta lección.

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4. ¿Qué es un don espiritual?

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5. Defina los “dones de sanidades”.

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6. ¿Qué dones espirituales específicos complementan sobre todo el don de sanidad?

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7. ¿Quién deberá estar involucrado en ministrar la sanidad?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. ¿Usted tiene dificultad en cree para un milagro para su propia condición física o de alguien a quien usted está ministrado? Dios ha creado un orden natural, pero Él no está limitado por tal orden. Los milagros ocurren cuando Dios sobrenaturalmente se mueve más allá de los límites del orden natural. Realmente, las sanidades milagrosas son una restauración a la normalidad. Es la enfermedad y la posesión demoníaca que son antinaturales y contrarias a las leyes originales de Dios. Así realmente, sanidades milagrosas, liberaciones, etc., es un retorno a la normalidad. En la realidad, no es milagros que son raros, pero su ausencia de nuestro ministerio.

 

2. En el libro de Hechos, note las personas diferentes que Dios usó en los dones de sanidades:

 

n       Hechos 3:1-11: Pedro y Juan (apóstoles)

n       Hechos 5:15; 9:32-34: Pedro (apóstol)

n       Hechos 8:5-7: Felipe (evangelista y diácono)

n       Hechos 9:17-18: Ananías (un creyente desconocido)

n       Hechos 14:8-10; 28:7-9: Pablo (apóstol)

 

3. El Espíritu Santo es el dador de dones espirituales. Aquí está cómo recibir el bautismo del Espíritu Santo:

 

n       Arrepiéntase y sea bautizado: Hechos 2:38

n       Crea que es para usted: Hechos 2:39

n       Deséelo: Juan 7:37-39

n       Acéptelo como un don: Hechos 2:38

n       Ríndase a Dios: Isaías 28:11; Hechos 2:4

n       Pida las oraciones de otros creyentes: Hechos 2,4,10

 

4. Repase los pasajes de nuevo sobre los dones espirituales:

 

n       Romanos 12:1-8

n       1 Corintios 12:1-31

n       Efesios 4:1-16

n       1 Pedro 4:7-11

 

Usted ha descubierto su propio don(es) espiritual(es)? ________ ¿En ese caso, usted está usándolo para ministrar a otros activamente? ________ ¿Si usted no está usando su don, cómo usted puede empezar a usarlo? ________________________________

 

5. Para estudio adicional del Espíritu Santo y los dones espirituales, obtenga el curso de la Red Internacional Tiempo de Cosecha titulado “El Ministerio Del Espíritu Santo”.


CAPÍTULO ONCE

 

LAS TRADICIONES DE HOMBRES

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Responda a las siguientes tradiciones de los hombres acerca de la sanidad:

 

o        Sanidad y los milagros no son para hoy.

o        ¿Por qué no se levantan todos los muertos?

o        ¿Por qué Cristianos mueren?

o        La medicina moderna hace la sanidad divina innecesaria.

o        La sanidad divina es enseñada por los cultos falsos.

o        El cuerpo es más enfatizado el alma.

o        Usted está enfermo debido a su pecado.

o        Es la voluntad de Dios para usted estar enfermo.

o        Ésta es una aflicción del justo.

o        La sanidad divina es rara.

o        Su enfermedad es su cruz.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Mi alma está pegada al polvo; vivifícame según tu palabra. Mis caminos te declaré, y me respondiste; enséñame tus leyes. Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas. Mi alma llora de ansiedad; sostenme conforme a tu palabra” (Salmos 119:25-28).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Tradiciones son creencias, reglas, y principios de los hombres. Nuestras tradiciones y creencias impiden la obra de la Palabra de Dios. Jesús les dijo a los líderes religiosos de Su tiempo:

 

“... Así habéis invalidado la palabra de Dios por causa de vuestra tradición” (Mateo 15:6).

 

Si la fe viene por oír la Palabra de Dios, entonces ella irse por oír y aceptar las tradiciones y doctrinas de los hombres que destruyen la fe.

 

Esta lección discute tradiciones comunes de los hombres acerca de la sanidad. Una contestación bíblica a cada tradición se presenta desde que el mejor remedio contra el error no es el silencio, pero la proclamación de la verdad de la Palabra de Dios. Cuando nosotros quitamos las tradiciones y objeciones acerca de la sanidad nosotros quitamos las barreras que bloquean la sanidad divina de ocurrir.

 

El Salmista David indicó que aunque él previamente declaró sus propios caminos ahora él deseaba aprender los caminos de Dios:

 

“Mi alma está pegada al polvo; vivifícame según tu palabra. Mis caminos te declaré, y me respondiste; enséñame tus leyes. Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas. Mi alma llora de ansiedad; sostenme conforme a tu palabra” (Salmos 119:25-28).

 

David reemplazó las tradiciones con la Palabra de Dios, y haciendo así, su alma fue vivificada (sanada y renovada).

 

Aquí están algunas tradiciones comunes de los hombres acerca de la sanidad:

 

"SANIDAD Y MILAGROS NO SON PARA HOY"

 

Algunas personas reivindican que la sanidad sólo era para los tiempos de la Biblia o para el futuro cuando Jesús retornar.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Dios dice:

 

“... Yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

“Yo soy” está en el tiempo presente. ¿Cómo nosotros podemos cambiarlo a “Yo fue” en el pasado o “Yo seré” en el futuro? La Biblia enseña que Dios no cambia:

 

“Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

 

“Porque yo, Jehová, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos!” (Malaquías 3:6).

 

Dios no ha cambiado desde el principio de los tiempos:

 

“Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos!” (Hebreos 13:8).

 

Si el día de los milagros es pasado, entonces lo mismo sucedió con el día de salvación, pues no hay ningún milagro mayor que la salvación. Algunos dicen que la sanidad es para el futuro cuando Jesús retornar a la tierra. Si esto es verdad, entonces el ministerio de maestros, pastores y otros líderes también deben ser para ese tiempo futuro porque el don de sanidad es un don espiritual así como estos otros dones.

 

El argumento más convincente contra las demandas que los milagros no son para hoy es el registro documentado de la experiencia. Hay siete “dispensaciones” o “edades” en que Dios ha tratado con el hombre de maneras especiales. Éstas son:

 

n       La edad de la inocencia: Génesis 1:28

n       La edad de la conciencia: Génesis 3:23

n       La edad del gobierno humano: Génesis 8:20

n       La edad de la promesa: Génesis 12:1

n       La edad de la ley: Éxodo 19:8

n       La edad de la gracia: Juan 1:17

n       La edad del Reino: Efesios 1:10

 

La venida de Jesús introdujo la última edad, la edad del Reino. Al principio de esta edad, Jesús realizó milagros y sanidades:

 

“Y respondiendo les dijo: --Id y haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son hechos limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncia el evangelio” (Lucas 7:22).

 

El libro de Hechos registra los milagros y sanidades en la Iglesia Primitiva. El registro documentado de la historia de la Iglesia moderna también confirma muchas sanidades y milagros.

 

"¿POR QUÉ NO SE LEVANTAN TODOS LOS MUERTOS?”

 

Algunas personas preguntan, “¿Si sanar es para hoy, por qué los creyentes no pasan levantando todos aquellos que están enfermos y muertos?”

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Levantar el muerto no fue parte de la Gran Comisión dada a la Iglesia. Se ordenó a los discípulos cuando ellos fueron enviados en un viaje de predicación para anunciar el Reino. La resurrección de los muertos fue las primicias de la resurrección de Jesús que estaba para venir.

 

Hay una diferencia entre los milagros especiales y los milagros del pacto. Se realizaron milagros especiales como una señal en circunstancias especiales, como volver el agua en vino, caminando sobre el mar, multiplicar los panes y peces, abrir el Mar Rojo, y levantar los muertos.

 

Sanidad es un milagro del pacto del Antiguo Testamento, no un milagro especial. Dios todavía levanta los muertos, pero esto es determinado por Su soberanía y no es una parte general de nuestra comisión para sanar.

 

"¿POR QUÉ CRISTIANOS MUEREN?"

 

Mientras nosotros estamos en el asunto de al muerte, algunos escépticos reivindican que si la sanidad divina siempre funcionase, ningún cristiano moriría.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Las Escrituras no hacen tal demanda. La Biblia sólo provee la salud divina dentro de la duración de la vida normal. Aunque la expiación de Cristo compró nuestra redención eterna de la muerte, estos cuerpos mortales morirán en el futuro a menos que Jesús vuelva primero y el rapto ocurra. La misma Biblia que enseña la sanidad también establece un límite en la longitud de la vida del hombre:

 

“Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años” (Salmos 90:10).

 

“Entonces, tal como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio” (Hebreos 9:27).

 

 

“LA MEDICINA MODERNA HACE LA SANIDAD DIVINA INNECESARIA”

 

La tradición dice: “No había ayuda médica competente por el tiempo de Jesús. Ahora que la ayuda está disponible, se espera que nosotros la usemos en lugar de orar a Dios por sanidad”.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Ya en 400 a.C. había una ciencia médica de sanidad. Hipócrates (460-370 a.C.), el padre de la medicina, desarrolló la ciencia de medicina a un estado relativamente alto. Algunas de sus técnicas aún se usan hoy. Grecia, Egipto, y Roma tenían muchos practicantes competentes por el tiempo de Jesús.

 

La sanidad divina no tiene nada que hacer con la competencia o incompetencia de la ciencia médica. Es una bendición proporcionada en la expiación. Cada buena dádiva viene de Dios, así es aceptable usar los recursos médicos legítimos. Recuerde, sin embargo, que la medicina no es una suplente para la promesa del pacto de sanidad.

 

A pesar de los progresos de la medicina hay aún muchas enfermedades incurables, así la sanidad divina aún se necesita. También muchas personas están más allá del alcance de la ayuda médica. Por ejemplo, en África se ha estimado que unos 80% de las personas no tienen siquiera el cuidado médico elemental.

 

“LA SANIDAD DIVINA ES ENSEÑADA POR LOS CULTOS FALSOS”

 

La tradición dice: “La sanidad divina sólo se enseña por los cultos falsos”.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Wesley, Lutero, y Zinzendorf, líderes de las iglesias Metodista, Luterana, y Moravia, respectivamente, todos ellos enseñaron la sanidad divina. Aquellos que lo enseñan hoy, junto con el poder salvador de la sangre de Jesús y la deidad de Cristo, nos son menos ortodoxos que estos líderes.

 

Algunos cultos falsos enseñan la sanidad, pero no es ninguna verdadera sanidad bíblica. Es sanidad “psíquica” o de la “mente sobre la materia” que sana de otra fuente que Dios a través de Jesucristo.

 

Satanás es un engañador e imitador. Nosotros no eliminamos la sanidad divina simplemente porque él engaña y sana a través de los poderes malos. Satanás engaña muchos a creer que lavándose en el Río Ganges en India ellos se limpiarán del pecado. ¿Nosotros dejaremos de predicar la salvación sólo porque Satanás la imita? El hecho de Satanás imitar la sanidad divina es otra indicación de que hay una verdadera sanidad.

 

"EL CUERPO ES MÁS ENFATIZADO QUE EL ALMA"

 

La tradición exige: “La sanidad divina pone más énfasis en el cuerpo que en el alma”.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Algunos en los ministerios de sanidad han entrado en este modelo pero éste no es el modelo bíblico de sanar. El modelo bíblico trata del hombre entero, cuerpo, alma, y espíritu.

 

Sanidad no es un Evangelio de sí misma, es un aspecto del Evangelio de Cristo. Nunca debe predicarse aparte de la expiación para la salvación de las almas de los pecadores. La concentración de la iglesia en el espíritu y la preocupación de la medicina con el cuerpo los dos han perdido el concepto de la persona entera cómo es presentado en la Biblia.

 

"USTED ESTÁ ENFERMO DEBIDO A SU PECADO"

 

Una demanda a menudo oída es que “usted está enfermo porque usted pecó o tiene pecado en su vida”.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Nosotros ya hemos cubierto este asunto en la discusión sobre la fuente y razones para la enfermedad en Capítulo Dieciséis. Mientras toda la enfermedad está en el mundo debido al pecado, una persona no está necesariamente enferma debido al pecado personal.

 

"ES LA VOLUNTAD DE DIOS PARA USTED ESTAR ENFERMO"

 

“Es la voluntad de Dios para usted estar enfermo. Es para Su gloria”. ¿Usted ha oído esta demanda alguna vez?

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

Muchos no cuestionan si Dios puede o no sanar, pero si Él está deseoso. La Biblia indica que nosotros somos imprudentes si nosotros no entendemos la voluntad de Dios:

 

“Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad del Señor” (Efesios 5:17).

 

Conocer la voluntad de Dios acerca de la enfermedad proporciona una tierra fecunda en que la fe puede crecer. La oración de fe es la única oración que es eficaz para obtener la sanidad. No podemos orar mientras estemos preguntándonos si sanar es la voluntad de Dios.

 

Si usted realmente cree que es la voluntad de Dios para usted estar enfermo, entonces es equivocado pedir a alguien para orar por su sanidad. Si la enfermedad fuese de Dios, entonces los doctores serían del diablo porque ellos están intentando librar as personas de la enfermedad. Los hospitales estarían en pecado porque ellos están buscando librarse de las enfermedades en rebelión contra la voluntad de Dios. Cada enfermera estaría desafiando a Dios con cada esfuerzo para aliviar el sufrimiento.

 

Aquellos que creen la enfermedad es la voluntad de Dios no deben aceptar tratamiento médico para librarse de ella.

 

Ellos no deben permitir a un doctor operar y quitar la voluntad de Dios de su cuerpo. Si usted realmente cree que la enfermedad es la voluntad de Dios para usted como un creyente, usted debe detenerse de tomar los remedios y ver los doctores porque usted está luchando contra la voluntad de Dios.

 

Pero nosotros sabemos que los doctores, remedios, hospitales, y la ciencia médica son una extensión legítima de la bondad de Dios. Desde que la enfermedad es de Satanás, cada manera legítima de aliviar el sufrimiento es de nuestro Padre Celestial. (Por legítimo nosotros queremos decir los métodos que no involucran medios Satánicos o violan la Palabra de Dios.)

 

Es verdad que nuestros cuerpos fueron comprados con un precio y nosotros debemos glorificar a Dios en ellos, si nosotros estamos enfermos o bien. Pero en el registro bíblico, Dios se glorificó cuando se las personas fueron sanadas. Si la enfermedad glorifica Dios, entonces Cristo robó la gloria de Dios sanando el enfermo. Si la enfermedad glorifica Dios, nosotros todos debemos orar para estar enfermos. Dios no se glorifica por la enfermedad en el cuerpo así como no se glorifica por la enfermedad del pecado en el espíritu.

 

A veces Dios permite que un creyente tenga una enfermedad, pero siempre recuerde que Satanás es la fuente. (Job es un ejemplo de esto.)

 

A veces Dios permite que un creyente tenga una enfermedad, pero siempre recuerde que Satanás es la fuente. (Job es un ejemplo de esto.) Dios no colocará la enfermedad en un creyente. Él tiene conocimiento del ataque por Satanás y Él usa todas las cosas (incluso el malo) para cooperar para su bien. Por esto incluso durante la enfermedad usted puede estar más cercano al Señor. Dios siempre está buscando sacar el bien del mal.

 

Dios siempre está buscando sacar el bien del mal. Él usó los efectos del pecado para remediarlo por la muerte de Jesús. Dios no es la fuente de la enfermedad en la vida de un creyente, pero Él toma algo que Satanás intenta para el mal y trabaja en usted para lograr victorias espirituales mientras usted sufre el ataque.

 

Pablo predicó en Galacia por primera vez debido a un cambio en la agenda debido a la enfermedad (Gálatas 4:13-15).

 

La enfermedad de Trófimo lo impidió de ir a Roma con Pablo y sufrir un destino similar (2 Timoteo 4:20). Se usó la enfermedad para impedir el pecado en Génesis 12 y 20. Aunque estos ejemplos ilustran cómo Dios lo usa, recuerda que...

 

“Porque no aflige ni entristece por gusto a los hijos del hombre” (Lamentaciones 3:33).

 

La enfermedad sola no produce a santos. Puede producir amargor, quejas, personas descreídas. Es la Palabra que santifica y produce el crecimiento (Juan 17:17). Mientras es verdad que usted se acerca más a la Palabra durante una enfermedad, no es necesario tener la enfermedad para crecer espiritualmente.

 

Es útil recordar esto: La voluntad de Dios para los creyentes es la semejanza con Cristo en carácter.

 

Todo lo demás, incluso la enfermedad y salud, deriva su importancia con respecto a esta meta divina (Romanos 8:28-29).

 

En el caso de los incrédulos, la enfermedad es el resultado del pecado y el juicio inherente de Dios que viene del pecado. Pero Dios puede usar esto incluso para el bien, pues cuando la sanidad y la liberación son ministradas, la salvación puede resultar. Dios ha dado muchas promesas en Su Palabra con respecto a la sanidad y liberación. ¿Por qué Dios daría éstas en Su Palabra si Su voluntad para usted es la enfermedad? ¿Si un creyente dice, “yo no sé si es la voluntad de Dios para sanarme”, pregúntele, “¿Es la voluntad de Dios mantener Sus promesas?”

 

Jesús dijo, “Si usted me ha visto, usted ha visto el Padre”. Él dijo esto porque Él hizo la obra y la voluntad del Padre (Juan 14:9). Si usted alguna vez se pregunta si Dios quiere o no sanar, usted sólo tiene que mirar las acciones de nuestro Señor.

 

Cuando usted ora por sanidad, ore “Tu voluntad se hará” o “Según Tu voluntad”. No diga “Si es Tu voluntad” cuando usted está orando por sanidad y liberación. ¡Un pecador no ora, “Señor, si es Tu voluntad, sálvame!”. Sanidad es parte de la expiación así como la salvación. “Si” implica en duda que Dios quiera hacernos sanos. “Según Tu voluntad” proyecta la fe segura, mientras dejamos el método, alcance, y el momento adecuado a Él.

 

Incluso en los casos de enfermedad hacia la muerte, ore “Según Tu voluntad” no “Si es Tu voluntad sanar”. "Según Tu voluntad” deja el tiempo y las condiciones con Dios. Él puede escoger la última sanidad a través de muerte que libra a un creyente de la presencia de la enfermedad para toda la eternidad.

 

Jesús nos enseñó a orar “Sea hecha Tu voluntad, como en el cielo así también en a tierra”. No hay dolencia y enfermedad en el Cielo, por esto nosotros podemos orar confiadamente contra ellos en la tierra conociendo que ellos no son Su voluntad en el Cielo. Jesús nunca oró, “sana si es tu voluntad, Dios”. La única vez que Él oró “Si es Tu voluntad” fue con relación a Su propia sumisión al plan de Dios para Su vida - no por sanidad.

 

"Si es Tu voluntad” destruye la fe. Cuando se usó por un leproso que no conocías la voluntad de Cristo sobre la sanidad, Jesús corrigió su incertidumbre asegurándolo, “Yo quiero”.

 

Nunca convierta los hechos de Dios en esperanzas o preguntas. Actúe sobre ellos como realidades y usted descubrirá que ellos son poderosos.

 

Simplemente porque alguien no se sana inmediatamente o porque él muere de una enfermedad hacia la muerte no significa que no era la voluntad de Dios sanarlo. Nosotros vemos las cosas por lo que se refiere al tiempo, mientras Dios las ve por lo que se refiere a la eternidad. Usted debe recordar que hay sanidades que son tardadas. Algunas son:

 

Tardadas en el tiempo mortal: Sara no se sanó inmediatamente de su esterilidad. Job no fue sanado inmediatamente. El padre de Juan Bautista no se sanó de su mudez hasta un tiempo fijo. Jesús oró dos veces por un hombre ciego que recibió sólo la sanidad parcial en la primera vez.

 

A veces se tardan las curaciones para traer una gloria mayor a Dios. Un ejemplo bueno de esto es la historia de la resurrección de Lázaro.

 

Tardadas en la eternidad: La muerte es simplemente un evento dentro del reino de la eternidad en la vida de un creyente. Incluso una enfermedad hacia la muerte es sorbida en victoria porque la muerte para un creyente es la última sanidad. Cuando nosotros entramos en la presencia del Señor nosotros somos hechos sanos y ya no padecemos de pecado o enfermedad. Hablando de la muerte, Pablo dice que nosotros estamos preparados para este propósito: “Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor” (2 Corintios 5:6-9).

 

Si usted no cree que la sanidad es para todos, entonces usted debe creer que la sanidad se gobierna por la revelación directa en cada caso acerca de si es o no la voluntad de Dios sanar. Usted está entonces confiando en la revelación directa para el hombre en lugar de la Palabra escrita de Dios. Usted no tendrá ninguna base para la fe hasta que usted reciba una revelación especial en cada caso que el enfermo está entre los favorecidos a ser sanados.

 

"ÉSTA ES UNA AFLICCIÓN DEL JUSTO"

 

Algunas personas exigen: "Muchas son las aflicciones del justo. Su enfermedad es una aflicción que usted debe llevar porque usted es justo”.

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

El significado de la palabra “aflicciones” usadas en Salmos 34:19, de dónde esta tradición desarrolló, no se refería a la enfermedad, pero a las pruebas, penalidades, persecuciones, o tentaciones. Aun cuando se refirió a la enfermedad, el resto del versículo indica que el Señor quiere librarnos.

 

En Santiago 5:13-16 una diferencia es nombrada entre las aflicciones y enfermedades. Si usted se aflige con las pruebas, persecuciones, y tentaciones, usted debe orar por usted (Santiago 5:13).

 

Aunque usted pueda pedir a otros para orar con usted, ellos no son llamados a orar para que todos sus problemas se vayan.

 

La Escritura le dice que ore cuando usted está afligido porque usted necesita aprender a ser un victorioso que ora a través de las pruebas y tentaciones. En los casos de enfermedad, sin embargo, los ancianos serán llamados para orar (Santiago 5:14). El enfermo será salvo (de su enfermedad física), levantado (el retorno de la fuerza), y perdonado de pecado (la sanidad espiritual).

 

“LA SANIDAD DIVINA ES RARA”

 

Algunos objetan que la sanidad divina es rara. Ellos preguntan, “Por qué sólo se levanta la esperanza de personas para defraudarlas?"

 


NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

La sanidad divina no es rara. Las páginas del Nuevo Testamento están llenas con historias de sanidades y liberaciones. El registro de historia de la iglesia también tiene médicamente muchos documentado las sanidades divinas.

 

"SU ENFERMEDAD ES SU CRUZ"

 

"Su enfermedad es su cruz. Usted debe aprender a vivir con ella”. ¿Usted ha oído esta demanda alguna vez?

 

NUESTRA CONTESTACIÓN:

 

La demanda que la enfermedad es su cruz es fácilmente tratada. La cruz no es los problemas, dolencias, y aflicciones que vienen sobre nosotros sin ninguna opción de nuestra parte. Jesús aclaró que “tomar la cruz” es un acto voluntario, no algo que nosotros aceptamos porque nosotros no tenemos opción. Jesús no trató la enfermedad y la muerte como una cruz enviada de Dios. Él los trató como un enemigo. ¿Si usted cree que la enfermedad es su cruz, entonces por qué usted busca ayuda médica para librarse de ella?

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_____________________________________________________________________

 

2. Escriba su contestación a lo siguientes tradiciones de hombres:

 

Sanidad y milagros no son para hoy:

_____________________________________________________________________

 

¿Por qué todos los muertos no se levantan?

_____________________________________________________________________

 

¿Si la sanidad divina siempre funciona, por qué los Cristianos mueren?

_____________________________________________________________________

 

La medicina moderna hace la sanidad divina innecesaria:

_____________________________________________________________________

 

La sanidad divina es enseñada por los cultos falsos:

_____________________________________________________________________

 

En la sanidad divina, el cuerpo recibe más énfasis que el alma:

_____________________________________________________________________

 

Usted está enfermo debido a su pecado:

_____________________________________________________________________

 

Es la voluntad de Dios para usted estar enfermo:

_____________________________________________________________________

 

Ésta es una aflicción del justo:

_____________________________________________________________________

 

La sanidad divina es rara:

_____________________________________________________________________

 

Su enfermedad es su cruz:

_____________________________________________________________________

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

¿Cuáles de las siguientes tradiciones usted tiene oído que expresa su propia enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando? Marque aquellas que aplican:

 

___ Sanidad y milagros no son para hoy.

___ ¿Por qué todos los muertos no son resucitados?

___ ¿Si sanidad divina funciona, por qué los Cristianos mueren?

___ La medicina moderna hace la sanidad divina innecesaria.

___ Sanidad divina es enseñada por los cultos falsos.

___ El cuerpo recibe más énfasis que el alma.

___ Usted está enfermo debido a su pecado.

___ Es la voluntad de Dios para usted estar enfermo.

___ Esta es una aflicción del justo.

___ Sanidad Divina es rara.

____ La enfermedad es su cruz.

 

Escriba la contestación que usted usará contra estos desafíos cuando ellos se expresaren de nuevo en el futuro:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 


CAPÍTULO DOCE

 

UN AGUIJÓN EN LA CARNE

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar qué era el agujón en la carne de Pablo.

n       Identificar lo que la Biblia indica que era el aguijón.

n       Explicar por qué fue permitido.

n       Describir lo que hizo.

n       Resumir cómo fue manifestado.

n       Explicar los resultados del aguijón en la carne de Pablo.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“... Se convertirán a Jehová, quien atenderá a sus súplicas y los sanará” (Isaías 19:22).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En la última lección usted estudió algunas tradiciones de los hombres que crean problemas para los creyentes que buscan sanidad y liberación. Esta lección involucra una tradición que centra en el aguijón en la carne de Pablo descrita en 2 Corintios 12. Porque él es a menudo debatido y tan crítico al problema de la sanidad, nosotros hemos consagrado una lección entera a él.

 

Se han enseñado muchas personas que el aguijón de Pablo era la enfermedad y que así como él oró tres veces por él sin resultados, ellos se destinan a tener su propio “aguijón en la carne” de enfermedad. La tradición dice, “Su enfermedad es un aguijón  en la carne como Pablo y usted tendrá que aprender a vivir con él”. 

 

La tradición del “aguijón en la carne” es un bloqueo mayor que impide muchos de recibir la sanidad. Se ha empleado mal para intentar explicar por qué las personas no recibieron una sanidad visible y como una excusa para nuestra ineficacia. Mientras usted empieza esta lección, coloque al lado todo lo que usted tiene aprendido del hombre acerca de este problema pues nosotros examinamos exactamente lo que las Escrituras enseñan.

 

EL AGUIJÓN EN LA CARNE DE PABLO

 

Aquí está lo que la Biblia enseña sobre el espino en la carne de Pablo:

 


Lo Que Era:

 

La Biblia dice que era “un mensajero”. La palabra griega “mensajero” aparece siete veces en el Nuevo Testamento. Se traduce “ángel” 181 veces. Todo las 188 veces está hablando de una personalidad, no una dolencia o enfermedad. Un “mensajero” es una personalidad.

 

El uso de la palabra “aguijón” en el Antiguo Testamento también apoya esto. La palabra aguijón es usada en Números 33:55 y Josué 23:13 para describir a los habitantes de la tierra de Canaán. En los dos casos no era una aflicción física, pero un golpe por un enemigo.

 

De Quién Era:

 

La Biblia dice que era un mensajero de Satanás.

 

POR QUÉ FUE PERMITIDO:

 

El aguijón se permitió por tres razones principales:

 

1. Prevenir el Pecado:

 

Pablo dijo que aguijón se permitió debido a la abundancia de las revelaciones que él recibió y su tendencia hacia el orgullo. Antes de cualquiera reivindicar tener un aguijón en la carne él debe considerar cuántas revelaciones y visiones él ha tenido. ¿Él se califica para un aguijón? La mayoría de las personas que piensan que ellos tienen un aguijón en la carne no han tenido cualquier clase de revelación o visión.

 

2. Cumplir la Profecía:

 

El aguijón también era parte de un cumplimiento profético. Cuando Pablo se convirtió, Dios dijo...

 

“Porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16).

 

3. Proporcionar Fuerza:

 

Los problemas creados por el “aguijón” proveyeron la oportunidad para la fuerza de Dios ser manifestada.

 

LO QUE HIZO:

 

El aguijón golpeaba Pablo. “Golpear” significa “dar golpes repetidos, una y otra vez”. La palabra “golpear” no se refiere a un estado permanente de enfermedad pero a os golpes repetidos. El mensajero fue enviado para golpear a Pablo para intentar detener la Palabra de Dios de predicarse.

 

CÓMO FUE MANIFESTADO:

 

Aquí están algunos ejemplos de las varias maneras que este aguijón avivó la oposición

para golpear a Pablo:

 

1.      Los judíos determinaron matar a Pablo poco después de su conversión: Hechos 9:23.

2.      Pablo se unió a los creyentes: Hechos 9:26-29.

3.      Él sufrió oposición por Satanás: Hechos 13:6-12.

4.      Él sufrió oposición por los judíos en una chusma: Hechos 13:44-49.

5.      Él fue expulso de Antioquia en Pisidia: Hechos 13:50.

6.      Él fue asaltado y expelido de Iconio: Hechos 14:1-5.

7.      Él huyó de Listra y Derbe dónde él fue apedreado y dejado cómo muerto: Hechos 14:6-19.

8.      Él estaba disputando continuamente con los hermanos falsos: Hechos 19:8.

9.      Él fue rendido y encarcelado en Filipos: Hechos 16:12-40.

10.  Él fue agredido y expelido de Tesalónica: Hechos 17:1-10.

11.  Él fue agredido y expelido de Berea: Hechos 17:10-14.

12.  Él fue agredido en Corinto: Hechos 18:1-23.

13.  Él fue agredido en Efeso: Hechos 19:23-31.

14.  Hube un complot contra su vida por los judíos: Hechos 20:3.

15.  Él fue agarrado por los judíos, agredido, probado en la corte cinco veces, y sufrió otras penalidades: 2 Corintios 11:23-33.

 

Nunca una vez, en todos sus escritos, Pablo nombró la enfermedad como un golpe que él sufrió. En 1 Corintios 4:11, Pablo mostró que su idea de golpear no era una enfermedad permanente. Él dijo, “Hasta la hora presente sufrimos hambre y sed, nos falta ropa, andamos heridos de golpes y sin dónde morar”. Pablo experimentó a enfermedad como indicado en Gálatas 4:13-16, pero ésta no era su aguijón porque no era una condición permanente. Él dijo que él sólo lo tenía al principio.

 

Algunos creen que el aguijón de Pablo era los ojos defectivos, pero sus ojos se sanaron de ceguedad (Hechos 9:18). Creer que él continuó teniendo problemas en los ojos desacredita el poder sanador de Dios. También, ¿tendría razón llamar los problemas de los ojos de pablo, que eran el resultado de ver la gloria de Dios, de mensajero de Satanás? El propio Pablo nos dice en el año 60 d.C., cuando él escribió esta epístola, que fue circa de 14 años atrás que él recibió la revelación abundante que produjo o aguijón en la carne. Esto fue 12 años después de su experiencia de conversión en que él vio la gloria de Dios.

 

Cuando Pablo usa la frase en Gálatas 4:15, “habríais sacado vuestros ojos para dármelos”, es una figura hebrea de lenguaje. Es similar a frases usadas en algunos lugares hoy para expresar intenso deseo. Por ejemplo, “Yo daría mi brazo derecho”. Si Pablo tuviera la enfermedad oriental de oftalmia con pus corriendo de sus ojos como algunos reivindican, es extraño que esto inspirase las personas a la fe por milagros especiales.

 

SUS RESULTADOS:

 

Pablo habla de su “debilidad física” que significa, “carencia de fuerza, debilidad, una incapacidad para producir resultados a través de sus propias habilidades naturales”. A través de esta debilidad, se manifestaron el poder y la fuerza de Dios.

 

CONCLUSIÓN

 

La conclusión con respecto al aguijón de Pablo es que aunque nosotros no podamos saber con toda seguridad exactamente lo que el aguijón era, si usted fue enseñado que era una enfermedad, tenga en la mente lo siguiente: El aguijón de Pablo produjo el poder de Dios demostrándose en Su vida. Algunas personas usan “el aguijón en la carne” como excusa para postrarse en enfermedad. Ellas deben recordar que el único ejemplo bíblico de tal aguijón en la carne escribió, predicó, y viajó con todos sus compañeros en el ministerio. El aguijón no impedía su servicio dinámico para el Reino ni la demostración del poder de Dios a través de él.

 

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Qué era el aguijón en la carne de Pablo?

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3. ¿Según la Biblia, lo que era el aguijón en la carne de Pablo?

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4. ¿Por qué este aguijón en la carne fue permitido?

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5. ¿Qué el aguijón hizo a Pablo?

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6. ¿Cómo el aguijón en la carne de Pablo fue manifestado?

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7. ¿Cuál fue los resultados del aguijón en la carne de Pablo?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. ¿Usando lo que usted aprendió en esta lección, cómo usted respondería a alguien que reivindica que su enfermedad es una “aguijón en la carne” de la parte Dios?

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2. Estudie la promesa de sanidad:

 

“... Se convertirán a Jehová, quien atenderá a sus súplicas y los sanará” (Isaías 19:22).

 

“Suplicar" significa pedir seriamente y solicitar urgentemente. Dios promete que Él sanará aquellos que lo ruegan.

 

3. Aunque el aguijón de Pablo no era ninguna enfermedad, usted puede reivindicar la misma fuerza que Dios proporcionó a él si en golpear externo o la debilidad física mientras usted espera la sanidad total. Dios le dijo a Pablo:

 

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Coríntios 12.9).

 

La contestación de Pablo a esto fue...

 

“Por eso me complazco en las debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias por la causa de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:9-10).

 

4. Piense sobre su propia condición física o de alguien a quien usted está ministrando la sanidad:

 

¿Cuáles son sus debilidades presentes?

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¿Cómo la fuerza de Dios puede manifestarse en estas debilidades?

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¿Mientras esperando la sanidad, lo que puede hacerse para traer la gloria a Dios? (Incluso si postrado o en una silla de ruedas algo puede ser hecho – ellos pueden volverse un intercesor en la oración.)

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5. ¿Está usted experimentando el golpear externo de Satanás además de sus problemas físico? ¿Qué problemas usted está experimentando presentemente?

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¿Cómo la gloria de Dios puede manifestarse en estas circunstancias?

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CAPÍTULO TRECE

 

LAS PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Definir “variables”.

n       Discutir las siguientes variables que afectan la sanidad:

 

o        Falta de enseñanza

o        Incredulidad

o        Falta de fe

o        Falta de poder

o        Pecado personal no confesado

o        Rechazo para ser hecho sano

o        Falta de decisión y deseo

o        Problemas con la petición

o        Falta de perseverancia

o        Desobediencia en el proceso de sanidad

o        Discernir inadecuadamente el Cuerpo de Cristo

o        El espíritu maligno no expulso

o        Neutralizando la obra de Dios

o        La violación de las leyes naturales

o        El tiempo fijado para morirse

 

n       Responder a estas variables.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

¿Por qué más personas no se sanan? ¿Por qué algunos se sanan mientras otros no son sanados? ¿Por qué los cristianos superficiales y mundanos se sana a veces mientras las personas más sinceras y capacitadas no han recibido aún la sanidad divina?

 

Éstas son algunas de las preguntas que usted enfrenta cuando usted empieza a ministrar sanidad y liberación. Esta lección trata con las variables que afectan la sanidad. Una “variable” es un factor que causa variaciones o resultados diferentes.

 

Dios prometió sanar en Su Palabra. Nosotros debemos recordar, sin embargo, que cada promesa de Dios es condicional a la contestación del hombre. Por esto es importante entender las variables que afectan la sanidad.

 

 

ENTENDIENDO Y RESPONDIENDO A LAS VARIABLES

 

Las variables en el ministerio de sanidad son las razones por qué algunas personas se sanan y otras no. Antes que usted empiece este estudio, es importante recordar que usted nunca tendrá las respuestas a cada pregunta que usted encuentra en la sanidad y liberación.

 

Es la naturaleza humana querer entender todo. La primera tentación centró en este mismo problema. Este deseo de saber todo fluye de la rebelión de tener preguntas sin contestaciones. Este problema de la naturaleza humana es uno que usted debe vencer para ministrar sanidad y liberación eficazmente.

 

La Biblia revela algunas variables que afectan la sanidad y liberación, pero usted nunca tendrá las respuestas a cada pregunta. Si usted hiciera, usted tendría ninguna necesidad de Dios o de fe. La Biblia es clara en que algunas cosas se revelan a nosotros, mientras otras no son:

 

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

 

Sanidad y liberación, usted debe aprender a colocar al lado las preguntas sin contestaciones y dejar las cosas secretas con el Señor.

 

Sanidad y la liberación son parte del Evangelio así como la salvación. Cuando usted ministra sanidad y liberación y algunos no reciben, usted será tentado a desistir. Pero considera esta pregunta: ¿Usted deja de predicar la salvación sólo porque todos que oyen el mensaje no se salvan? ¿Por qué nosotros debemos tan rápidamente entonces dejar de ministrar sanidad y liberación porque no todos las reciben? Es probablemente que sea porque en la sanidad y liberación, el orgullo entra en escena. Nosotros tememos ser avergonzados cuando nosotros oramos para una persona visiblemente enferma y ella no se sana. Otros pueden ver esto porque es externo. Si alguien responde a la salvación pero realmente no se salva, las personas no pueden verlo porque es interior. Nuestro orgullo es afectado por qué las personas puede ver externamente.

 

Usted nunca tendrá las respuestas para todas las variables que afectan la sanidad más que usted tendrá para los factores que afectan las contestaciones a la salvación. Algunos se salvan y algunos no. Algunos se sanan, algunos no.

 

La Biblia revela algunas variables que afectan la sanidad y liberación, sin embargo. Es importante para usted entender éstos para que usted pueda ayudar a otros a trabajar a través de ellas para recibir la sanidad.

 


Aquí están algunas de estas variables:

 

FALTA DE ENSEÑANZA

 

Falta de conocimiento sobre sanidad, sus principios, fuente, cómo ejercer la fe, y recibir, todos estos pueden afectar la sanidad. Dios dijo:

 

“Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento” (Oseas 4:6).

 

Jesús dijo que nosotros erramos cuando nosotros no entendemos la Palabra de Dios y Su poder:

 

“Entonces respondió Jesús y les dijo: --Erráis porque no conocéis las Escrituras, ni tampoco el poder de Dios” (Mateo 22:29).

 

Algunas personas no reciben la sanidad porque ellas no entienden la Palabra de Dios y Su poder. La fe para sanidad viene por oír la Palabra de Dios acerca de la sanidad (Romanos 10:17). La Biblia llama la Palabra de Dios de semilla. Algunas personas intentan segar una cosecha de sanidad sin la Palabra de sanidad al ser plantada en sus corazones. La semilla no puede trabajar a menos que esté en nosotros. Antes de decir, “Yo soy el Señor tu sanador”, Dios dijo primero, “Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes”. La Palabra precedió la sanidad.

 

¿Cuántas personas se salvarían si ellas nunca escuchasen un mensaje sobre la salvación? O cuántos si salvarían si los puntos principales de un mensaje de la salvación fuesen:

 

n       Tal vez no sea la voluntad de Dios salvarlo.

n       Su pecado es para la gloria de Dios.

n       El día de salvación es pasado.

 

Todavía nosotros oímos hablar estas declaraciones sobre la sanidad qué también es parte de la expiación de Cristo:

 

n       Tal vez no sea la voluntad de Dios sanarlo.

n       Su enfermedad es para la gloria de Dios.

n       El día de sanidad es pasado.

 

Deben enseñarse las personas en la Palabra de Dios con respecto a la sanidad así como ellas son enseñadas sobre la salvación. Es la semilla de la Palabra que trae la cosecha de sanidad.

 

INCREDULIDAD

 

Otra variable que afecta la sanidad es la incredulidad. La incredulidad puede resultar de...

 

n       Pensar que Dios no puede sanar.

n       Pensar que Dios puede sanar, pero Él no puede escoger sanarme.

n       Pensar que Dios puede sanar, y que Él puede sanarme, pero no ahora.

n       Un ambiente de incredulidad que impide la sanidad.

Hay varios ejemplos Bíblicos de cómo la incredulidad impidió el trabajo de Dios. En la ciudad de Nazaret Jesús...

 

“Y no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos” (Mateo 13:58).

 

Jesús se maravilló, o estaba asombrado, que las personas no creerían:

 

“Estaba asombrado a causa de la incredulidad de ellos...” (Marcos 6:5-6).

 

La Biblia dice:

“Pero pida con fe, no dudando nada. Porque el que duda es semejante a una ola del mar movida por el viento y echada de un lado a otro. No piense tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos” (Santiago 1:6-8).

 

Lea la historia de la sanidad de la hija de Jairo en Marcos 5:35-40. Usted descubrirá que aquellos que impedirían el ambiente de fe fueron colocados para fuera del cuarto mientras Jesús ministraba la sanidad.

 

La incredulidad colectiva es una de las razones principales que nosotros no vemos la sanidad y liberación fluyendo en nuestras iglesias como Dios piensa. Nosotros somos miembros unos de los otros. Si parte de nuestro Cuerpo no cree en sanidad, esta incredulidad puede impedir el flujo de su poder en nuestro medio.

 

La Biblia dice, “Estas señales seguirán a LOS que creen”. Este versículo está hablando de creyentes (la iglesia). El versículo no lo dice “lo que cree”, refiriéndose a un individuo. No fue la fe de un o dos evangelistas solitarios que produjo las sanidades registradas en Hechos. Fue la fe de una Iglesia llena del Espíritu como un todo.

 

¿Si Jesús no pudiera hacer obras poderosas en Nazaret debido a su (colectiva) incredulidad, también no es nuestra incredulidad colectiva impide la sanidad? Hoy una parte grande de la Iglesia está oponiéndose a lo que la Iglesia temprana prevaleció en oración. Ellos no han aceptado la actitud bíblica hacia la enfermedad. Ellos no han sido enseñados en la Palabra de Dios sobre sanar. Todavía, ellos apuntan a aquellos que no reciben la sanidad para acusar a los que han intentado ministrar sanidad. Pero es un fracaso por lo que ellos – colectivamente – son grandemente responsables.

 

Aquellos que predican el Evangelio lleno de salvación con sanidad y liberación son frecuentemente obligados a laborar en una “Nazaret” de incredulidad. Nosotros vemos más salvaciones porque hay una aceptación casi universal de la doctrina de salvación en las iglesias fundamentales. Pero nosotros no vemos muchas sanidades porque nosotros nos compelemos para laborar ante la tradición, rechazo, e incredulidad en muchas denominaciones. ¿Si la incredulidad colectiva no afecta el flujo del ministerio de sanidad, por qué Jesús no prosiguió y ministró en llenura en Nazaret?

 

FALTA DE FE

 

La incredulidad es la actitud de que Dios no puede o no hará algo. La ausencia de incredulidad necesariamente no significa que usted tiene fe. Por ejemplo, un ateo no cree en Dios. Un agnóstico es neutro. Un creyente tiene fe. La falta de incredulidad por parte de un agnóstico no significa que él tiene fe.

 

Usted debe reemplazar la incredulidad con la fe en Dios porque es la oración de fe que levanta el enfermo (Santiago 5:15). Usted debe apelar en fe, debe hablar palabras de fe, y debe actuar en fe. Usted debe caminar por la fe y no por la vista (mirando a la condición del cuerpo o síntomas).

 

Satanás intenta impedir la sanidad consiguiendo que usted camine por la vista en lugar de la fe. Él hace usted mirar a los síntomas. Él hace usted mirar a otros que reivindican que fueron sanados, pero no fueron. No es la fe en su fe o fe en la fe de otro. La fe solo no sana. Es Dios que sana. Pablo percibió que el cojo tenía fe para ser sanado por Dios (Hechos 14:8-10).

 

No tome una gran cantidad de fe para ser sanado. Jesús dijo que hasta la fe del tamaño de una semilla de mostaza era muy poderosa. Jesús se encuentra con las personas al nivel de su fe. Donde ellas sintieron que era necesario tener Su presencia corporal, Él fue. Donde ellas tenían la fe que no era necesario, Él habló la Palabra de una distancia y sanidades ocurrieron.

 

Cuando el enfermo no se sana, las personas normalmente intentan culpar la falte de fe como la razón. Pero como usted está aprendiendo en esta lección, hay muchas otras variables para considerar. Jesús nunca condenó a las personas que buscaron sanidad por su falta de fe.

 

A veces en el registro Bíblico, la fe era un factor de sanidad, mientras otras veces no parece ser un factor.

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(Nota: (Hoy, generalmente nosotros damos testimonio de más sanidades en naciones del Tercero Mundo que en las naciones Occidentales porque hay una actitud de creencia colectiva. Lo que Dios ha dicho, ellos creen. Ellos esperan el sobrenatural como parte de sus vidas cotidianas. Muchas personas en el mundo Occidental no son tan receptivas debido a su orientación materialista y razonamiento humanístico.)

 

FALTA DE PODER

 

Jesús les dijo a Sus discípulos que esperaran en Jerusalén hasta que ellos fueran dotados con el poder por el Espíritu Santo. A veces la sanidad no ocurre debido a la falta de poder de quien ministra.

 

Quizás ellos no han recibido el revestimiento de poder por el Espíritu Santo descrito en Hechos 4. Quizás ellos sustituyen el amor y la simpatía por el enfermo en lugar del poder. Ellos pueden orar oraciones de consuelo en lugar de oraciones sanidades. Su falta de poder puede ser el resultado de error doctrinal o tradición.

 

EL PECADO PERSONAL NO CONFESADO

 

La Biblia confirma una relación directa entre el pecado individual y la enfermedad en algunos casos:

 

“Por tanto, confesaos unos a otros vuestros pecados, y orad unos por otros de manera que seáis sanados. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho” (Santiago 5:16).

 

David dijo, “Si yo considero la iniquidad en mi corazón, el Señor no me oirá”. Dios no ha prometido destruir las obras del Diablo en el cuerpo mientras nosotros estamos aferrándonos a las obras del Diablo en nuestra alma. Si hay iniquidad en el corazón del que está enfermo, él no puede sanarse. Si hay iniquidad en el corazón del que ministra, la sanidad no puede ocurrir porque el Señor no está oyéndolo.

 

Un espíritu rencoroso o guardar rencor impide la sanidad. Jesús dijo, “si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros”. Si Dios no puede perdonarnos cuando nosotros no perdonamos a otros, Él tampoco puede sanarnos, pues la sanidad involucra la totalidad del alma , espíritu, y cuerpo.

 

RECHAZO PARA SER HECHO SANO

 

Jesús preguntó al hombre cojo en el pozo de Betesda:

 

“Cuando Jesús lo vio tendido y supo que ya había pasado tanto tiempo así, le preguntó: --¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6).

 

A menudo, nosotros buscamos sólo la sanidad o liberación. Dios quiere tratar con el hombre entero y sanar cuerpo, alma, y espíritu. Porque el hombre es cuerpo, alma, y espíritu, el concepto de totalidad implica el trato con todos éstos. Nosotros no podemos dar énfasis a la salud física aparte del alma y del espíritu, sanidad aparte de la salvación.

 

Dios es un espíritu. Él se relaciona con usted a través de su espíritu. Su espíritu gobierna su vida física, mental, espiritual, y emocional. Su vida entera es espiritualmente basada. Porque usted es un ser básicamente espiritual, sanidad del cuerpo empieza en el espíritu.

 

Cuando Dios creó al hombre, Su espíritu debería ser el poder gobernante de su vida en la tierra. Debería tener la supremacía sobre la mente y cuerpo y reunirlos en un hombre unificado sano en que Dios viviría. Originalmente, en el Jardín de Edén, el hombre estaba en relación espiritual íntima con Dios.

 

Prohibiendo el árbol de conocimiento en el Jardín, Dios estaba prohibiendo al hombre vivir al nivel del conocimiento físico e intelectual. Cuando el hombre pecó, su espíritu fue sumergido y él escogió vivir por su intelecto. Cuando la mente ascendió sobre el espíritu y tomó el control, la parte espiritual del hombre murió (o dejó de funcionar como la fuente de su contestación a Dios y a la vida). Desde ese tiempo, hube una separación de espíritu, mente, y cuerpo, lo que produjo una falta de armonía en el ser humano entre el hombre, su ambiente, y su Creador.

 

FALTA DE DECISIÓN Y DESEO

 

Jesús le pregunta al hombre cojo a Betesda:

 

“¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6).

 

A estas alturas, el hombre cojo tenía que tomar una decisión. Algunas personas no quieren ser sanadas. Ellas disfrutan de la simpatía y de la atención que ellas reciben de estar enfermo. Algunos reciben los beneficios médicos a través de las pensiones o los pagos legales y ellos no quieren perderlos. Otros tienen un gran deseo de ir estar con el Señor y no quieren ser sanados.

 

PROBLEMAS CON NUESTRA PETICIÓN

 

Hay varios problemas con nuestras peticiones por sanidad que pueden impedir su manifestación:

 

NO PEDIR:

 

Primero, y lo más básico, a veces es que nosotros no pedimos por sanidad. Nosotros nos volvemos a la medicina para ayuda o a los amigos para consuelo:

 

“No tenéis, porque no pedís” (Santiago 4:2).

 

NO PEDIR ESPECÍFICAMENTE:

 

A veces, se impiden las oraciones porque ellas no son específicas:

 

“Pedís, y no recibís; porque pedís mal...” (Santiago 4:3).

 

Cuando usted está mal, usted no es específico en sus oraciones. Usted no da en el blanco.

 

PEDIR CON EL MOTIVO ERRADO:

 

A veces, nosotros oramos con el motivo errado:

 

“Pedís, y no recibís; porque pedís mal, para gastarlo en vuestros placeres” (Santiago 4:3).

 

Algunas personas quieren ser sanadas, pero no quiere cambiar su estilo de vida pecador, mundano, imparcial. Ellas quieren estar bien para que ellas puedan después regresar a sus caminos. ¿Las personas deben considerar estas preguntas: “¿Cuál es su motivo para querer sanarse? ¿Es para que usted pueda volver a su vivir egoísta? ¿Así que usted pueda apresurarse alrededor para hacer buenas obras en lugar de lograr el propósito específico de Dios para usted?”

 

SU ORACIÓN SE IMPIDE:

 

La Biblia identifica varios otros factores que impedirán recibir las respuestas a sus oraciones:

 

n       El pecado de cualquier categoría: Salmos 66:18; Proverbios 28:9; Isaías 1:15; 59:1-2.

n       Los ídolos en el corazón: Ezequiel 14:1-3.

n       Un espíritu rencoroso: Marcos 11:25; Mateo 5:23.

n       Egoísmo, motivos malos: Proverbios 21:13; Santiago 4:3.

n       Hambre de Poder, oraciones manipuladoras: Santiago 4:2-3.

n       Tratamiento malo del cónyuge: 1 Pedro 3:7

n       Auto justicia: Lucas 18:10-14.

n       Incredulidad: Santiago 1:6-7.

n       No permanecer en Cristo y Su Palabra: Juan 15:7.

n       Falta de compasión: Proverbios 21:13.

n       Hipocresía, orgullo, repetición sin sentido: Mateo 6:5; Job 35:12-13.

n       No pedir según la voluntad de Dios: Santiago 4:3.

n       No pedir en el nombre de Jesús: Juan 16:24.

n       Los estorbos Satánicos: Daniel 10:10-13; Efesios 6:12.

n       No buscar el Reino en primero lugar: Mateo 6:33.

 

FALTA DE PERSEVERANCIA

 

A veces nosotros no perseveramos (continuamos) en la oración tiempo bastante. El propio Pablo había predicado al principio “mientras estando enfermo” (Gálatas 4:13- 14) y se sanó después. La oración aparentemente no tuvo el efecto inmediato en Epafrodito que casi murió (Filipenses 2:27) y Trófimo que fue dejado atrás enfermo (2 Timoteo 4:20). Todavía ellos se recuperaron en el futuro. (También note que Pablo continuó orando por el enfermo a pesar de que en estos casos no hube ninguna sanidad inmediata).

 

Algunas personas piensan que si usted pide la sanidad más de una vez es falta de fe. Jesús no enseñó que persistir en oración era mostrar incredulidad o falta de fe. Él lo animó. Lucas 11:1-13 enseña la importancia de persistir en la oración en las parábolas del amigo inoportuno (versículo 5-8) y la viuda y el juez (versículos 1-8). El ejemplo de Daniel también anima la perseverancia. Dios oyó sus oraciones de la primera vez él oró, pero Satanás impidió el ángel traer la respuesta.

 

No se rinda si la sanidad no ocurre en la primera vez que usted ora. Recuerde que hay niveles de oración de “pedir, llamar, buscar”. A veces usted pide y consigue una respuesta inmediata. A veces usted tiene que buscar y continuar llamando antes de recibir una respuesta a otras oraciones. El Profeta Elías oró un tiempo para el fuego caer del Cielo. Él tuvo que orar siete veces para la lluvia caer.

 

Continúe perseverando en la oración hasta que usted sepa que su petición fue oída. Cuando usted tiene la confirmación en su espíritu, entonces empiece a alabar a Dios aun cuando usted aún no ve los resultados visibles:

 

n       Josafat y los hijos de Israel empezaron alabando a Dios en una voz fuerte antes de que ellos realmente recibiesen la respuesta a sus oraciones.

n       Jesús agradeció a Dios antes de que hubiera levantado Lázaro.

n       Una vez que Abraham tuvo convicción de la promesa de un hijo, él no siguió orando. Él creyó y glorificó Dios.

 

LA DESOBEDIENCIA EN EL PROCESO DE SANIDAD

 

A veces Dios da instrucciones especiales en el proceso de sanidad. Por ejemplo, a través del profeta Eliseo, Dios dijo a Naamán ir lavarse en el río barroso para recibir la sanidad (2 Reyes 5:1-14). A veces un acto muy simple de obediencia es todo que está entre usted y un milagro.

 

DISCERNIR INADECUADAMENTE EL CUERPO DE CRISTO

 

La debilidad y enfermedad resultan porque nosotros no discernimos el Cuerpo de Cristo propiamente. Discernir es “aprender y entender algo examinando, investigando, y diferenciando”.Lea 1 Corintios 11:27-30. Para el fondo adicional también lea a Lucas 22:2-20, Mateo 26:27-29, y Marcos 14:22-25.  Nosotros no podemos discernir el Cuerpo de Cristo de tres maneras:

 

EL SIGNIFICADO DE LA SANGRE Y CARNE:

 

Nosotros no discernimos cuando nosotros no entendemos que el significado del fruto de la vid y del pan simboliza Su sangre y carne. Esto es lo que pasó cuando Jesús dio esta enseñanza en Juan 6:66 y muchos retrocedieron de seguirlo. Ellos no entendieron el significado espiritual de lo que Él estaba enseñando. Mientras muchos disciernen la sangre para la remisión de pecados, ellos no entienden a menudo el verdadero significado del cuerpo. El cuerpo era para sanidad, para que nosotros pudiéramos comer de él y ser sanados. (Vea a Juan 6:48-58 y Lucas 6:48-51.)

 

LA DIVISIÓN EN EL CUERPO:

 

Nosotros a veces no discernimos a nuestros hermanos y hermanas que son parte del Cuerpo de Cristo y divisiones ocurren en la iglesia. Nosotros comemos y bebemos indignamente si nosotros no discernimos propiamente (entendemos realmente) nuestra unión con nuestros hermanos y hermanas en el Señor. Pablo explica en 1 Corintios 3:1-13 que los Cristianos carnales involucrados en la división no pueden comer la carne (la carne, cuerpo) de la Palabra debido a su carnalidad.

 

COMER INDIGNAMENTE:

 

Nosotros comemos indignamente cuando nosotros tomamos la comunión con una vida sin examinar. El resultado es debilidad y enfermedad. Por esto Pablo dice para examinarse espiritualmente y arrepentirse antes de tomar la Comunión.

 

EL ESPÍRITU MALO NO SE EXPULSA

 

Algunos no reciben la sanidad porque su enfermedad es obra de un espíritu malo que debe lanzarse fuera. Ellos necesitan más de una oración por sanidad. En condiciones causadas por un espíritu malo, la Biblia registra que el enemigo fue lanzado para que la sanidad pueda ocurrir.

 

NEUTRALIZANDO LA OBRA DE DIOS

 

Si usted está orando por sanidad mientras complaciendo en prácticas dañosas, usted puede estar neutralizando la obra de Dios. Por ejemplo, si usted retiene el amargor y cólera, eso puede afectar la sanidad de desórdenes físicas relacionadas, como las úlceras, la tensión arterial alta, la tensión nerviosa, etc.

 

LA VIOLACIÓN DE LAS LEYES NATURALES

 

El mismo Dios que dijo, “yo soy el Señor Tu sanador” también dio muchas leyes naturales de salud y limpieza a Su pueblo. Algunas personas no reciben la sanidad porque ellas violan estas leyes naturales. Por ejemplo, una persona puede continuar bebiendo alcohol y maravillarse por qué ella no se sana de su hígado enfermo. Muchos pueden continuar fumando cigarros y maravillarse por qué Dios no sana su cáncer pulmonar.

 


EL TIEMPO FIJADO PARA MORIR

 

La Biblia enseña que hay un tiempo designado para morir (Eclesiastés 3:2 y Hebreos 9:27). Incluso el gran profeta Eliseo que hizo muchos milagros de sanidad y liberación, se puso “enfermo con la enfermedad de la que moriría” (2 Reyes 13:14). Usted aprenderá a tratar con esta variable cuando usted aprender a ministrar al terminalmente enfermo como parte de las instrucciones sobre ministrar la sanidad en Capítulo Dieciocho.

 

UN ÚLTIMO RECUERDO

 

Nosotros abrimos esta lección con varias preguntas:

 

¿Por qué más personas no se sanan? ¿Por qué algunos se sanan mientras otros no son sanados? ¿Por qué los cristianos superficiales y mundanos se sana a veces mientras las personas más sinceras y capacitadas no han recibido aún la sanidad divina?

 

Las variables que usted estudió en esta lección son simplemente algunos de los factores que pueden afectar la sanidad y liberación. Siempre recuerde, sin embargo...

 

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

 

La fe simplemente requiere eso: Fe. Si usted tiene todas las respuestas, usted no necesita de fe. Dios sólo pide que usted actúe basando en la fe en Su palabra, no que proporcione las respuestas.

 

Para concluir, aquí está una declaración importante con respecto a las variables de la sanidad. Fue hecha por un famoso ministro que ministró durante muchos años sanidad y liberación:

 

"Yo, solamente por uno, predicaré todo el Evangelio mismo si yo nunca mirar a otro hombre salvo o sanado mientras yo vivir. Yo me determino a basar mis doctrinas en la Palabra inmutable de Dios, no en los fenómenos (la experiencia).”

 

F.F. Bosworth

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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_____________________________________________________________________

 

2. Defina “variables”. 

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 


3. Resuma en una hoja de papel separada las siguientes variables que afectan la sanidad:

 

Falta de enseñanza:

Incredulidad:

Falta de fe:

Falta de poder:

El pecado personal no confesado:

Rechazo para ser hecho sano:

Falta de decisión y deseo:

Problemas con la petición:

Falta de perseverancia:

Desobediencia en el proceso de sanidad:

Discernir inadecuadamente el Cuerpo de Cristo:

El espíritu malo no se expulsa:

Neutralizar la obra de Dios:

Violación de las leyes naturales:

El tiempo fijado para morir:

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Aprenda más sobre el interés bíblico con la salud:

 

n       Mientras los hombres quisieron sólo sanar, Jesús quiso tratar con el hombre entero. Él dijo al hombre cojo en Betesda, “¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6).

n       Jesús vino a ministrar a aquellos que no estaban sanos, al roto, enfermo, oprimido: Mateo 9:12; Marcos 2:17; Lucas 5:31.

n       Jesús era la fuente de a salud: Juan 5:15; Hechos 9:34.

n       Tantos cuantos Jesús tocó fueran hechos absolutamente sanos: Mateo 9:21-22; 14:36; Marcos 5:28-34.

n       Jesús hizo a un siervo que estaba en su lecho de muerte sano: Lucas 7:10.

n       Él hizo el cojo sano: Juan 5:9.

n       A través del poder de Dios, los discípulos hicieron el cojo sano: Hechos 9:34.

n       Jesús hizo el mutilado sano: Mateo 5:31.

n       Él restauró las manos: Mateo 12:13; Marcos 3:5; Lucas 6:10.

n       Él hizo a las personas sanas de la enfermedad que ellas tenían: Juan 5:6.

n       Ellas eran hechas completamente sanas: Juan 7:23.

n       Jesús acreditó la fe de las personas como una parte activa en ser hechas sanas. "Tu fe te ha salvado”: Mateo 9:22; Marcos 5:34; 10:52; Lucas 8:48-50; 17:19.

 

2. Estudie las palabras griegas del Nuevo Testamento que significan “sano”:

 

ADJETIVOS:

 

Holos: Todo, todo junto, absolutamente.

 

Pas: Todo.

 

Hapas: Todo, entero.

 

Holokleros: Sano, entero.

 

Hugies: Hacer las personas enfermas enteras, sanas: Mateo 12:13; 15:31; Marcos 3:5; 5:34; Lucas 6:10; Juan 5:4,6,9,11,14,15; 7:23; Hechos 4:10.

 

Holoteles: Completamente, sano, completo, plenamente: 1 Tesalonicenses 5:23. Extender a cada parte del ser.

 

VERBOS:

 

Hugiaino: Estar en Buena salud; aquellos que son sanos; sanos, saludables.

 

Sozo: Salvar, hacer sano.

 

Iaomai: Sanar, tornar sano.

 

Ischuo: Ser fuerte.

 

Diasozo: Salvar completamente.

 

3. Considere esta pregunta: ¿Qué es que mantiene usted alejado de la sanidad en el cuerpo, alma, y espíritu?

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4. ¿Usted cree que cualquiera de las siguientes variables ha afectado su sanidad o de alguien a quien usted está ministrando? Maque aquellas que se aplican:

 

___ Falta de enseñanza

___ Incredulidad

___ Falta de fe

___ Falta de poder

___ Pecado personal no confesado

___ Rechazo en ser hecho sano

___ Falta de decisión y deseo

___ Problemas con la petición

___ Falta de perseverancia

___ Desobediencia en el proceso de sanidad

___ Discernir inadecuadamente el Cuerpo de Cristo

___ El espíritu malo no expulso

___ Neutralizar a obra de Dios

___ Violación de las leyes naturales

___ El tiempo determinado para morir

 

5. Basado en lo que usted ha aprendido en esta lección, regrese a la lista 4 arriba y registre cómo usted responderá a cada variable que usted marcó.

 


6. ¿Usted alguna vez ha tenido una pregunta sin respuesta con respecto a la sanidad y liberación? ¿En ese caso, cuál fue?

_____________________________________________________________________

 

¿Después usted fue capaz de entender? _____

 

En ese caso, explique cómo su pregunta fue contestada:

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

Si no y/o usted tiene preguntas que involucran su condición física presente, recuerde la promesa de esta lección:

 

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

 

7. ¿Hay cualquiera cosa abajo que impida su oración por sanidad? Marque aquellos que se aplican:

 

___ Pecado de cualquier categoría

___ Ídolos en el corazón

___ Un espíritu rencoroso

___ Egoísmo, motivos malos

___ Hambre de poder, oraciones manipuladoras

___ Tratamiento malo del cónyuge

___ Auto justifica

___ Incredulidad

___ No permanecer en Cristo y Su Palabra

___ Falta de compasión

___ Hipocresía, orgullo, repetición sin sentido

___ No pedir según la voluntad de Dios

___ No pedir en el nombre de Jesús

___ Los estorbos de Satanás 

___ No buscar el Reino en primero lugar

 

¿Qué usted puede hacer para corregir estos problemas? ________________________

 


PARTE CINCO

 

LAS ESTRATEGIAS PARA SANAR

 

En esta sección usted aprenderá las estrategias por ministrar y recibir la sanidad. Usted estudiará sobre:

 

n       CÓMO MINISTRAR Y RECIBIR LA SANIDAD.

n       LA CONTINUACIÓN DEL MINISTERIO DE SANIDAD.

n       LA SANIDAD ÚLTIMA.

 

Recuerde la paradoja del Reino de Dios usted aprendió al principio de este curso: Cuando usted empieza a ministra la sanidad, la sanidad se ministrará a usted.


CAPÍTULO CATORCE

 

MINISTRANDO LA SANIDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir este capítulo usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Discutir las preparaciones preliminares para el ministerio de sanidad.

n       Resumir las directrices para ministrar la sanidad.

 

PROMESAS DE SANIDAD PAA REIVINDICAR:

 

“Y cuando vayáis, predicad diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. De gracia habéis recibido; dad de gracia” (Mateo 10:7-8).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En esta lección, la batalla por el cuerpo intensifica mientras usted aprende a ministrar la sanidad. En Capítulo Dieciocho usted aprenderá a ministrar la liberación.

 

LAS PREPARACIONES PRELIMINARES

 

Hay algunas preparaciones importantes antes de que usted empiece a ministrar la sanidad. Éstas incluyen preparar a sí mismo, como el canal del poder sanador de Dios, y la persona a quien usted ministrará la sanidad.

 

PREPARANDO A SÍ MISMO:

 

La fe viene de oír la Palabra de Dios sobre sanidad. Para aumentar su propia fe, estudie todo en la Biblia sobre sanidad. Lea a través del Nuevo Testamento con una nueva actitud. Cualquier cosa que Jesús les dijo a Sus seguidores que hicieran, usted empieza a hacer. Cualquier cosa que Él dijo que Él haría, espera que Él lo haga.

 

Si Él dijo que usted puede sanar el enfermo a través de Su poder, entonces espere verlos sanados. Si Él dijo para expulsar los demonios, entonces lo haga en Su nombre y espere que ellos lo obedezcan. Desatienda todas las instrucciones de los hombres y las experiencias personales que usted ha tenido alguna vez. Acepte que el Nuevo Testamento significa exactamente lo que dice. Acéptelo como verdadero y actúe de acuerdo. Usted es un embajador para Cristo (2 Corintios 5:20). Un embajador nunca duda que el país que él representa apoyara su palabra.

 

Ayune y ore antes de que usted ministre. Vea el ejemplo de Pablo en Hechos 28:8. ¡Desde que el poder y la autoridad para sanar vienen de Dios, usted debe estar en contacto! Algunas aflicciones demoníacas sólo se sanarán por la oración y ayunando.

 

Isaías 58 enseña que Dios honra a un ayuno que enfoca en ministrar a las necesidades de otros.

 

Empiece a ministrar al enfermo aunque usted no entienda todo sobre la sanidad divina, así como usted empezó a dar testimonio después de ser salvo aunque en la realidad usted tenía mucho que aprender sobre la vida cristiana. Empiece a ministrar basándose en lo que usted sabe sobre sanar. Mientras usted camina en la luz que usted ha recibido, usted recibirá más luz. Adopte la actitud de que no hay ninguna situación desesperada. Hay sólo personas que se han puesta desesperadas sobre ellas.

 

PREPARACIÓN PRELIMINAR EN OTROS:

 

Si usted anima el enfermo para recibir oración sin la instrucción apropiada, es como animar el no-salvo para aceptar a Jesús como el Salvador sin saber quién Él es, reconociendo su pecado, y su necesidad para la salvación.

 

A veces, Dios sana sin tal instrucción. Pero recuerda: al ministrar la sanidad, usted quiere usar cada canal prescrito por la Palabra de Dios para ver la obra hecha adecuadamente. La fe es un canal para el poder sanador de Dios y viene por oír la Palabra de Dios, por esto la instrucción es importante. Jesús combinó predicación y enseñanza con sanidad y les dijo a Sus seguidores que hicieran también.

 

La fe viene por oír la Palabra de Dios sobre sanidad. Predique esto basado en lo que Dios dice, no en tradición o experiencia. La fe no es construida solamente dando testimonios. Los testimonios confirman la Palabra y animan la fe, pero la Biblia declara con seguridad que la fe viene por oír la Palabra de Dios. (Aunque una persona sorda no pueda oír un sermón en el natural, el espíritu sordo puede oírlo.) Las personas necesitan saber lo que la Palabra de Dios dice sobre la fuente de sanidad, la fuente y las causas de la enfermedad, promesas sobre sanidad, y las directrices bíblicas para recibir y mantener la salud.

 

En un servicio de sanidad para los creyentes, el ayuno y la oración por el enfermo puede ser útil. Esto no se requiere para sanar, pero recuerda - nosotros queremos usar cada canal bíblico disponible. Dios enfatiza nuestro pedir e Isaías 58:6-8 enfatiza la importancia de ayuno y oración como relacionado a la salud.

 

EL TIEMPO DE MINISTERIO

 

Aquí están algunas sugerencias durante el tiempo de ministerio al enfermo. Recuerde que éstas son simplemente directrices generales. Usted siempre debe estar abierto a las direcciones diferentes del Espíritu Santo. Algunas de estas sugerencias sólo son aplicables al ministerio individual, mientras otras pueden usarse para ministrar a os grupos grandes:

 

CREE UN AMBIENTE DE FE:

 

Cree un ambiente de fe. Usted ya empezó a hacer esto cuando usted ministró la Palabra sobre sanidad, pero usted también puede necesitar tomar los pasos adicionales para crear un ambiente de fe. Rodee el enfermo con personas de fe y confianza. Permítales oír testimonios de aquellos que han sido sanados. Recuerde que incredulidad impedía el ministerio de Jesús incluso en Nazaret.

 

Una atmósfera de fe es una de adoración y alabanza. Nosotros entramos en la presencia de Dios (donde hay sanidad) a través de la adoración y alabanza. Sanidad puede venir a través de la adoración y alabanza - incluso sin una oración de sanidad - porque Dios habita e las alabanzas de Su pueblo. Cuando nosotros alabamos, Él está presente para sanar. Traiga las personas a un punto de decisión con respecto a su sanidad, así como usted hace con respecto a la salvación. Recuerde cómo Jesús le preguntó al hombre cojo, “¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6).

 

Pídale a la persona que demuestre su deseo por sanidad. Usted podría pedirles que se levanten en medio de una muchedumbre, venga a frente, levante su mano, o ponga su mano en la parte afectada de su cuerpo. Esto les ayuda a mostrar su deseo para ser sanado. Es un acto de fe para ellos, mientras también le ayuda a identificar aquellos que necesitan del ministerio.

 

ORE POR DISCERNIMIENTO:

 

Ore por sabiduría y discernimiento antes de usted ministrar la sanidad. Comparta cualquier sabiduría divina que Él le da. Dios puede revelar a usted:

 

Una Palabra De Conocimiento: Una palabra de conocimiento proporciona los hechos específicos sobre una persona o condición así usted sabrá como orar. Una palabra de conocimiento puede incluir un sentido profundo de conocimiento o una impresión en su espíritu, pensamientos, palabras, o sentimientos. La Palabra de conocimiento puede revelar lo que la enfermedad es o por qué la persona tiene tal condición.

 

Un Verso De La Escritura: Dios puede darle un Palabra “Rhema” (específica) de Dios para esa situación, enfermedad, persona, o grupo.

 

Una Visión: Son cuadros en el ojo de la mente relativos a quien usted está ministrando.

 

Palabras De Fe: Éstas son específicamente palabras especiales de estímulo y fe para el individuo.

 

Una Unción Especial: Una infusión súbita de poder, quizás sentida como un hormigueo, calor, o confianza sobrenatural. A veces una unción especial viene, y si ella viene, fluya con ella. Pero no espere por una unción especial para orar por el enfermo. Usted debe seguir las instrucciones de Jesús si usted lo siente o no.

 

Un Acto Especial De Fe: A veces Dios lo llevará a decirle a la persona para realizar un acto especial de fe que producirá la sanidad.

 

DIRIJA UNA ENTREVISTA: (Optativo)

 

Si usted está tratando individualmente de una persona, usted puede querer dirigir una entrevista breve. Dios puede darle palabras específicas de sabiduría sobre una enfermedad y usted no necesitará entrevistar. Pero si Dios no revela la enfermedad sobrenaturalmente a usted, no dude en usar la entrevista.

 

Una entrevista no es exigida para ministrar la sanidad, pero le ayuda a ganar informaciones para que usted pueda orar específicamente. También le ayuda a determinar si una persona necesita de instrucción más extensa antes de que usted ore.

 

Jesús usó la entrevista. Él les preguntó lo que las personas querían, inquirió con respecto a su fe, y trató con las fuerzas negativas de incredulidad antes de ministrar a ellos.

 

Pregúntele a la persona, “¿Qué es el problema?” Jesús hizo una pregunta similar a muchos que vinieron a él para sanidad. Poner en palabras la demanda para la oración es importante para el enfermo. Al enfermo se dice para llamar a los presbíteros para ministrar la sanidad. Cuando la Biblia da una directiva, es por una razón. El pedir es un acto de fe que pone en movimiento los procesos de sanidad (Santiago 5:14-15).

(La excepción a esto, claro, es cuando una persona no puede hacer una petición. Por ejemplo, el niño muerto que Jesús resucitó. Pero incluso entonces, sus padres le pidieron que ministrara la sanidad.)

 

Pida una declaración específica. Si una petición es demasiada general, usted no sabrá para qué orar y la persona afectada no puede reconocer la sanidad cuando ella viene. Usted necesita sólo de hechos breves: “Yo tengo cáncer del estómago”. Usted no necesita una historia médica completa. No intente analizar la información que usted recibe. Su función es orar, no proporcionar consejo. Algunos casos únicos pueden requerir reserva y más tiempo para aconsejar con un consejero especializado. Tenga consejeros disponibles para este propósito.

 

Pregúntele a la persona que recibirá oración, “¿Usted cree que Jesús puede sanar?” ¿Si ella contesta positivamente, entonces pregunte, “¿Usted cree que Jesús lo hará ahora?” Si la respuesta es “no” a ambas estas preguntas, la instrucción más extensa de la Palabra de Dios se necesita.

 

Cuando usted ministra a una muchedumbre grande, usted no podrá hablar con cada persona. Dios puede revelar enfermedades específicas de las personas en público o puede llevarlo a hacer oraciones de masa por ciertas enfermedades, como la sordera, la ceguedad, etc. A veces usted puede sentirse llevado a hacer una oración de sanidad general o tener creyentes en el público para ministrar individualmente a aquellos que están enfermos.

 

Es mejor enseñar a otros creyentes cómo ministrar en lugar de hacer todo el ministerio solo. La comisión de Jesús era que estas señales seguirían a LOS que creerían, no “al” que cree. La obra del ministerio sería hecha por el Cuerpo entero, no sólo por uno o dos creyentes.

 

DETERMINE EL PROBLEMA:

 

Use la información de la entrevista y la sabiduría que Dios lo da para determinar si el problema está en la:

 

Esfera Espiritual: Éstos son los problemas relacionados con el pecado y ellos requieren un ministerio de sanidad espiritual (salvación, arrepentimiento y perdón de pecados).

 

Si hay una relación entre el pecado y la enfermedad (y nosotros hemos visto que hay), hay una relación entonces entre el perdón y la sanidad. Muchos se sanan físicamente cuando ellos piden el perdón el pecado.

No sea demasiado rápido para atribuir la enfermedad al pecado. Recuerde que usted aprendió que toda la enfermedad no es el resultado de pecado individual. Si hay pecado, es la responsabilidad del Espíritu Santo hacerlo conocido desde que uno de Sus propósitos es convencer y corregir.

 

Esfera Física: Éstos son la dolencia corporal, lesión, o enfermedad. Ore por la sanidad física.

 

Esfera Emocional: Éstos incluyen los problemas como la ansiedad, miedo, enojo, amargor, resentimiento, culpa, duda, fracaso, celos, egoísmo, confusión, frustración, falta de perdón, y los efectos emocionales de problemas del pasado. Estas personas necesitan sanar en el reino emocional. Esto se llama a menudo de “sanidad interna”, pero algunas personas han abusado del término. No es necesario volver a repasar todos los hechos y experimentar las emociones originales. No es necesario pasarse semanas, meses, o años para recuperarse de tales traumas. Si usted hace esto, usted está intentando sanar la vieja persona en lugar de ayudarla a volverse una nueva creación en Cristo.

 

A menudo se relacionan los problemas en el reino emocional al reino social de la vida de una persona. Ellos afectan y son resultado de las relaciones familiares y sociales. La sanidad viene por identificar el problema, pedir el perdón, y perdonar los otros involucrados.

 

La más gran barrera a la sanidad emocional normalmente es el perdón, así la sanidad emocional incluye la sanidad de las relaciones sociales. Nosotros somos llamados para ser ministros de la reconciliación (2 Corintios 5:18-21). Las personas necesitan reconciliarse tanto con Dios cómo con el hombre, y aquí es donde la sanidad emocional, mental, interior entra. Todos son títulos similares para el mismo tipo de sanidad.

 

Usted puede necesitar enseñar a la persona sobre el perdón. El perdón no es:

 

n       Justificar a otros de los errores que han hecho a usted. (Por ejemplo, diciendo, “Ellos estaban bajo mucha presión”.)

n       Negar que usted está en el primer lugar herido.

n       Aceptar con resignación lo que se hizo a usted.

n       Esperar por el tiempo para sanar la herida. (Esto no sucede).

 

El verdadero perdón viene:

 

(1) De reconocer que lo que se hizo a usted fue errado, el resultado de hombres pecadores en un mundo pecador. No es necesario volver y revivir el evento mentalmente, pero usted no puede tratar de él negándolo. Reconozca lo que pasó y cómo lo afectó.

 

(2) De confesar la herida a Dios y pedirle que sane las emociones dañosas en usted. Usted puede nunca olvidar del hecho que sucedió, pero lo qué usted necesita es de sanidad para las emociones erradas que se relacionan a él.

 

(3) De pedir a Dios para ayudarlo a perdonar los otros involucrados, perdonándolos así como entonces Cristo lo perdona. Reconozca que Dios extiende el perdón a usted así como usted perdona a otros: “Perdónanos nuestras deudas, COMO también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. La persona también puede necesitar perdonarse (la culpa sobre su propio mal) y definitivamente necesitará orar por la sanidad emocional.

 

Aquí está cómo perdonar a sí mismo:

 

n       Reconozca que el pecado causa culpa y emociones pecadoras, confiéselo a Dios, y arrepiéntase. Pídale para perdonar su pecado y sanar sus emociones.

n       Reconozca que cuando Dios perdona, Él se olvida (Él lanza nuestros pecados tan lejano cuanto el Oriente está del Occidente).

n       Reivindique 1 Juan 1:8-9 y Romanos 8:1.

n       Por un acto de su propia voluntad, libere a sí mismo de la condenación. Controle los futuros modelos de pensamiento por expulsar las imaginaciones vanas y dejando esas cosas atrás.

 

Esfera Mental: Éstos son problemas que fluyen de pensamientos negativos, ataques de Satanás en la mente, retraso mental, etc. Ore por sanidad.

 

Esfera Demoníaca: Éstas son condiciones que resultan de la actividad demoníaca directa como la posesión de demonios. Usted aprenderá a tratar con éstos en la próxima lección sobre ministrar liberación.

 

Siempre recuerde que los problemas en un reino afectan a la persona entera. Mientras usted ministra, trate con el hombre entero como Jesús hizo, no sólo con la enfermedad. El hombre es cuerpo, alma, espíritu. La sanidad integral implica el trato con todos éstos.

 

ORE LA ORACIÓN DE SANIDAD:

 

Después de que usted determina la condición, usted normalmente orará la oración de sanidad. Pero a veces, no se sorprenda si el Señor lo dirige a no orar o a tardar la oración. Por ejemplo, a través de una entrevista usted puede descubrir que la persona no quiere sanar porque ella perderá una pensión de invalidez. (Esto realmente ya pasó en un servicio de sanidad!)

 

El Señor también puede dirigirlo a tardar la oración por la sanidad física hasta que la instrucción más extensa se dé o la persona trate con un problema de pecado. Cuando usted ora, ore una oración de fe que enfoque en el problema específico. Recuerde que usted no tiene que persuadir Dios para sanar por la longitud o intensidad de su oración. Así como la salvación ya está disponible, el mismo es verdad de la sanidad.

 

Así como la salvación es basada en la condición de fe, así es la sanidad. Dios quiere sanar, así como Él quiere salvar. Aunque el poder de Dios a veces está presente de una manera especial para sanar (Lucas 5:17), usted todavía puede orar por sanidad sin la unción especial porque Jesús le ordenó que lo hiciera así como Él le dijo que extendiera el Evangelio.

 

La llave a la oración contestada es orar según la voluntad de Dios. No ore, “Si es Tu voluntad”. Jesús nunca oró, “sana si es Tu volunta”. Ore una oración positiva para la voluntad de Dios ser hecha “como en el Cielo” o “Según Tu voluntad”. Esto aún reconoce la soberanía de Dios.

Cuando posible, use a otros creyentes para ministrar con usted. Hay multiplicación de poder espiritual cuando más personas están orando (vea Mateo 18:19). El ministerio del Cuerpo también descorazona a individuos que experimentan el éxito en los dones de sanidad y aquellos que reciben sanidad a dar la gloria al ego o al hombre.

 

Cada miembro del Cuerpo de Cristo tiene por lo menos un don espiritual. El ministerio más eficaz es cuando...

 

“Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

 

Su oración de sanidad puede ser una de:

 

n       Petición: Marcos 7:32-35.

n       Orden: Lucas 4:38-39; Marcos 7:32-35; Juan 5:8; Hechos 3:6; 9:40.

n       Intercesión: Éxodo 32.

n       Reproche Y Expulsión: Marcos 9:25.

 

Su oración también puede involucrar instrucciones para hacer actos específicos, cuando el Señor dirige (vea a Juan 9:1-7). (Note: Nunca diga a las personas que detengan la medicación de toman. Permita a Dios guiarlas en esta área.) Siempre ore en el nombre de Jesús. También, recuerde que no es falta de fe orar más de una vez. (Repase lo que Jesús enseñó sobre la oración perseverante.)

 

ALABE A DIOS POR LA RESPUESTA:

 

Siga la oración con alabanza a Dios por la sanidad. Recuerde que en el caso de los diez leprosos a quienes Jesús ministró, todos fueron sanados pero sólo el que volvió para alabar fue hecho integralmente sano. Alabe a Dios por la fe y no por la vista. Usted ha hecho lo que la Palabra de Dios dijo para hacer.

 

Crea que Él ha hecho lo que Él dijo que Él haría. Agradézcale por eso. Jesús agradeció a Dios que había oído Su oración antes de resurrección de Lázaro.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. Discuta las preparaciones preliminares para el ministerio de sanidad.

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3. Resuma las directrices para ministrar la sanidad.

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Estudie estos ejemplos de Jesús entrevistando al enfermo antes de ministrar la sanidad:

 

n       Marcos 5:1-20: Jesús cuestiona al hombre endemoniado.

n       Marcos 8:22-26: Cuestionando al hombre ciego.

n       Marcos 9:14-27: Entrevista sobre el muchacho con un espíritu malo.

n       Marcos 10:46-52: Preguntas al ciego Bartimeo.

 

2. Jesús entrenó a Sus seguidores en el ministerio de sanar (Mateo 10:18). Aquí está cómo desarrollar un equipo de obreros para ministrar sanidad con usted:

 

n       Seleccione un equipo de obreros. Los miembros deben ser enseñables, tener el deseo de ministrar, tener la habilidad de tomar la dirección, ser personas de amor y compasión, y tener la vida espiritual y emocional saludables.

n       Use las lecciones en este manual y la Palabra de Dios para instruir y edificar la fe.

n       Gaste tiempo ayunando y orando juntos.

n       Determine quién hará lo qué en el servicio de sanidad para que los miembros del equipo puedan ministrar en armonía unos con los otros. Una persona debe coordinar el servicio para prevenir la confusión.

n       Use a los miembros del equipo para ayudar a entrenar otras equipes para el ministerio de sanidad. No tenga más servicios de sanidad que servicios de equipamiento dónde otros puedan aprender a usar el poder que Dios ha hecho disponible a todo el Cuerpo de Cristo.

 

3. Aquí están algunas sugerencias adicionales sobre cómo introducir un ministerio de sanidad en su iglesia:

 

Eduque: Predique mensajes sobre sanidad. Enseñe sanidad en la escuela dominical y estudios de la Biblia. Invite a predicadores a venir y ministrar sobre el asunto. Use este manual, “Batalla Por El Cuerpo”, como una guía del estudio.

 

Ilustre: Tenga personas que han sido sanadas para dar testimonios. Incluya aquellos que han experimentado las sanidades visibles e invisibles, graduales e instantáneas, sanidades de desórdenes serias y comunes.

 

Penetre: Integre el ministerio de sanidad en cada área de vida de la iglesia. Envíe los equipos del ministerio de sanidad a los hospitales y casas. Involucre a los ancianos y líderes primero y entonces úselos en el ministerio de sanidad para involucrar la congregación entera.

 

Demuestre: Provea la oportunidad para el poder de Dios ser demostrado. Planeé y conduzca servicios de sanidad y liberación.

 

4. La siguiente lista de verificación se desarrolló de la discusión en esta lección para usted usar ministrando la sanidad:

 

LA PREPARACIÓN PRELIMINAR:

 

En Usted:

___ Estudie la Palabra de Dios sobre sanidad.

___ Oración y ayuno preliminar.

 

En Otros:

___ Instrucción apropiada con respecto a la sanidad.

___ Estudio de la Palabra de Dios sobre sanidad.

___ Oración y ayuno preliminar.

 

EL TIEMPO DE MINISTERIO:

 

___ Cree un ambiente de fe.

___ Ore por discernimiento. Dios puede darlo:

 

n       Una palabra de conocimiento

n       Un versículo de la Escritura

n       Una visión

n       Palabras de fe

n       Una unción especial

n       Un acto especial de fe

 

___ Conduzca una entrevista (optativo)

___ Determine el problema. Está el problema en la...

 

___ Esfera Espiritual

___ Esfera Física

___ Esfera Emocional

___ Esfera Mental

___ Esfera Demoníaca

 

___ Ore la oración de sanidad.

___ Alabe a Dios por la respuesta.

 


CAPÍTULO QUINCE

CONTINUACIÓN DEL MINISTERIO DE SANIDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Discutir el cuidado de continuación para aquellos que fueron sanados.

n       Discutir el cuidado de continuación para aquellos no sanados.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Entonces les mandaron que saliesen fuera del Sanedrín y deliberaban entre sí, diciendo: --¿Qué hemos de hacer con estos hombres? Porque de cierto, es evidente a todos los que habitan en Jerusalén que una señal notable ha sido hecha por medio de ellos, y no lo podemos negar” (Hebreos 4:15-16).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Es importante que aquellos que han sido sanados reciban el ministerio de la continuación. Jesús dio las instrucciones de la continuación a aquellos que experimentaron sanidad y liberación.

 

Él habló al hombre que había sido sanado de lepra:

 

“Y Jesús le mandó que no se lo dijera a nadie; más bien, le dijo: --Vé y muéstrate al sacerdote y da por tu purificación la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos” (Lucas 5:14).

 

Él dijo a una mujer pecadora que había sido sanada:

 

“Vuelve a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios por ti. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas Jesús había hecho por él” (Lucas 8:39).

 

Él le dijo al hombre en el estanque de Betesda:

 

“Después Jesús le halló en el templo y le dijo: --He aquí, has sido sanado; no peques más, para que no te ocurra algo peor” (Juan 5:14).

 

A la mujer cogida en adulterio Él dijo:

 

“... Ni yo te condeno. Vete y desde ahora no peques más” (Juan 8:11).

 

Si usted está ministrando individualmente a una persona, usted puede querer darlo las instrucciones de acompañamiento. Si usted está ministrando en una cruzada de masa, proporcione consejo después del servicio o en mañana siguiente. Si usted está ministrando en una iglesia local, pida al pastor que provea el cuidado de acompañamiento a aquellos que son sanados.

 

La instrucción de acompañamiento debe tratar con:

 

n       Qué hacer para permanecer sanado.

n       Qué hacer con los que no son sanados.

 

LO QUE HACER PARA PERMANECER SANADO

 

Enseñe aquellos que han sido sanados a...

 

Reconocer Los Ataques De Satanás:

 

Así como Satanás tienta a cada convertido que es salvo, Él tentará a cada persona que es sanada. Así como usted puede perder la victoria espiritual, usted puede perder la victoria física. Cualquier cosa que usted confía a Dios en su caminada espiritual, usted será probado en esa área. Satanás lo tentará por:

 

n       Síntomas: La sanidad a veces es gradual. Todos sus síntomas pueden no haber ido inmediatamente. Sus síntomas pueden tornarse peores. Usted puede tener una fiebre, pero esto puede ser que el proceso del cuerpo luchando para expeler la infección como parte del proceso curativo. Camine con sus sentidos espirituales, no con los sentidos naturales. No pase ofreciendo informaciones sobre sus síntomas, que ellos deben volver. Por otro lado, no mienta sobre ellos. Si preguntado, conteste, “Sí, yo tengo los síntomas de ______________, pero por Sus heridas yo estoy sanado”. Enfoque su atención en las cosas no vistas en lugar de los síntomas. Los síntomas pueden distraerlo de la Palabra de Dios, Su presencia, promesas, y poder. No hable palabras negativas que glorifican la habilidad de Satanás de atacar su cuerpo. ¿Qué lo anima más - falta de síntomas o la Palabra de Dios que declara que Él es su sanador? ¿Qué es su enfoque?

 

n       Poner Su Mirada En Otros: Apuntando a aquellos que pensaron que ellos fueron sanados, pero ahora están enfermos de nuevo. ¿Usted mira aquellos que dijeron que fueron salvos pero están viviendo ahora en pecado y usa tal ejemplo para negar la realidad de la salvación?

 

n       Miedo: Temeroso que su enfermedad volverá.

 

n       Personas Negativas Alrededor De Usted: Aquellos llenos de incredulidad que plantaron dudas en su mente.

 

ResistIR A Los Ataques De Satanás:

 

Mantenga una atmósfera de fe continuando estudiando la Palabra de Dios sobre la sanidad. Alabe a Dios por su sanidad. Mantenga buenas relaciones de contacto con su Sanador por la oración. Testifique sobre su sanidad a otros, dando la gloria a Dios. Una manera de vencer a Satanás es por la Palabra de su testimonio. Resista a los ataques de Satanás con la Palabra “Rhema” de Dios citando versículos específicos sobre la sanidad. No vacile en su creencia, pues un hombre que vacila no recibirá de Dios (Santiago 1:6-8). Contienda (luche) seriamente en fe por su sanidad (Romanos 10:9).

 

Rodee a sí mismo con un ambiente positivo de fe, aquellos que continuarán alabando a Dios con usted por la sanidad y para ayudarlo a resistir a los ataques del enemigo. Vuélvase parte de una Iglesia local.

 

Usted resiste a los ataques de Satanás cuando usted usa su autoridad espiritual que incluye:

 

n       La Palabra de Dios.

n       La sangre de Jesús.

n       La palabra de su propio testimonio.

n       La Autoridad para atar y desatar.

n       La oración y alabanza.

n       Las armas de guerra listadas en Efesios 6:10-18.

n       La autoridad y poder del Espíritu Santo.

 

(Si usted no ha experimentado el bautismo del Espíritu Santo usted debe buscarlo. El Espíritu Santo proporciona poder que lo ayudará a mantener su sanidad.)

 

 

Cambie Su Estilo de Vida:

 

Un retorno a las prácticas pecadoras puede significar un retorno de la enfermedad (Juan 8:11). Camine en obediencia a Dios y Su Palabra. El pecado voluntarioso puede resultar en perder la sanidad (Juan 5:14). Un retorno a las prácticas no saludables también puede traer el retorno de la enfermedad. Las prácticas no saludables realmente son pecado, pues usted está manchando el templo de Dios.

 

Siga Las Pautas Bíblicas Para la Salud Y Sanidad:

 

Capítulo Veinte de este manual proporciona estas pautas.

 

Vuelva Para La Comprobación Médica:

 

Si usted ha estado bajo el cuidado médico, vuelva a su doctor para la comprobación de su sanidad. Bajo la ley del Viejo Testamento, los sacerdotes eran como médicos. Ellos diagnosticaban enfermedades y pronunciaban las sanidades.

 

Jesús le dijo al leproso que Él sanó:

 

“Vé y muéstrate al sacerdote y da por tu purificación la ofrenda que mandó Moisés, para testimonio a ellos” (Lucas 5:14).

 

QUÉ HACER CON LOS QUE NO SON SANADOS

 

No permita las personas descorazonarlo o culparlo porque ellas no se sanaron. Evite la tentación de inventar una razón para su falta de sanidad (a menos que Dios revele específicamente). Antes de que ellas dejen el servicio, avíselas que simplemente porque ellas no ven resultados visibles no significa que ellas no se sanaron. Sanidad empieza en el espíritu. Hay sanidades que son tardadas, es decir, como la esterilidad de Abraham y Sara, mismo cuando la Palabra fue dada años antes.

Hay también el tiempo envuelto. Considere al hombre cojo en la puerta del templo en Hechos 5. Jesús atravesó las puertas del templo muchas veces, todavía nos dicen que un hombre paralítico había estado allí durante años. Él fue sanado después por Pedro y Juan (Hechos 5:15-16). Hubo también un momento adecuado establecido en los casos de Job y Lázaro.

 

Usted puede querer asignar a alguien para continuar trabajando con la persona enferma en éstos pasos de la continuación:

 

1. Continúe perseverando en la oración por sanidad: Jesús enseñó la oración perseverante. Él no descorazonó. Requiera a líderes de la Iglesia para orar sobre usted.

 

2. Continúe edificando su fe: Usted puede hacer esto a través de estudiar de la Palabra

“Rhema” de Dios sobre la sanidad.

 

3. Continúe confesando sus pecados: Confiese sus pecados en una base diaria para que ellos no agraven su condición física. Viva y camine en obediencia a la Palabra de Dios.

 

4. Use su poder espiritual: Todos los creyentes poseen los elementos esenciales para sanar y liberar. Empiece a usarlos. Ellos son:

 

n       La Palabra de Dios.

n       La sangre de Jesús.

n       La palabra de su propio testimonio.

n       La Autoridad para atar y desatar.

n       La oración y alabanza.

n       Las armas de guerra listadas en Efesios 6:10-18.

n       La autoridad y poder del Espíritu Santo.

 

5. Donde aplicable, cambie su estilo de vida: Elimine las prácticas pecadoras y enfermas. Sanar a menudo viene cuando usted trae su estilo de vida en armonía y obediencia con la Palabra de Dios.

 

6. Siga las directivas bíblicas para la vida y salud.

 

7. Cree una atmósfera de fe: Rodee a sí mismo con una atmósfera de fe volviéndose parte de un compañerismo de creyentes.

 

8. Comprométase para total confianza en Dios: Total confianza significa que en la vida y en la muerte, enfermedad o salud, usted sabe que usted está en Sus manos: Juan 10:29; Job 13:15; 19:26

 

9. Reaccione positivamente al sufrimiento: Mientras usted está esperando por la sanidad total, reaccione a su sufrimiento de tal manera que otros sean afectados de una manera positiva. Usted puede hacer esto por:

 

n       Dar gracias: 1 Tesalonicenses 5:16-18.

n       Permitir a Dios perfeccionar Su fuerza en la debilidad: 2 Corintios 12:9-10.

n       Demostrar paciencia mientras usted espera. Las personas esperan en las oficinas de los doctores para los resultados de las pruebas médicas.

n       Nosotros esperamos la medicina funcionar. ¿Por qué nosotros no podemos esperar a Dios? Aquellos con paciencia heredan las promesas: Hebreos 6:12; 12:2-3; Santiago 1:2-4; 5:10-11; Salmos 27:14; 37:34; Isaías 40:31; Romanos 5:3-5

n       Reconocer que ningún sufrimiento es sin propósito. Estudie el registro Bíblico de aquellos que sufrieron.

 

10. Reivindique las promesas de Dios: Aún cuando usted siente que Dios lo ha desamparado, continúe reivindicando estas promesas y a orar estas oraciones: Salmos 5:1-3; 6:2-9; 13:1-6; 22:19; 27:7; 31:21-22; 42:9-11; 54:1-2; 55:1-2; 70:1; 71:9- 21; 86:6-7; 94:19; 102:1-7; 2 Corintios 4:17-18.

 

11. Dé y usted recibirá: La Biblia enseña que un principio importante en el Reino de Dios es que nosotros recibimos cuando nosotros damos. Si usted es un creyente, empiece a ministrar el poder sanador de Dios a otros. Mientras usted da, usted recibirá.

 

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

2. Discuta el cuidado de la continuación para aquellos que son sanados.

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3. Discuta el cuidado de la continuación para aquellos que no recibieron su sanidad  todavía.

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. ¿Usted ha recibido la oración o ha orado por alguien y la sanidad no se manifiesta todavía?

 

Escriba sus planes por seguir cada uno de estos pasos:

 

Continúe perseverando por la sanidad:

_____________________________________________________________________

 

Continúe edificando su fe:

_____________________________________________________________________

 

Continúe confesando sus pecados:

_____________________________________________________________________

 

Use su poder espiritual:

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Cambie su estilo de vida:

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Siga las directivas bíblicas para la salud:

_____________________________________________________________________

 

Cree una atmósfera de fe:

_____________________________________________________________________

 

Comprométase a sí mismo en total confianza en Dios:

_____________________________________________________________________

 

Reaccione positivamente al sufrimiento:

_____________________________________________________________________

 

Reivindique las promesas de Dios:

_____________________________________________________________________

 

Dé y usted recibirá:

_____________________________________________________________________

 

2. Si usted no ha recibido su sanidad todavía, estudie Juan 11. La historia de la resurrección de Lázaro revela que sanidades tardadas a menudo proveen una oportunidad para una demostración mayor del poder de Dios.

 

3. ¿Usted ha recibido o ha orado para alguien que ha recibido la sanidad? Escriba sus planes para cada uno de estos pasos para acompañar esa sanidad:

 

Reconozca los ataques de Satanás:

_____________________________________________________________________

 

Resista a los ataques de Satanás:

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CAPÍTULO DIECISÉIS

 

LA SANIDAD ÚLTIMA

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Proveer directrices específicas para ministrar al terminalmente enfermo.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día. Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable; no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:16-18).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La Biblia indica que hay un tiempo designado por cada persona morir:

 

“Entonces, tal como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio” (Hebreos 9:27).

 

Estudie el siguiente esbozo si usted está terminalmente enfermo y/o lo usa para ayudarle a ministrar a alguien que está terminalmente enfermo:

 

Ministrando AL TERMINALMENTE ENFERMO

 

I. Hay enfermedad hacia la muerte: En Juan 11:4 Jesús dijo que la enfermedad de Lázaro no era para la muerte. Esto significa que hay dolencias hacia la muerte.

 

II. Hay dos tipos de muerte natural:

 

A. Muerte Prematura: Volver a la destrucción de la carne para que el espíritu se salve.

 

B. Muerte Determinada: Debido a los procesos naturales de la vida (Hebreos 9:27; Eclesiastés 3:2; 2 Reyes 13:14; Isaías 38; 2 Reyes 20).

 

III. La meta de la sanidad no es la inmortalidad:

 

A. Mismo aquellos que Jesús resucitó eventualmente murieron.

 

B. Algunas personas son sobrenaturalmente guardadas de los efectos de la vejez como Moisés fue. Otros siguen la manera natural de envejecer, como Josué.

 

C. La Biblia no promete la inmortalidad en este mundo como parte del pacto de la sanidad. No se perturbe cuando Cristianos que cree y han ministrado la sanidad divina han murieron de enfermedad. Esto sucedió a Eliseo, todavía años después sus huesos aún tenían el poder para resucitar a un hombre muerto. ¡Esto confirma que él no podría morir debido a la falta de fe!

 

IV. Al ministrar al terminalmente enfermo busque Dios por sabiduría: ¿Está la persona en el tiempo determinado para morir?

 

A. Si Dios revela que es el tiempo designado de la persona, entonces ayúdele a prepararse como Jesús hecho al ladrón en la cruz:

 

1. Asegúrese que ella conoce a Jesús como su Salvador.

 

2. Si ella es creyente, esté seguro que no hay ningún pecado no confesado.

 

3. Anime que ella ponga sus asuntos en orden.

 

4. Anime que ella haga la restitución si hay problemas entre ella y otra persona.

 

5. Ayúdeles a entender que la muerte viene a todos. Para el creyente, la muerte está dentro de los parámetros de la vida eterna que nosotros ya tenemos. Nosotros necesitamos cambiar nuestra actitud sobre ella. Nosotros no debemos buscar la muerte, pero nosotros debemos no poner una tal énfasis indebida en la vida presente que nosotros la prefiramos para alguno que está para venir. Estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (2 Corintios 5:8). La muerte es una enemiga, y es el último enemigo que se destruirá (1 Corintios 15:26). La resurrección de Jesús fue las “primicias” para mostrar que la muerte fue conquistada pero no fue destruida todavía. Es el terror de esto enemigo que se desarma para el creyente (1 Corintios 15:55).

 

6. Ayúdeles a entender que Dios es soberano. Él todavía puede intervenir en cualquier tiempo para permitirles vivir mucho más tiempo.

 

7. Recuérdelos que la muerte es la última sanidad. No hay más dolor o enfermedad. Nosotros entramos en la presencia de Dios integralmente sanos. La enfermedad es como el pecado: Nosotros somos salvos de la penalidad del pecado (la enfermedad) cuando nosotros aceptamos a Jesús como el Salvador y Sanador. Nosotros podemos continuamente librarnos de su poder como creyentes, pero sólo en el futuro cuando nosotros vamos a estar con el Señor es que nosotros seremos salvos de su presencia. Dios tiene una manera de usar las cosas que Satanás intenta para el mal y volverlas para el bueno. La muerte es la penalidad para el pecado, y por la muerte de Cristo la vida vino. Por esto la muerte es sorbida en victoria. En la muerte, Dios realiza el último sanando.

 

8. Enfoque su atención en la eternidad y en la resurrección. Use las siguiente referencias: Juan 11:5-6; Job 19:25-27; Romanos 8:10-11,17- 18, 22-23; 10:11; 1 Corintios 15:42-44, 54-58; 2 Corintios 4:16-18; 5:1; 1 Tesalonicenses 4:13-18.

 

B. Si usted no recibe una Palabra “Rhema” de Dios acerca de si esto es el designado tiempo de la muerte:

1. Continúe orando por sanidad según la voluntad de Dios. Esto no es exigir lo que deseamos, pero dejar Dios hacer según Su voluntad, si es tomarlos o levantarlos.

 

2. También es bueno orar en el Espíritu, desde que el Espíritu Santo sabe la voluntad de Dios y hará la intercesión adecuada (Romanos 8:26).

 

3. Anime al enfermo para comprometerse totalmente a la confianza en Dios, si en vivir o morir, ellos saben que ellos están en Sus manos: Juan 10:29; Job 13:15.

 

4. Enfoque en ministrar en preparación para la muerte así como la sanidad física.

 

V. La Muerte Es La Sanidad Última: Para el creyente, la muerte es la última sanidad. Allí no hay más dolor o enfermedad y usted entra en la presencia de Dios. La enfermedad y el pecado son similares: Nosotros somos guardados del castigo del pecado (la enfermedad) cuando nosotros aceptamos a Jesús como el Salvador y Sanador. Nosotros podemos ser continuamente libertos de su poder como creyentes, pero sólo en el futuro cuando nosotros vamos a estar con el Señor es que nosotros seremos salvos de su presencia. Dios tiene una manera de usar las cosas que Satanás intenta para el mal y tornarlas en bien. La muerte era el castigo para el pecado, y de la muerte de Cristo la vida vino. Esto es por qué la muerte es sorbida en victoria. En la muerte, Dios realiza la sanidad última. La muerte es sorbida en la victoria porque los muertos en Cristo resucitarán:

 

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos  transformados en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción; y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y que esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: ­Sorbida es la muerte en victoria!  ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (1 Corintios 15:51-55).

 

Cuando un creyente muere, regocija, porque algo precioso ha ocurrido:

 

“Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus fieles” (Salmos 116:15).

 

Para el creyente, la muerte viene como una liberación de este mundo de pecado:

 

“Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, esta tienda temporal, se deshace, tenemos un edificio de parte de Dios, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Pues en esta tienda gemimos deseando ser sobrevestidos de nuestra habitación celestial; Porque los que estamos en esta tienda gemimos agobiados, porque no quisiéramos ser desvestidos, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida” (2 Corintios 5:1-2, 4).

 


En la muerte, el creyente ha entrado en la presencia del Señor:

 

“Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor” (2 Corintios 5:8).

 

Un hombre nombrado Arthur Brisbane imaginó el entierro de un creyente como una muchedumbre de orugas tristes en trajes negros desgastados, lamentando mientras ellos llevaban un capullo a su lugar de descanso final. Sobre ellos una mariposa increíblemente bonita fluctuaba.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

2. Discuta las directrices cedidas en esta lección para ministrar al terminalmente enfermo.

_____________________________________________________________________

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Estudie la promesa de sanidad para esta lección:

 

“Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día. Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable; no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas’ (2 Corintios 4:16-18).

 

¿Si usted tiene o está ministrando a alguien con una enfermedad terminal, haga estas preguntas: esta condición está causándolo desmayar espiritualmente?

_____________________________________________________________________

¿Su hombre interior se renueva periódicamente, a pesar de la condición del hombre exterior?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo usted podría renovar a su hombre interior?

_____________________________________________________________________

 

¿Usted está enfocando su atención en su condición temporal o en los valores eternos?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo usted podría cambiar su enfoque del temporal al eterno?

_____________________________________________________________________

 

2. ¿Si usted está ministrando a alguien que está terminalmente enfermo y Dios ha revelado que es su tiempo designado para morir, trabaje a través de estos pasos:

 

¿Usted conoce a Jesús como Salvador?

_____________________________________________________________________

 

¿Si usted es un creyente, usted tiene cualquier pecado no confesado? Ore por el pecado no confesado, como el enojo, amargor, etc. Confiese y reciba el perdón (1 Juan 1:8-9).

_____________________________________________________________________

 

¿Usted ha puesto sus asuntos comerciales en orden? Si no, haga una lista de cosas que usted necesita hacer:

_____________________________________________________________________

 

¿Hay aquellos a quienes usted necesita hacer la restitución, pedir el perdón, o resolver problemas? Si así, escriba sus nombres abajo:

_____________________________________________________________________

 

3. Si usted no recibe el conocimiento de Dios acerca de que si éste es el tiempo designado de la muerte, siga estos pasos:

 

n       Continúe orando por la sanidad según la voluntad de Dios.

n       Ore en el Espíritu pues Él conoce la voluntad de Dios y hará la intercesión apropiada.

n       Anime el enfermo para comprometerse en total confianza en Dios, para que viviendo o muriendo, él conozca que está en Sus manos.

 

4. Si usted, o alguien a quien usted está ministrando, está terminalmente enfermo, reivindique esta promesa:

 

“Jesús los miró y les dijo: --Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).

 

5. Siempre recuerde que Dios es soberano, y aunque una persona se declara enferma terminalmente, Él puede intervenir cuando quiera y puede extender su vida. Lea la historia del Rey Ezequías en Isaías 37:1 a 38:22. Cuando Exequias estaba muriendo, él se volvió a Dios y recibió la sanidad. En este relato note suyo:

 

n       Condición: Isaías 38:1

n       Oración: Isaías 38:2-3

n       Promesa: Isaías 38:4-6

n       Alabanza: Isaías 38:9-20

 


PARTE SEIS

 

LAS ESTRATEGIAS PARA LA LIBERACIÓN

 

En esta sección usted aprenderá las estrategias para ministrar y recibir la liberación. Usted aprenderá sobre:

 

n       A QUIEN SATANÁS HA TENIDO ATADO.

n       MINISTRAR LA LIBERACIÓN.

n       LA CONTINUACIÓN DEL MINISTERIO DE LIBERACIÓN.

 


CAPÍTULO DIECISIETE

 

"A QUIEN SATANÁS HA TENIDO ATADO"

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar tres tipos principales de demonios que atacan el cuerpo, alma, y espíritu del hombre.

n       Explicar el valor del don de discernir espíritus tratando con los poderes demoníacos.

n       Explicar lo que significa opresión demoníaca.

n       Identificar las características de una persona oprimida de demonios.

n       Explicar lo que significa obsesión demoníaca.

n       Identificar las características de una persona obcecada de demonios.

n       Explicar lo que significa ser poseído de demonio.

n       Identificar las características de una persona poseída de demonios.

n       Explicar cómo los demonios ganan el control.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades” (Lucas 9.1).

 

 

 

 INTRODUCCIÓN

 

Por mucho tiempo la obra de los demonios se ha descartada por muchos como una práctica curiosa en las culturas paganas. No ha sido considerada como un problema que invade vidas, casas, iglesias, y naciones. Pero hay personas por todas partes que son atormentadas, afligidas, e incluso poseídas por los poderes de la oscuridad conocidos como los demonios. Jesús ministró a aquellos afectados por los poderes demoníacos (Hechos 10:38) y Él comisionó a Sus seguidores para hacer de la misma manera cuando ellos extendieran el Evangelio del Reino (Mateo 10:1).

 

Este capítulo presenta las directrices para ministrar a aquellos afectados por los poderes demoníacos. Para recibir el Evangelio estos cautivos deben primero ser libertos de la esclavitud. (El Instituto Internacional Tiempo de Cosecha ofrece un curso titulado “Estrategias Espirituales: Un Manual De Guerra Espiritual” que detalla las actividades de Satanás y sus fuerzas demoníacas. Si usted no está familiarizado con la guerra espiritual, usted debe obtener este curso antes de que usted empiece el ministerio de liberación.)

 


JESÚS Y DEMONIOS

 

La enseñanza y ministerio de Jesús demostraron que los espíritus demoníacos son una fuerza real del mal. Lo que Jesús enseñó sobre los demonios y cómo Él trató de ellos rinde valiosa información sobre las estrategias de Satanás.

 

Jesús aceptó el hecho que Satanás es el gobernante de una organización de demonios. Él enseñó sobre la realidad y poder de los demonios. Él dijo que expulsar los demonios era una de las señales que el Reino de Dios había venido. Lea Mateo 12:22-30, Marcos 3:22-27, y Lucas 11:14-23 para un resumen de lo que Jesús enseñó acerca de los demonios.

 

Una porción grande del ministerio de Jesús involucró el trato con los demonios. Es el ejemplo de Jesús y la autoridad de Su nombre que provee la base bíblica para tratar con los poderes demoníacos. Jesús ministró a todos que vinieron con problemas demoníacos. Pedro dijo de Jesús:

 

“Me refiero a Jesús de Nazaret, y a cómo Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder. El anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38).

 

CÓMO LOS DEMONIOS OPERAN

 

Los demonios son usados por Satanás para oponerse a Dios, Su plan y propósitos, y a Su pueblo. Ellos también guerrean contra los incrédulos para mantenerlos alejado de la verdad del Evangelio. Los demonios controlan territorios específicos (principados) como el príncipe de Persia mencionado en Daniel 10:12-13.

 

Los demonios también trabajan a través de personas – a través de los hombres y mujeres – para lograr los objetivos Satánicos en el mundo.

 

La oposición a la voluntad de Dios es el objetivo principal de Satanás. La palabra “Satanás” quiere decir al “adversario”.

 

Satanás es principalmente el adversario de Dios (Job 1:6; Mateo 13:39). Él es secundariamente, el adversario de hombre (Zacarías 3:1; 1 Pedro 5:8).

 

Los demonios tienen naturalezas diferentes. Un demonio se identificó en 1 Reyes 22:23 como un “espíritu mentiroso”. Un “espíritu sordo y mudo” se identifica en Marcos 9:25. Los demonios de varias naturalezas operan como espíritus de enfermedad, espíritus seductores, y espíritus sucios. Satanás los usa para guerrear contra el hombre en el cuerpo, alma, y espíritu:

 

LOS ESPÍRITUS DE ENFERMEDAD:

 

Éstos son espíritus que afligen los cuerpos de los creyentes así como los incrédulos. Lea a Lucas 13:10-17. Esta mujer estaba afligida con un espíritu de enfermedad. Ella estaba presente en los servicios Sabáticos y Jesús la llamó “una hija de Abraham”. Los dos de estos hechos indican que ella probablemente era una seguidora de Dios, todavía Satanás había afligido su cuerpo durante dieciocho años.

 

Para otros ejemplos de poderes demoníacos que afligen el cuerpo vea Mateo 12:22; 17:15-18; Hechos 10:38; 2 Corintios 12:7.

 

LOS ESPÍRITUS SEDUCTORES:

 

Estos espíritus afligen el espíritu del hombre, seduciéndolos para creer en las mentiras doctrinales y ser condenados al castigo eterno. Ellos son espíritus de doctrinas falsas, cultos, falsos Cristos, y falsos maestros:

 

“Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

 

“El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre” (Apocalipsis 16:14).

 

“El advenimiento del inicuo es por operación de Satanás, con todo poder, señales y prodigios falsos, y con todo engaño de injusticia entre los que perecen, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:9-10).

 

Los espíritus seductores incluyen el “espíritu de adivinación” mencionados en Hechos:

 

“Aconteció que, mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual producía gran ganancia a sus amos, adivinando” (Hechos 16:16).

 

Tales espíritus de adivinación o “espíritus familiares” operan en cajeros de fortuna, brujas, y palma, pelotas de cristal, y lectores de hoja de té. A través de los métodos no bíblicos, estos espíritus de adivinación predicen el futuro o cosas naturalmente desconocidas. Se dan advertencias contra los espíritus familiares en Levítico 19:31; 20:6; Deuteronomio 5:9; 18:10; Levítico 20:27; y 1 Samuel 28:3.

 

Los espíritus seductores chamuscan la conciencia, seducen, incitan, tientan, ganan el interés, fascinan, excitan, despiertan, atraen, y engañan. Los espíritus seductores son activos causando la “maldad en los lugares celestiales”. Ellos están presentes y operantes en cada culto y dondequiera que el error doctrinal existe. Recuerde que Satanás pide adoración y él la tomará de cualquier manera que pueda.

 

Los espíritus seductores